Todavía están frescas en la memoria las escenas de aquella ruinosa relación entre Lewis Hamilton y Fernando Alonso en la escudería McLaren, lo que parecía un auténtico “Dream Team” se convirtió en una auténtica pesadilla para la afamada escudería británica, y que alcanzara su punto culminante cuando Alonso obstruyó deliberadamente la entrada de Hamilton a los pits durante las calificaciones para el Gran Premio de Hungría.
Y por si fuera poco, todo aquello fue sazonado por la acusación de espionaje contra Ferrari, que puso en peligro la existencia misma de la McLaren, firma que disputa con Ferrari el liderato en el mayor número de victorias en la historia de la F-1.
Este inicio de año pintaba inmejorable para la escudería Red Bull, más aún cuando tenían prácticamente asegurado un 1-2 en el Gran Premio de Turquía. 28 puntos que sin duda habrían representado un salto enorme en la lucha por conseguir el primer título de constructores en la historia del equipo, y para lograr que sus pilotos, el veterano australiano Mark Webber y el joven alemán Sebastian Vettel, se despegaran de sus perseguidores para pelear entre ellos la corona de pilotos.
Todo cambió en un momento, cuando los coequiperos se dejaron fuera de combate muy cerca del final del evento. Con ello el 1-2 fue para McLaren, que incluso dejó atrás a los Red Bulls en la clasificación de marcas.
OTROS DIVORCIOS MEMORABLES
Por supuesto, el caso de Alonso y Hamilton es el más reciente, pero sin duda no el único gran incidente entre coequiperos en la historia de la máxima categoría.
Probablemente, el más espectacular experimento fallido para reunir a dos pilotos líderes en un solo equipo fue a finales de los 80s, cuando la propia McLaren junt en su alineación a quienes sin duda eran los mejores pilotos del momento, el brasileño Ayrton Senna da Silva y el francés Alain Prost.
El punto álgido de la disputa se produjo en el Gran Premio de Japón de 1989, cuando Prost enganchó su auto con el de Senna. El amazónico fue empujado por los oficiales y pudo reingresar al evento, llevándose el primer lugar con un regreso espectacular, pero más tarde sería descalificado por reintegrarse a la carrera de manera ilegal. Ello daría, a la postre, el título de pilotos de ese año al francés.
Otra situación de “compañerismo” altamente volátil se produjo en la primera mitad de esta década, cuando la escudería Williams decidió reunir al hermano menor de Michael Schumacher, Ralf, con uno de los máximos astros de la hoy extinta serie CART de Estados Unidos, el colombiano Juan Pablo Montoya. Era tal la animosidad entre ambos que resulta extraño pensar que Williams dejara que esta situación se extendiera durante cuatro años, en los que ni siquiera cosecharon la clase de resultados que la dupla Senna-Prost sí logró. Al final, ni Ralf ni Juan Pablo tuvieron trayectorias en la F-1 que pudiéramos calificar de “Salón de la Fama”.
APRETANDO “TUERCAS”
Para tratar de frenar los altercados a tiempo, el director de Red Bull, Christian Horner, habló fuerte para dejar en claro que no se permitiría que algo como esto vuelva a ocurrir.
“Ambos son gente madura, ambos son buenos chicos, ambos son competitivos, y lo más importante es que hoy dejamos ir una carretada de puntos y eso no debe suceder de nuevo. Ambos deben aprender de esto”.
Una vez analizados los hechos, Horner explicó la situación al señalar que Webber tenía que ahorrar combustible para terminar la competencia, mientras que Vettel logró ahorrar un kilogramo entero de combustible durante el desarrollo de la misma, lo que fue la razón para que lograra ubicarse a distancia de rebase de Webber.
“Pero no podíamos apoyarlo del todo ya que traía la presión de Lewis Hamilton justo detrás”, agregó Horner.
Hamilton y su coequipero, Jenson Button, fueron los “ganones” en el error de los bólidos azul marino. Horner ha dejado en claro que la prioridad en cada carrera del equipo es lograr el 1-2, “y eso fue lo que debimos hacer hoy”.
¿Aprenderán ambos pilotos la lección, o su competitividad seguirá llevando mayor peso que su compañerismo?
lunes, 31 de mayo de 2010
domingo, 30 de mayo de 2010
Gimnasia: ¿Hasta donde empujar?
Siempre será una cuestión muy subjetiva, y muy difícil de juzgar, más aún cuando las exigencias del deporte de alto rendimiento actual están demandando que los atletas de prácticamente cualquier disciplina se inicien desde cada vez más temprana edad.
Ello resulta particularmente cierto en disciplinas donde la flexibilidad juega un papel preponderante, como el patinaje artístico, los saltos ornamentales (clavados) o, en este caso, la gimnasia.
¿Hasta qué punto la motivación por llevar a un atleta al máximo de sus capacidades puede confundirse con la obstinación, o peor aún, la soberbia?
¿Hasta qué punto puede pedírsele a una muchacha que inició en el deporte a los nueve años de edad (o menos), que tenga la capacidad de saber cuándo decirle a sus entrenadores que no?
La difícil situación actual de la gimnasta británica en el retiro, Rebecca Owen, es hoy un recordatorio, para practicantes y atletas por igual, de qué tan delgada puede resultar esta línea.
NI OLIMPICOS NI MATERNIDAD
El pasado sábado Rebecca Owen, hoy de 23 años de edad, anunció que demandará a sus ex entrenadores, Colin Still y su esposa Christine, por las lesiones que la forzaron al retiro y que hoy la tienen padeciendo de severos problemas de espalda, que le impiden permanecer sentada o parada por largos períodos de tiempo.
El motivo principal de la demanda, se debe a que recientemente se le informó a la ex gimnasta que ha quedado permanentemente incapacitada para tener un parto natural.
“Esto ha arruinado mi vida”, comentó Owen al rotativo Daily Mail de Londres. “Siempre soñé con tener muchos hijos, pero incluso si pudiera llevar un bebé en brazos, y los doctores me han dicho que será muy doloroso, pues mi espalda está demasiado débil, no seré capaz de tener un parto natural. Y no sé cómo podría cuidar de un bebé, si agacharme y estirarme me es prácticamente imposible”, agregó.
Becky Owen fue una de las gimnastas más prometedoras del Reino Unido en su tiempo, en una generación que incluyó a la actual campeona mundial, Elizabeth Tweddle.
A los 11 años de edad, Owen sufrió una fractura por estrés en la espalda baja efectuando un ejercicio llamado “salto whip”, que la forzó a retirarse por completo del deporte por espacio de seis meses.
Sin embargo, y este es el meollo de su demanda, en cuanto regresó los entrenadores del equipo nacional británico, Colin Still y su esposa, la forzaron a incluir el mismo ejercicio en su rutina y a repetirlo de 10 a 15 veces al día.
“La gente habla con frecuencia de la manera en que se trata a las gimnastas en Europa oriental, pero aquí las cosas no son muy diferentes. Los niños son empujados más allá de sus límites y se les obliga a actuar bajo presión y dolor”.
Owen tuvo que retirarse del deporte competitivo en 2003, justo antes de buscar un lugar en el selectivo para los Olímpicos de Atenas 2004, para someterse a nueva operación de espalda.
HASTA EN LAS MEJORES FAMILIAS
Los esposos Still no son en absoluto coaches improvisados ni mucho menos. De hecho, Colin dirigió al equipo nacional del Reino Unido en las olimpíadas de Los Angeles ’84, Seúl ’88 y Barcelona ’92. Además de dirigir a País de Gales en los Juegos de la Mancomunidad Británica en 1998, y al de Escocia en 2002, año en que Owen ganó sus dos medallas de plata, en la prueba por equipos y en ejercicios a manos libres, para Inglaterra.
Por su parte, su esposa Christine dirigió a Becky Owen desde los 9 años de edad, como entrenador del Club Gimnástico Park Wrekin.
Un detalle notable que aparece en una biografía de la gimnasta, publicada en el sitio web “The British Gymnastics Net”, comenta que Becky no tenía la flexibilidad propia de una gimnasta con un elevado potencial de élite, pero que suplió esta carencia con determinación y temperamento.
¿Hasta qué punto esa determinación y temperamento impidieron ver a Becky Owen el ver que, por forzarse a ir más allá de sus límites para alcanzar a gimnastas de mayor flexibilidad natural, podría sufrir secuelas a largo plazo como las que vive actualmente?
Eso es algo que los médicos, y ahora los jueces, tendrán que determinar, pero es justo que los pequeños gimnastas del mundo, incluido nuestro país, y sobre todo sus padres de familia, tienen el derecho de conocer y sopesar antes de decidir hasta qué punto forzar a sus hijos dentro del alto rendimiento.
Ello resulta particularmente cierto en disciplinas donde la flexibilidad juega un papel preponderante, como el patinaje artístico, los saltos ornamentales (clavados) o, en este caso, la gimnasia.
¿Hasta qué punto la motivación por llevar a un atleta al máximo de sus capacidades puede confundirse con la obstinación, o peor aún, la soberbia?
¿Hasta qué punto puede pedírsele a una muchacha que inició en el deporte a los nueve años de edad (o menos), que tenga la capacidad de saber cuándo decirle a sus entrenadores que no?
La difícil situación actual de la gimnasta británica en el retiro, Rebecca Owen, es hoy un recordatorio, para practicantes y atletas por igual, de qué tan delgada puede resultar esta línea.
NI OLIMPICOS NI MATERNIDAD
El pasado sábado Rebecca Owen, hoy de 23 años de edad, anunció que demandará a sus ex entrenadores, Colin Still y su esposa Christine, por las lesiones que la forzaron al retiro y que hoy la tienen padeciendo de severos problemas de espalda, que le impiden permanecer sentada o parada por largos períodos de tiempo.
El motivo principal de la demanda, se debe a que recientemente se le informó a la ex gimnasta que ha quedado permanentemente incapacitada para tener un parto natural.
“Esto ha arruinado mi vida”, comentó Owen al rotativo Daily Mail de Londres. “Siempre soñé con tener muchos hijos, pero incluso si pudiera llevar un bebé en brazos, y los doctores me han dicho que será muy doloroso, pues mi espalda está demasiado débil, no seré capaz de tener un parto natural. Y no sé cómo podría cuidar de un bebé, si agacharme y estirarme me es prácticamente imposible”, agregó.
Becky Owen fue una de las gimnastas más prometedoras del Reino Unido en su tiempo, en una generación que incluyó a la actual campeona mundial, Elizabeth Tweddle.
A los 11 años de edad, Owen sufrió una fractura por estrés en la espalda baja efectuando un ejercicio llamado “salto whip”, que la forzó a retirarse por completo del deporte por espacio de seis meses.
Sin embargo, y este es el meollo de su demanda, en cuanto regresó los entrenadores del equipo nacional británico, Colin Still y su esposa, la forzaron a incluir el mismo ejercicio en su rutina y a repetirlo de 10 a 15 veces al día.
“La gente habla con frecuencia de la manera en que se trata a las gimnastas en Europa oriental, pero aquí las cosas no son muy diferentes. Los niños son empujados más allá de sus límites y se les obliga a actuar bajo presión y dolor”.
Owen tuvo que retirarse del deporte competitivo en 2003, justo antes de buscar un lugar en el selectivo para los Olímpicos de Atenas 2004, para someterse a nueva operación de espalda.
HASTA EN LAS MEJORES FAMILIAS
Los esposos Still no son en absoluto coaches improvisados ni mucho menos. De hecho, Colin dirigió al equipo nacional del Reino Unido en las olimpíadas de Los Angeles ’84, Seúl ’88 y Barcelona ’92. Además de dirigir a País de Gales en los Juegos de la Mancomunidad Británica en 1998, y al de Escocia en 2002, año en que Owen ganó sus dos medallas de plata, en la prueba por equipos y en ejercicios a manos libres, para Inglaterra.
Por su parte, su esposa Christine dirigió a Becky Owen desde los 9 años de edad, como entrenador del Club Gimnástico Park Wrekin.
Un detalle notable que aparece en una biografía de la gimnasta, publicada en el sitio web “The British Gymnastics Net”, comenta que Becky no tenía la flexibilidad propia de una gimnasta con un elevado potencial de élite, pero que suplió esta carencia con determinación y temperamento.
¿Hasta qué punto esa determinación y temperamento impidieron ver a Becky Owen el ver que, por forzarse a ir más allá de sus límites para alcanzar a gimnastas de mayor flexibilidad natural, podría sufrir secuelas a largo plazo como las que vive actualmente?
Eso es algo que los médicos, y ahora los jueces, tendrán que determinar, pero es justo que los pequeños gimnastas del mundo, incluido nuestro país, y sobre todo sus padres de familia, tienen el derecho de conocer y sopesar antes de decidir hasta qué punto forzar a sus hijos dentro del alto rendimiento.
Etiquetas:
demanda,
deportes,
gimnasia,
lesiones,
Rebecca Owen
sábado, 29 de mayo de 2010
MLB: Perfección al doble
Desde la fundación de la Liga Nacional, en 1876, pasaron 130 años para que se volvieran a ver dos juegos perfectos en una sola temporada.
El 12 de junio de 1880, Lee Richmond lanzó el primer juego perfecto oficialmente registrado en la historia, cuando los Ruby Legs (Piernas de Rubí) de Worcester superaron 1-0 a los Azules de Cleveland, en los terrenos de la Feria Agrícola de Worcester, Massachussets.
Apenas cinco días después, el 17 de junio, John Ward logró el segundo juego perfecto de la historia, guiando a los Grises de Providence, Rhode Island, a vencer 5-0 a los Bisontes de Buffalo. Para darnos una idea de cómo era el béisbol en aquellos años, Ward fue el único lanzador con que los Grises contaron en los 84 partidos de su temporada, y únicamente tenían dos reservistas en su roster de 11 peloteros.
Después de ese par de partidos, pasaron 84 AÑOS para que se registrara otro juego perfecto en la Liga Nacional, el cual fue conseguido por Jim Bunning, para los Filis de Filadelfia sobre los Mets de Nueva York, el 21 de junio de 1964. Entre ambos partidos, únicamente se registraron cuatro juegos perfectos en la Liga Americana.
Antes de entrar a la actual temporada, sólo se había registrado 18 juegos perfectos en toda la historia de las Ligas Mayores profesionales.
BRADEN, LA GRAN SORPRESA
Difícilmente podíamos haber esperado juegos perfectos de lanzadores tan diferentes, entre el desconocido zurdo Dallas Braden y el consagrado astro diestro Roy Halladay.
Braden está apenas en su cuarta temporada dentro de las grandes ligas, y llegó a esta campaña con una marca negativa de 14 triunfos contra 21 derrotas en su carrera con los Atléticos de Oakland.
El 9 de mayo pasado, día de las madres en los Estados Unidos, Braden lanzó el decimonoveno juego perfecto en la historia de la MLB, cuando los Atléticos derrotaron 4-0 a las Mantarrayas de Tampa Bay. A sus 26 años de edad, es el más joven lanzador en lograrlo desde que Mike Witt lanzó el 11° perfecto el 30 de septiembre de 1984, cuando los Serafines de California derrotaron 1-0 a los Rangers de Texas, a los 24 años. Por cierto, el más joven pitcher en lanzar un perfecto en la Liga Americana fue también el primero que lo hizo para los Atléticos: Jim “Catfish” Hunter, el 8 de mayo de 1968, venciendo 4-0 a los Mellizos de Minnesota. Ward es el más joven en la historia (20 años)
HALLADAY, EL LOGRO QUE LE FALTABA
Si nadie se esperaba algo así de Braden, muchos podrían preguntarse qué tanto más faltaba en la carrera de Roy Halladay, aparte de un anillo de Serie Mundial, desde luego.
Halladay apenas está en su primer año en la liga nacional, luego de una brillantísima carrera de 12 años con los Azulejos de Toronto, en la cual, en varias oportunidades, fue prácticamente la estrella solitaria del bullpen para el conjunto canadiense.
A lo largo de su carrera con Toronto, Halladay inició 287 partidos, con una marca de 148 triunfos contra 76 derrotas, una efectividad de 3.43, magnífico balance de 1,594 ponches contra 455 bases por bolas. Fue nominado a seis juegos de estrellas y ganó el trofeo “Cy Young” de la Liga Americana en la temporada 2003, cuando tuvo marca de 22-7, con efectividad de 3.25 y 204 ponches contra 32 pasaportes, dejando en el segundo lugar de la votación al mexicano Esteban Loaiza en esa temporada.
Hace apenas unas horas, Halladay convirtió a los Filis en la primer franquicia de la Liga Nacional con más de un juego perfecto en su historia, después del ya citado de Bunning.
Halladay completó el 20° juego perfecto en la historia derrotando 1-0 a los Marlines de Florida a los 33 años de edad. Con ello pagó una deuda que tenía pendiente desde hace 12 años, pues el 27 de septiembre de 1988, apenas en su segunda apertura en la gran carpa, se quedó tan sólo a un out de lanzar un juego sin hit ni carrera ante los Tigres de Detroit, cuando el emergente Bobby Higginson le conectó un cuadrangular solitario para arruinar su joya de pitcheo. Esta vez no hubo quien se interpusiera en su camino a la perfección.
Todos los momios nos dicen que difícilmente veremos otro juego perfecto en la presente temporada, y quizás en la próxima década. ¿Estaremos ante un año histórico en este renglón?
El 12 de junio de 1880, Lee Richmond lanzó el primer juego perfecto oficialmente registrado en la historia, cuando los Ruby Legs (Piernas de Rubí) de Worcester superaron 1-0 a los Azules de Cleveland, en los terrenos de la Feria Agrícola de Worcester, Massachussets.
Apenas cinco días después, el 17 de junio, John Ward logró el segundo juego perfecto de la historia, guiando a los Grises de Providence, Rhode Island, a vencer 5-0 a los Bisontes de Buffalo. Para darnos una idea de cómo era el béisbol en aquellos años, Ward fue el único lanzador con que los Grises contaron en los 84 partidos de su temporada, y únicamente tenían dos reservistas en su roster de 11 peloteros.
Después de ese par de partidos, pasaron 84 AÑOS para que se registrara otro juego perfecto en la Liga Nacional, el cual fue conseguido por Jim Bunning, para los Filis de Filadelfia sobre los Mets de Nueva York, el 21 de junio de 1964. Entre ambos partidos, únicamente se registraron cuatro juegos perfectos en la Liga Americana.
Antes de entrar a la actual temporada, sólo se había registrado 18 juegos perfectos en toda la historia de las Ligas Mayores profesionales.
BRADEN, LA GRAN SORPRESA
Difícilmente podíamos haber esperado juegos perfectos de lanzadores tan diferentes, entre el desconocido zurdo Dallas Braden y el consagrado astro diestro Roy Halladay.
Braden está apenas en su cuarta temporada dentro de las grandes ligas, y llegó a esta campaña con una marca negativa de 14 triunfos contra 21 derrotas en su carrera con los Atléticos de Oakland.
El 9 de mayo pasado, día de las madres en los Estados Unidos, Braden lanzó el decimonoveno juego perfecto en la historia de la MLB, cuando los Atléticos derrotaron 4-0 a las Mantarrayas de Tampa Bay. A sus 26 años de edad, es el más joven lanzador en lograrlo desde que Mike Witt lanzó el 11° perfecto el 30 de septiembre de 1984, cuando los Serafines de California derrotaron 1-0 a los Rangers de Texas, a los 24 años. Por cierto, el más joven pitcher en lanzar un perfecto en la Liga Americana fue también el primero que lo hizo para los Atléticos: Jim “Catfish” Hunter, el 8 de mayo de 1968, venciendo 4-0 a los Mellizos de Minnesota. Ward es el más joven en la historia (20 años)
HALLADAY, EL LOGRO QUE LE FALTABA
Si nadie se esperaba algo así de Braden, muchos podrían preguntarse qué tanto más faltaba en la carrera de Roy Halladay, aparte de un anillo de Serie Mundial, desde luego.
Halladay apenas está en su primer año en la liga nacional, luego de una brillantísima carrera de 12 años con los Azulejos de Toronto, en la cual, en varias oportunidades, fue prácticamente la estrella solitaria del bullpen para el conjunto canadiense.
A lo largo de su carrera con Toronto, Halladay inició 287 partidos, con una marca de 148 triunfos contra 76 derrotas, una efectividad de 3.43, magnífico balance de 1,594 ponches contra 455 bases por bolas. Fue nominado a seis juegos de estrellas y ganó el trofeo “Cy Young” de la Liga Americana en la temporada 2003, cuando tuvo marca de 22-7, con efectividad de 3.25 y 204 ponches contra 32 pasaportes, dejando en el segundo lugar de la votación al mexicano Esteban Loaiza en esa temporada.
Hace apenas unas horas, Halladay convirtió a los Filis en la primer franquicia de la Liga Nacional con más de un juego perfecto en su historia, después del ya citado de Bunning.
Halladay completó el 20° juego perfecto en la historia derrotando 1-0 a los Marlines de Florida a los 33 años de edad. Con ello pagó una deuda que tenía pendiente desde hace 12 años, pues el 27 de septiembre de 1988, apenas en su segunda apertura en la gran carpa, se quedó tan sólo a un out de lanzar un juego sin hit ni carrera ante los Tigres de Detroit, cuando el emergente Bobby Higginson le conectó un cuadrangular solitario para arruinar su joya de pitcheo. Esta vez no hubo quien se interpusiera en su camino a la perfección.
Todos los momios nos dicen que difícilmente veremos otro juego perfecto en la presente temporada, y quizás en la próxima década. ¿Estaremos ante un año histórico en este renglón?
Etiquetas:
beisbol,
Dallas Braden,
deportes,
juegos perfectos,
MLB,
Roy Halladay
viernes, 28 de mayo de 2010
Atletismo: Ben Johnson hablará de nuevo
Hace poco más de 15 días, el 12 del presente mes, para ser más exactos, falleció el entrenador Charlie Francis, luego de una lucha de 5 años contra el cáncer, a los 61 años de edad.
Varios de los velocistas canadienses que fueron parte del “establo” de pupilos de Francis, le rindieron homenaje. Entre ellos estaban muchos atletas que fueron parte de la efímera “época de oro” del atletismo canadiense, como Desai Williams, Mark McCoy, Angela Issajenko y, por supuesto, el más famoso de sus discípulos, Ben Johnson.
Hace unas horas, Johnson anunció la publicación de una autobiografía para septiembre próximo, la cual llevará por título “Seoul to Soul” (Seúl al Alma) en donde promete hacer nuevas revelaciones sobre el caso de dopaje que cimbró al mundo deportivo en 1988, y que en buena medida parece ser un homenaje a las denuncias que el coach Francis hizo en su época, y que cayeron en oídos sordos del Comité Olímpico Internacional, entonces presidido por el recientemente fallecido Juan Antonio Samaranch.
LAS CONSECUENCIAS DE SEUL
Es de todos bien sabido el impacto mundial que causó la hazaña de Ben Johnson en los Juegos Olímpicos de Seúl ’88, el 24 de septiembre de ese año, cuando en la final de los 100 metros planos superó al gran favorito, el estadounidense Carl Lewis. Considerando la gran cantidad de años que costó el romper la barrera de los 10 segundos para llegar apenas al crono de 9.95, el crono del jamicano naturalizado canadiense, de 9.79 segundos, lucía del todo irreal.
Y lamentablemente, lo fue.
Dos días después, se anunció la descalificación de Johnson por dopaje positivo con una substancia llamada stanozolol. Aunque hizo varios intentos por regresar, aquel dopaje marcó de facto el final de la carrera de Johnson, y también de la de su entrenador, Charlie Francis.
Francis fue uno de los mejores velocistas canadienses de su tiempo, campeón nacional de los 100 metros planos en 1970, ’71 y ’73. Tras retirarse como atleta se convirtió en entrenador, y ya desde sus inicios denunció que las principales potencias atléticas del orbe, particularmente la hoy extinta República Democrática de Alemania (RDA), usaban de manera extensiva las substancias dopantes, y que era imposible competirles en igualdad de condiciones si no se les prohibían esas tácticas.
Francis denunció en su momento que la RDA acostumbraba el uso de barcos-laboratorio para desarrollar sus prácticas de dopaje, incluidos los Juegos de Montreal ’76. En su momento, sus acusaciones levantaron desdén, cuando no burla, pero documentos dados a conocer en 2009 revelaron que altos funcionarios de la delegación de la RDA arrojaron sueros y jeringas al rio St. Lawrence durante dichos juegos.
Su comentario sobre el uso extenso de dopantes en el atletismo de élite fue confirmado con el paso del tiempo. Hoy se sabe que prácticamente todos los atletas participantes en la gran final de los 100 metros en Seúl ’88, incluído el propio Carl Lewis, usaron Substancias Mejoradotas del Desempeño (PEDs) a lo largo de sus carreras.
Por supuesto, ello no justifica las numerosas reincidencias de Johnson a lo largo de los años, que han terminado por confirmar la justicia de su descalificación, pero tampoco justifican la mano laxa que en su momento demostró el COI, y que solamente ha logrado que la industria del dopaje esté, el día de hoy, fuera de control.
Tal vez también sea bueno reivindicar un poco la imagen personal de Francis, a quien varios de sus ex pupilos han reconocido como un gran amigo, más allá de su calidad como entrenador. Issajenko, sin duda el mejor producto femenil de su escuela, lo eligió como padrino de bautizo de la menor de sus hijas. “Charlie era capaz de despojarse de su última camisa por ti. Siempre se preocupaba por nosotros. Nunca quise separarme de su tutela, ni siquiera cuando recibí la beca en [la Universidad de] Arizona, comentó la velocista.
Se estima que los atletas bajo la dirección de Francis acumularon 250 records nacionales de Canadá, 32 records mundiales y 9 medallas olímpicas.
“Yo mismo cometí mis errores en mi momento, pero mi entrenador y yo decidimos que si se permitía a los alemanes del este hacer lo que estaban haciendo, no se estaba cuidando de ofrecer una competencia justa”.
Hasta la fecha, Johnson sigue negando que las substancias dopantes que consumió mejoren el desempeño, aunque las evidencias sin duda demuestren lo contrario.
Varios de los velocistas canadienses que fueron parte del “establo” de pupilos de Francis, le rindieron homenaje. Entre ellos estaban muchos atletas que fueron parte de la efímera “época de oro” del atletismo canadiense, como Desai Williams, Mark McCoy, Angela Issajenko y, por supuesto, el más famoso de sus discípulos, Ben Johnson.
Hace unas horas, Johnson anunció la publicación de una autobiografía para septiembre próximo, la cual llevará por título “Seoul to Soul” (Seúl al Alma) en donde promete hacer nuevas revelaciones sobre el caso de dopaje que cimbró al mundo deportivo en 1988, y que en buena medida parece ser un homenaje a las denuncias que el coach Francis hizo en su época, y que cayeron en oídos sordos del Comité Olímpico Internacional, entonces presidido por el recientemente fallecido Juan Antonio Samaranch.
LAS CONSECUENCIAS DE SEUL
Es de todos bien sabido el impacto mundial que causó la hazaña de Ben Johnson en los Juegos Olímpicos de Seúl ’88, el 24 de septiembre de ese año, cuando en la final de los 100 metros planos superó al gran favorito, el estadounidense Carl Lewis. Considerando la gran cantidad de años que costó el romper la barrera de los 10 segundos para llegar apenas al crono de 9.95, el crono del jamicano naturalizado canadiense, de 9.79 segundos, lucía del todo irreal.
Y lamentablemente, lo fue.
Dos días después, se anunció la descalificación de Johnson por dopaje positivo con una substancia llamada stanozolol. Aunque hizo varios intentos por regresar, aquel dopaje marcó de facto el final de la carrera de Johnson, y también de la de su entrenador, Charlie Francis.
Francis fue uno de los mejores velocistas canadienses de su tiempo, campeón nacional de los 100 metros planos en 1970, ’71 y ’73. Tras retirarse como atleta se convirtió en entrenador, y ya desde sus inicios denunció que las principales potencias atléticas del orbe, particularmente la hoy extinta República Democrática de Alemania (RDA), usaban de manera extensiva las substancias dopantes, y que era imposible competirles en igualdad de condiciones si no se les prohibían esas tácticas.
Francis denunció en su momento que la RDA acostumbraba el uso de barcos-laboratorio para desarrollar sus prácticas de dopaje, incluidos los Juegos de Montreal ’76. En su momento, sus acusaciones levantaron desdén, cuando no burla, pero documentos dados a conocer en 2009 revelaron que altos funcionarios de la delegación de la RDA arrojaron sueros y jeringas al rio St. Lawrence durante dichos juegos.
Su comentario sobre el uso extenso de dopantes en el atletismo de élite fue confirmado con el paso del tiempo. Hoy se sabe que prácticamente todos los atletas participantes en la gran final de los 100 metros en Seúl ’88, incluído el propio Carl Lewis, usaron Substancias Mejoradotas del Desempeño (PEDs) a lo largo de sus carreras.
Por supuesto, ello no justifica las numerosas reincidencias de Johnson a lo largo de los años, que han terminado por confirmar la justicia de su descalificación, pero tampoco justifican la mano laxa que en su momento demostró el COI, y que solamente ha logrado que la industria del dopaje esté, el día de hoy, fuera de control.
Tal vez también sea bueno reivindicar un poco la imagen personal de Francis, a quien varios de sus ex pupilos han reconocido como un gran amigo, más allá de su calidad como entrenador. Issajenko, sin duda el mejor producto femenil de su escuela, lo eligió como padrino de bautizo de la menor de sus hijas. “Charlie era capaz de despojarse de su última camisa por ti. Siempre se preocupaba por nosotros. Nunca quise separarme de su tutela, ni siquiera cuando recibí la beca en [la Universidad de] Arizona, comentó la velocista.
Se estima que los atletas bajo la dirección de Francis acumularon 250 records nacionales de Canadá, 32 records mundiales y 9 medallas olímpicas.
“Yo mismo cometí mis errores en mi momento, pero mi entrenador y yo decidimos que si se permitía a los alemanes del este hacer lo que estaban haciendo, no se estaba cuidando de ofrecer una competencia justa”.
Hasta la fecha, Johnson sigue negando que las substancias dopantes que consumió mejoren el desempeño, aunque las evidencias sin duda demuestren lo contrario.
Etiquetas:
atletismo,
Ben Johnson,
Charlie Francis,
deportes,
dopaje
jueves, 27 de mayo de 2010
NBA: Kelvin Sampson, ¿de Lalo a LeBron?
Luego de otro fracaso en el intento de darle a LeBron James un anillo de campeón de la NBA antes de que venza su contrato, los Cavaliers de Cleveland se han dado a la tarea de encontrar un nuevo entrenador que les permita dar ese paso que le falta a “El Rey” para sumarse a la élite de los más grandes en la historia del juego.
Entre los candidatos que se han rumorado como posibles sucesores de Mike Brown, se habló incluso de Phil Jackson, quien está a las puertas de buscar un nuevo campeonato con los Lakers de Los Angeles.
También se mencionó el nombre de John Calipari, quien recientemente cumplió su primer año al frente del poderoso equipo de la Universidad de Kentucky, luego de tener dos altamente exitosas etapas (aunque ambas plagadas de irregularidades a las reglas de reclutamiento, como más tarde se demostró) con las universidades de Massachussets y Memphis, y un breve período de poco más de dos temporadas, con un balance negativo, al frente de los Nets de Nueva Jersey.
Sin embargo, un nuevo nombre se ha sumado a la lista de candidatos probables para dirigir a Cleveland, y es uno que para nosotros los mexicanos representa algo muy especial, ya que se trata ni más ni menos que del mentor de Eduardo Nájera durante su etapa colegial en la Universidad de Oklahoma. Nos referimos, desde luego, al coach Kelvin Sampson.
PRIMEROS PASOS
Sampson nació el 5 de octubre de 1955 en Laurinburg, Carolina del Norte, en una de las regiones más basquetboleras de los Estados Unidos, conocida coloquialmente como “El Camino del Tabaco”. Jugó como guardia con la pequeña Universidad Estatal de Pembroke (hoy conocida como la Universidad de Carolina del Norte en Pembroke) de 1974 a 1978, de la cual egresó como el mejor alumno de su generación en la Licenciatura en Educación Física y Salud. Al año siguiente se inició como asistente en la Universidad Estatal de Michigan, mientras cursaba estudios de posgrado.
Luego de dos años como asistente, en 1981 recibe su primer oportunidad como Head Coach en el Tecnológico de Montana, donde guió a un equipo que ganó 17 partidos en tres años antes de su llegada, a ligar tres torneos consecutivos con 22 triunfos y tres campeonatos de su conferencia.
En 1985 llega a la NCAA, como asistente del coach Len Stevens en la Universidad Estatal de Washington, al cual sucedió a partir de la campaña 1987-88 y hasta el torneo 1993-94, siendo uno de sólo cuatro entrenadores que han logrado tener al menos dos temporadas de 20 o más victorias en la institución del pequeño poblado de Pullman.
LA ERA NAJERA Y UN TRISTE FINAL
El 25 de abril de 1994, Sampson llegó al timón de los Sooners de la Universidad de Oklahoma, una institución eminentemente enfocada al futbol americano, y que en el básquetbol se veía constantemente superada por equipos de mayor tradición en la entonces llamada Conferencia de “los 8-Grandes”, en particular Kansas, Oklahoma State y Missouri.
Sampson tuvo un impacto inmediato, logrando una marca de 23-9 con los Pioneros y calificándolos a la primera ronda del torneo de la NCAA.
Después de su segunda temporada, cuando su conferencia se preparaba para recibir a cuatro equipos de la recién extinta Conferencia del Suroeste (SWC) para convertirse en “Los 12-Grandes”, el coach Sampson ofreció una beca deportiva en Oklahoma a un joven jugador de la Academia Cristiana Cornerstone en San Antonio, Texas. Su nombre era Eduardo Alonso Nájera Pérez, nativo de Meoqui, Chihuahua, y pocos sabían que ello gestaría el nacimiento de quien, hoy por hoy, tiene los méritos para ser considerado uno de los mejores basquetbolistas mexicanos de la historia, si no es que el mejor.
En cuatro años con los Sooners, Nájera demostró un liderazgo que lo convirtió en un ídolo de la afición en Norman. El equipo nunca faltó al torneo de la NCAA, viviendo su mejor año en el torneo 1998-99 cuando los Sooners llegaron a los octavos de final (“Sweet Sixteen”).
En 1999-2000, el año de despedida de Nájera, los Sooners tuvieron una temporada regular de 27 triunfos contra siete derrotas. El delantero mexicano alcanzó la nominación dentro del tercer equipo All-American y recibió el trofeo “Chip Hilton” al Jugador del Año según el Salón de la Fama del Básquetbol. Más importante aún, recibió su título como licenciado en Sociología. En la “Era Nájera”, la escuadra dirigida por Sampson ganó 90 partidos y perdió 40.
El coach se mantuvo con gran éxito al frente de los Sooners hasta la temporada del 2006, logrando su mayor éxito en el torneo 2001-2002 cuando su equipo llegó hasta el “Final-Four”. En total, Sampson ganó 279 partidos y perdió 109 en Oklahoma, antes de tomar la que parecía ser la gran oportunidad de su vida, al aceptar la dirección de uno de los cinco programas más importantes en todo el básquetbol colegial, el de la Universidad de Indiana.
Sin embargo, en menos de dos años Sampson quedó fuera del puesto al frente de los Hoosiers, por numerosas violaciones a las reglas de reclutamiento, y peor aún, por reincidir en ellas cuando ya se encontraba bajo sanción.
La NBA dio asilo a Sampson luego de su sanción. Los Spurs de San Antonio le dieron trabajo por dos meses como asesor, antes de que Scott Skiles lo nominara dentro de su equipo de asistentes con los Venados de Milwaukee, los cuales fueron una de las más agradables sorpresas de la Conferencia Este en la pasada temporada, lo que significó que los Cavaliers se fijaran en este veterano asistente.
La falta de experiencia como Head Coach en la NBA, cuando los Caballeros necesitan resultados inmediatos para que su superastro no brinque a un mercado mayor, parece ser el mayor obstáculo para que Sampson reciba su primer oportunidad como timonel profesional en este momento. Probablemente será el propio “Rey LeBron” quien dé el voto de calidad para decidir la llegada o no del coach Sampson.
En recuerdo de las grandes cualidades que en su momento descubrió y refinó en nuestro máximo orgullo basquetbolero, Eduardo Nájera, esperemos que reciba esta oportunidad, y esta vez no la desperdicie.
Entre los candidatos que se han rumorado como posibles sucesores de Mike Brown, se habló incluso de Phil Jackson, quien está a las puertas de buscar un nuevo campeonato con los Lakers de Los Angeles.
También se mencionó el nombre de John Calipari, quien recientemente cumplió su primer año al frente del poderoso equipo de la Universidad de Kentucky, luego de tener dos altamente exitosas etapas (aunque ambas plagadas de irregularidades a las reglas de reclutamiento, como más tarde se demostró) con las universidades de Massachussets y Memphis, y un breve período de poco más de dos temporadas, con un balance negativo, al frente de los Nets de Nueva Jersey.
Sin embargo, un nuevo nombre se ha sumado a la lista de candidatos probables para dirigir a Cleveland, y es uno que para nosotros los mexicanos representa algo muy especial, ya que se trata ni más ni menos que del mentor de Eduardo Nájera durante su etapa colegial en la Universidad de Oklahoma. Nos referimos, desde luego, al coach Kelvin Sampson.
PRIMEROS PASOS
Sampson nació el 5 de octubre de 1955 en Laurinburg, Carolina del Norte, en una de las regiones más basquetboleras de los Estados Unidos, conocida coloquialmente como “El Camino del Tabaco”. Jugó como guardia con la pequeña Universidad Estatal de Pembroke (hoy conocida como la Universidad de Carolina del Norte en Pembroke) de 1974 a 1978, de la cual egresó como el mejor alumno de su generación en la Licenciatura en Educación Física y Salud. Al año siguiente se inició como asistente en la Universidad Estatal de Michigan, mientras cursaba estudios de posgrado.
Luego de dos años como asistente, en 1981 recibe su primer oportunidad como Head Coach en el Tecnológico de Montana, donde guió a un equipo que ganó 17 partidos en tres años antes de su llegada, a ligar tres torneos consecutivos con 22 triunfos y tres campeonatos de su conferencia.
En 1985 llega a la NCAA, como asistente del coach Len Stevens en la Universidad Estatal de Washington, al cual sucedió a partir de la campaña 1987-88 y hasta el torneo 1993-94, siendo uno de sólo cuatro entrenadores que han logrado tener al menos dos temporadas de 20 o más victorias en la institución del pequeño poblado de Pullman.
LA ERA NAJERA Y UN TRISTE FINAL
El 25 de abril de 1994, Sampson llegó al timón de los Sooners de la Universidad de Oklahoma, una institución eminentemente enfocada al futbol americano, y que en el básquetbol se veía constantemente superada por equipos de mayor tradición en la entonces llamada Conferencia de “los 8-Grandes”, en particular Kansas, Oklahoma State y Missouri.
Sampson tuvo un impacto inmediato, logrando una marca de 23-9 con los Pioneros y calificándolos a la primera ronda del torneo de la NCAA.
Después de su segunda temporada, cuando su conferencia se preparaba para recibir a cuatro equipos de la recién extinta Conferencia del Suroeste (SWC) para convertirse en “Los 12-Grandes”, el coach Sampson ofreció una beca deportiva en Oklahoma a un joven jugador de la Academia Cristiana Cornerstone en San Antonio, Texas. Su nombre era Eduardo Alonso Nájera Pérez, nativo de Meoqui, Chihuahua, y pocos sabían que ello gestaría el nacimiento de quien, hoy por hoy, tiene los méritos para ser considerado uno de los mejores basquetbolistas mexicanos de la historia, si no es que el mejor.
En cuatro años con los Sooners, Nájera demostró un liderazgo que lo convirtió en un ídolo de la afición en Norman. El equipo nunca faltó al torneo de la NCAA, viviendo su mejor año en el torneo 1998-99 cuando los Sooners llegaron a los octavos de final (“Sweet Sixteen”).
En 1999-2000, el año de despedida de Nájera, los Sooners tuvieron una temporada regular de 27 triunfos contra siete derrotas. El delantero mexicano alcanzó la nominación dentro del tercer equipo All-American y recibió el trofeo “Chip Hilton” al Jugador del Año según el Salón de la Fama del Básquetbol. Más importante aún, recibió su título como licenciado en Sociología. En la “Era Nájera”, la escuadra dirigida por Sampson ganó 90 partidos y perdió 40.
El coach se mantuvo con gran éxito al frente de los Sooners hasta la temporada del 2006, logrando su mayor éxito en el torneo 2001-2002 cuando su equipo llegó hasta el “Final-Four”. En total, Sampson ganó 279 partidos y perdió 109 en Oklahoma, antes de tomar la que parecía ser la gran oportunidad de su vida, al aceptar la dirección de uno de los cinco programas más importantes en todo el básquetbol colegial, el de la Universidad de Indiana.
Sin embargo, en menos de dos años Sampson quedó fuera del puesto al frente de los Hoosiers, por numerosas violaciones a las reglas de reclutamiento, y peor aún, por reincidir en ellas cuando ya se encontraba bajo sanción.
La NBA dio asilo a Sampson luego de su sanción. Los Spurs de San Antonio le dieron trabajo por dos meses como asesor, antes de que Scott Skiles lo nominara dentro de su equipo de asistentes con los Venados de Milwaukee, los cuales fueron una de las más agradables sorpresas de la Conferencia Este en la pasada temporada, lo que significó que los Cavaliers se fijaran en este veterano asistente.
La falta de experiencia como Head Coach en la NBA, cuando los Caballeros necesitan resultados inmediatos para que su superastro no brinque a un mercado mayor, parece ser el mayor obstáculo para que Sampson reciba su primer oportunidad como timonel profesional en este momento. Probablemente será el propio “Rey LeBron” quien dé el voto de calidad para decidir la llegada o no del coach Sampson.
En recuerdo de las grandes cualidades que en su momento descubrió y refinó en nuestro máximo orgullo basquetbolero, Eduardo Nájera, esperemos que reciba esta oportunidad, y esta vez no la desperdicie.
Etiquetas:
basquetbol,
Cleveland,
deportes,
Kelvin Sampson,
NBA
miércoles, 26 de mayo de 2010
NHL: Una sequía terminará…
Sea cal sea el resultado, una de las más largas sequías sin títulos en la historia de la National Hockey League llegará a su final en unos cuantos días. Lamentablemente, el otro equipo tendrá que decir, una vez más, “nos vemos el año entrante”, con la esperanza de que el torneo anhelado por tanto tiempo por fin llegue.
Este sábado arranca la serie final por la Copa Stanley 2010, en la cual se enfrentarán los monarcas de la Conferencia Este, los Voladores de Filadelfia, a los campeones del Oeste, los Blackhawks de Chicago.
Los primeros llevan ya 35 años a la espera de un nuevo título, luego de proclamarse bicampeones en las temporadas 1973-74 y 1974-75. Fueron fundados en 1967 como parte de la primera gran expansión de la NHL, y esos han sido los únicos dos cetros en toda su historia, los últimos que conquistó la ciudad de Filadelfia antes de que los Filis se llevaran la Serie Mundial del 2008, una sequía de 33 años para una de las ciudades que tiene equipos en cada una de las cuatro principales ligas profesionales deportivas de Norteamérica (NFL, MLB, NBA y NHL).
Con todo, su historia es más exitosa, en mucho menos tiempo, en comparación al cuadro de Chicago, el cual se fundó en 1926 y formó parte de la era conocida como “los Seis Originales”. En sus casi 85 años de historia, son apenas tres los trofeos de Copa Stanley que ostentan en sus vitrinas, y el más reciente de ellos data de la temporada 1960-61. Estamos hablando de 49 años sin un campeonato, mismos que en su mayoría han estado a la sombra de los más de 100 años sin corona de sus vecinos beisboleros, los Cachorros.
VOLANDO DESDE ABAJO
En el último juego de la temporada regular de esta temporada, los Voladores de Filadelfia calificaron a postemporada merced a un milagroso triunfo en el último día del torneo, derrotando en ataques desde medio campo (shoot-outs) a los Rangers de Nueva York.
En la primera ronda del play-off, superaron al segundo sembrado de la conferencia, los Diablos de Nueva Jersey, por 4-1. En cuartos de final, como ya comentamos, regresaron milagrosamente de la tumba, luego de estar abajo cero victorias a tres, y tres goles a cero en el séptimo y definitivo partido, para vencer 4-3 en el partido y 4-3 en la serie a los Oseznos de Boston, y en la gran final del Este derrotaron 4-1 a los Canadienses de Montreal conquistar la Conferencia por vez primera desde 1997, cuando perdieron la Copa por limpia ante los Alas Rojas de Detroit.
Por su parte, los Blackhawks (cuyo mote no se traduce ya que honra a un jefe indígena de la tribu Suak de Illinois), fueron el segundo mejor equipo de la Conferencia Oeste durante la temporada regular. En play-offs derrotaron a los Depredadors de Nashville y los Canucks de Vancouver antes de encarar a los Tiburones de San José, a los cuales barrieron en cuatro al hilo para obtener su primer título de conferencia desde 1992, cuando, como los Voladores cinco años después, perdieron la Copa Stanley con cuatro derrotas al hilo, en su caso, ante los Pingüinos de Pittsburgh.
FIGURAS HISTORICAS
Dado su historial, uno y otro equipo han tenido figuras de gran renombre en la historia de la NHL.
Probablemente la mayor figura en la historia de los Blackhawks ha sido el alero Bobby Hull, parte de su último equipo campeón en 1961, y que jugó con ellos de 1957 a 1972. Otra de sus figuras históricas fue Tony Esposito, quien nunca ganó un título con ellos y permaneció fiel a la casaca rojinegra de 1969 a 1984.
Los Voladores fueron el primer equipo surgido de la expansión del ’67 que logró retar con éxito el poderío del “O-6”, ganándose el mote de “Los Golpeadores de Broad Street”. En 1974 se llevaron la Copa Stanley venciendo 4-2 a Boston, y al año siguiente repitieron la dosis ante los Sables de Buffalo. En ambas series, su guardameta Bernie Parent se llevó el premio al MVP de la postemporada, contando entre otras figuras míticas de aquel equipo bicampeón con Bobby Clarke y Bill Barber. Aunque no han ganado otra copa Stanley desde aquel 1975, sí han aportado grandes figuras a la NHL, entre quienes destacan, sin duda, patinadores como Gene Hart, Ron Hextall y Eric Lindros.
Tenemos por delante una serie muy atractiva por donde quiera que se le vea. Esperemos que sea una serie donde no abunden demasiado los “pleitos de cantina”, aunque las encuestas revelen que es uno de los grandes atractivos para el público cautivo del circuito, y que gane el mejor.
Este sábado arranca la serie final por la Copa Stanley 2010, en la cual se enfrentarán los monarcas de la Conferencia Este, los Voladores de Filadelfia, a los campeones del Oeste, los Blackhawks de Chicago.
Los primeros llevan ya 35 años a la espera de un nuevo título, luego de proclamarse bicampeones en las temporadas 1973-74 y 1974-75. Fueron fundados en 1967 como parte de la primera gran expansión de la NHL, y esos han sido los únicos dos cetros en toda su historia, los últimos que conquistó la ciudad de Filadelfia antes de que los Filis se llevaran la Serie Mundial del 2008, una sequía de 33 años para una de las ciudades que tiene equipos en cada una de las cuatro principales ligas profesionales deportivas de Norteamérica (NFL, MLB, NBA y NHL).
Con todo, su historia es más exitosa, en mucho menos tiempo, en comparación al cuadro de Chicago, el cual se fundó en 1926 y formó parte de la era conocida como “los Seis Originales”. En sus casi 85 años de historia, son apenas tres los trofeos de Copa Stanley que ostentan en sus vitrinas, y el más reciente de ellos data de la temporada 1960-61. Estamos hablando de 49 años sin un campeonato, mismos que en su mayoría han estado a la sombra de los más de 100 años sin corona de sus vecinos beisboleros, los Cachorros.
VOLANDO DESDE ABAJO
En el último juego de la temporada regular de esta temporada, los Voladores de Filadelfia calificaron a postemporada merced a un milagroso triunfo en el último día del torneo, derrotando en ataques desde medio campo (shoot-outs) a los Rangers de Nueva York.
En la primera ronda del play-off, superaron al segundo sembrado de la conferencia, los Diablos de Nueva Jersey, por 4-1. En cuartos de final, como ya comentamos, regresaron milagrosamente de la tumba, luego de estar abajo cero victorias a tres, y tres goles a cero en el séptimo y definitivo partido, para vencer 4-3 en el partido y 4-3 en la serie a los Oseznos de Boston, y en la gran final del Este derrotaron 4-1 a los Canadienses de Montreal conquistar la Conferencia por vez primera desde 1997, cuando perdieron la Copa por limpia ante los Alas Rojas de Detroit.
Por su parte, los Blackhawks (cuyo mote no se traduce ya que honra a un jefe indígena de la tribu Suak de Illinois), fueron el segundo mejor equipo de la Conferencia Oeste durante la temporada regular. En play-offs derrotaron a los Depredadors de Nashville y los Canucks de Vancouver antes de encarar a los Tiburones de San José, a los cuales barrieron en cuatro al hilo para obtener su primer título de conferencia desde 1992, cuando, como los Voladores cinco años después, perdieron la Copa Stanley con cuatro derrotas al hilo, en su caso, ante los Pingüinos de Pittsburgh.
FIGURAS HISTORICAS
Dado su historial, uno y otro equipo han tenido figuras de gran renombre en la historia de la NHL.
Probablemente la mayor figura en la historia de los Blackhawks ha sido el alero Bobby Hull, parte de su último equipo campeón en 1961, y que jugó con ellos de 1957 a 1972. Otra de sus figuras históricas fue Tony Esposito, quien nunca ganó un título con ellos y permaneció fiel a la casaca rojinegra de 1969 a 1984.
Los Voladores fueron el primer equipo surgido de la expansión del ’67 que logró retar con éxito el poderío del “O-6”, ganándose el mote de “Los Golpeadores de Broad Street”. En 1974 se llevaron la Copa Stanley venciendo 4-2 a Boston, y al año siguiente repitieron la dosis ante los Sables de Buffalo. En ambas series, su guardameta Bernie Parent se llevó el premio al MVP de la postemporada, contando entre otras figuras míticas de aquel equipo bicampeón con Bobby Clarke y Bill Barber. Aunque no han ganado otra copa Stanley desde aquel 1975, sí han aportado grandes figuras a la NHL, entre quienes destacan, sin duda, patinadores como Gene Hart, Ron Hextall y Eric Lindros.
Tenemos por delante una serie muy atractiva por donde quiera que se le vea. Esperemos que sea una serie donde no abunden demasiado los “pleitos de cantina”, aunque las encuestas revelen que es uno de los grandes atractivos para el público cautivo del circuito, y que gane el mejor.
Etiquetas:
Chicago,
Copa Stanley,
deportes,
Filadelfia,
hockey sobre hielo,
NHL
martes, 25 de mayo de 2010
Super Bowl XLVIII: Retorno a las raíces
Por lo general, procuro en la medida de lo posible dejar la decisión de una cuestión polémica en manos de ustedes, amables lectores. En este caso, solicitando su comprensión, debo decir que la idea me agrada sobremanera.
Por supuesto, usted tendrá razón al decirme que lo más probable es que ese día yo estaré sentado en la sala de mi casa, viendo el partido a no menos de 14 o 15 grados centígrados y con una chamarra siendo más que suficiente para protegerme del frío, pero para quienes recordamos algo del futbol americano que se jugaba a mediados de los 70s, e incluso para los aficionados actuales que han visto partidos en Buffalo o Denver, la idea podría permitirnos regresar a aquellas estampas de jugadores luchando contra los elementos para sacar adelante un partido de fuerte golpeo.
Además, así disfrutaremos del juego la mayoría de los cientos de millones de aficionados que vemos el Super Bowl sin esperanza alguna de algún día conseguir un boleto o una acreditación.
Hace unas horas, la NFL determinó que el Super Bowl del año 2014 se efectuará en el nuevo estadio Meadowlands, sede de los Gigantes y los Jets de Nueva York a partir de la próxima temporada, y de inmediato la determinación ha levantado un acalorado debate, entre aquellos que defienden la postura del retorno a los orígenes del juego, y aquellos que consideran una tontería el arriesgar el evento deportivo más importante en el deporte estadounidense, un día en el que millones de dólares circulan vertiginosamente en torno al evento, a que un mal clima dé un resultado decepcionante.
Lo que es cierto, es que muchas de las más grandes historias que han hecho de la NFL lo que es, se han presentado en medio de condiciones inclementes.
HISTORIAS MEMORABLES
Hasta la fecha, la enorme mayoría de los Super Bowls se han jugado en el sur de Estados Unidos, para huir de los climas gélidos del norte durante el invierno. Los pocos que se han efectuado en el norte, se han realizado en ciudades con estadios techados (Detroit en dos ocasiones y Minnesota en una).
Sin embargo, antes de que existiera el Super Bowl, era costumbre que la sede del juego de campeonato de la NFL se alternara, un año en la sede del campeón de la Conferencia Este y otro en casa del monarca del Oeste, y ello dio lugar a grandes historias en partidos bajo clima hostil.
La primera se produjo el 9 de diciembre de 1934 en el Polo Grounds de Nueva York, en el juego que pasó a la historia como “El partido de los Sneakers”. 37 años antes de los Delfines de Miami, los Osos de Chicago iban en pos de la primer temporada perfecta en la historia de la NFL, y parecían destinados a lograrlo al tener una ventaja de 13-3 al entrar al último cuarto, sobre un campo congelado debido al aguaniev que cayó insistentemente sobre el Estadio en las horas previas al juego, Ante la falta de tracción, el coach Steve Owen mandó a su utilero a buscar tenis de baloncesto (sneakers) para suplir los tradicionales tachones al medio tiempo, y la diferencia en tracción resultó determinante para que los Gigantes anotaran 27 puntos sin respuesta en el cuarto final para llevarse la victoria por 30-13. Esos 27 puntos en un solo período fueron un récord de postemporada en la NFL, hasta que los Pieles Rojas de Washington anotaran 35 a los Broncos de Denver en el segundo cuarto del Super Bowl XXII, 53 años después.
El siguiente gran juego pasó a la historia como el “Blizzard Bowl”, efectuado el 19 de diciembre de 1948 en el Shibe Park de Filadelfia, bajo una ventisca de tal magnitud que incluso los aficionados y los jugadores tuvieron que ayudar a retirar la lona que amenazaba con salir disparada de las manos de los encargados del terreno debido a la fuerza de los vientos. Todos los intentos por remover la nieve para que por lo menos fueran visibles las marcas de yardaje fueron infructuosos, y los árbitros tuvieron que dirigir aquel partido como mejor pudieron. Esa vez repitieron los finalistas del año anterior, las Aguilas de Filadelfia y los Cardenales de Chicago, que un año antes se coronaron campeones en el Comiskey Park por 28-21. Esta vez el triunfo fue para las Aguilas, 7-0, con la única anotación marcada en el último cuarto por el primero corredor que hizo de la elusividad una herramienta indispensable para un corredor, el “Demonio de La Ceiba” Steve Van Buren. Más de 36 mil aficionados soportaron el clima para ver la primer coronación en la historia de sus Aguilas.
Fuera del frío en el Yankee Stadium, el clima fue bastante benévolo para la gran final celebrada el 28 de diciembre de 1958, pero el duelo entre los Potros de Baltimore y los locales Gigantes de Nueva York pasó a la historia como “El Juego más Grande jamás jugado”. En tiempo extra, con una carrera de una yarda de Alan Ameche y una actuación fenomenal del pasador Johnnny Unitas, los Potros dieron la campanada y vencieron a los locales por 23-17. Hasta la fecha, este partido se reconoce como el primer paso que llevó a la NFL, de ser una comparsa del futbol colegial, a transformarse en la industria deportiva más importante de los Estados Unidos.
El 30 de diciembre de 1962, los Empacadores de Green Bay derrotaron a los Gigantes por 16-7 para coronarse bicampeones de la NFL, en un juego que fue significativo por dos razones: fue la última final de futbol americano disputada en los confines del Yankee Stadium original, y también el primer partido documentado por NFL Films, que a la larga dotaría a esta liga de un acervo fílmico sin equivalentes en la historia del deporte mundial, y que hoy se reconoce como parte esencial en el éxito de la liga.
Con la llegada del Super Bowl, se cuidó más que las finales se celebraran en sedes de clima cálido, pero todavía se vivieron grandes partidos de postemporada disputados pese al clima.
¿Quién podrá jamás olvidar el “Tazón del Hielo”, celebrado el 31 de diciembre de 1967 en el Lambeau Field de Wisconsin, bajo un clima 20 grados centígrados más bajo que el de la Olimpíada de Invierno con más frío en la historia (Lillehammer ’94), y donde los Empacadores de Green Bay vencieron 21-17 a los Vaqueros de Dallas?
Recordamos también dos juegos de play-off en la temporada 1975-76. El primero en Minnesota, cuando los Vaqueros de Dallas le sacaron el juego de la bolsa a los Vikingos de Minnesota con el recordado “pase del Ave María” de Roger Staubach a Drew Pearson para un triunfo dramático por 17-16; una semana después, sobre una auténtica pista de hielo en el Estadio de los Tres Ríos, los Acereros de Pittsburgh superaron en un duelo de brutal golpeo a los Raiders de Oakland, 16-10.
También está el duelo divisional de la AFC, el 4 de enero de 1981, en el Estadio Municipal de Cleveland, cuando una pobre decisión de Brian Sipe permitió a los Raiders vencer a los Cafés por 14-12 para completar el “Milagro Plunkett” con la conquista del Super Bowl XV; cómo olvidar el “doble milagro” de Adam Vinatieri, con dos goles de campo increíbles bajo una ventisca brutal, el 19 de enero de 2002, para que los Patriotas de Nueva Inglaterra vencieran 16-13 a los Raiders y marcaran el inicio de su propia “época de oro”.
Ejemplos hay muchos más. Cierto, el clima hostil ha dado a la NFL gran cantidad de juegos “trabados” y poco espectaculares, pero no se puede negar que la nieve ha sido la esencia misma del futbol americano, parte insustituible de su grandeza.
Quienes tengan la oportunidad en ese aún lejano día, ¡prepárense y disfruten del juego!
Por supuesto, usted tendrá razón al decirme que lo más probable es que ese día yo estaré sentado en la sala de mi casa, viendo el partido a no menos de 14 o 15 grados centígrados y con una chamarra siendo más que suficiente para protegerme del frío, pero para quienes recordamos algo del futbol americano que se jugaba a mediados de los 70s, e incluso para los aficionados actuales que han visto partidos en Buffalo o Denver, la idea podría permitirnos regresar a aquellas estampas de jugadores luchando contra los elementos para sacar adelante un partido de fuerte golpeo.
Además, así disfrutaremos del juego la mayoría de los cientos de millones de aficionados que vemos el Super Bowl sin esperanza alguna de algún día conseguir un boleto o una acreditación.
Hace unas horas, la NFL determinó que el Super Bowl del año 2014 se efectuará en el nuevo estadio Meadowlands, sede de los Gigantes y los Jets de Nueva York a partir de la próxima temporada, y de inmediato la determinación ha levantado un acalorado debate, entre aquellos que defienden la postura del retorno a los orígenes del juego, y aquellos que consideran una tontería el arriesgar el evento deportivo más importante en el deporte estadounidense, un día en el que millones de dólares circulan vertiginosamente en torno al evento, a que un mal clima dé un resultado decepcionante.
Lo que es cierto, es que muchas de las más grandes historias que han hecho de la NFL lo que es, se han presentado en medio de condiciones inclementes.
HISTORIAS MEMORABLES
Hasta la fecha, la enorme mayoría de los Super Bowls se han jugado en el sur de Estados Unidos, para huir de los climas gélidos del norte durante el invierno. Los pocos que se han efectuado en el norte, se han realizado en ciudades con estadios techados (Detroit en dos ocasiones y Minnesota en una).
Sin embargo, antes de que existiera el Super Bowl, era costumbre que la sede del juego de campeonato de la NFL se alternara, un año en la sede del campeón de la Conferencia Este y otro en casa del monarca del Oeste, y ello dio lugar a grandes historias en partidos bajo clima hostil.
La primera se produjo el 9 de diciembre de 1934 en el Polo Grounds de Nueva York, en el juego que pasó a la historia como “El partido de los Sneakers”. 37 años antes de los Delfines de Miami, los Osos de Chicago iban en pos de la primer temporada perfecta en la historia de la NFL, y parecían destinados a lograrlo al tener una ventaja de 13-3 al entrar al último cuarto, sobre un campo congelado debido al aguaniev que cayó insistentemente sobre el Estadio en las horas previas al juego, Ante la falta de tracción, el coach Steve Owen mandó a su utilero a buscar tenis de baloncesto (sneakers) para suplir los tradicionales tachones al medio tiempo, y la diferencia en tracción resultó determinante para que los Gigantes anotaran 27 puntos sin respuesta en el cuarto final para llevarse la victoria por 30-13. Esos 27 puntos en un solo período fueron un récord de postemporada en la NFL, hasta que los Pieles Rojas de Washington anotaran 35 a los Broncos de Denver en el segundo cuarto del Super Bowl XXII, 53 años después.
El siguiente gran juego pasó a la historia como el “Blizzard Bowl”, efectuado el 19 de diciembre de 1948 en el Shibe Park de Filadelfia, bajo una ventisca de tal magnitud que incluso los aficionados y los jugadores tuvieron que ayudar a retirar la lona que amenazaba con salir disparada de las manos de los encargados del terreno debido a la fuerza de los vientos. Todos los intentos por remover la nieve para que por lo menos fueran visibles las marcas de yardaje fueron infructuosos, y los árbitros tuvieron que dirigir aquel partido como mejor pudieron. Esa vez repitieron los finalistas del año anterior, las Aguilas de Filadelfia y los Cardenales de Chicago, que un año antes se coronaron campeones en el Comiskey Park por 28-21. Esta vez el triunfo fue para las Aguilas, 7-0, con la única anotación marcada en el último cuarto por el primero corredor que hizo de la elusividad una herramienta indispensable para un corredor, el “Demonio de La Ceiba” Steve Van Buren. Más de 36 mil aficionados soportaron el clima para ver la primer coronación en la historia de sus Aguilas.
Fuera del frío en el Yankee Stadium, el clima fue bastante benévolo para la gran final celebrada el 28 de diciembre de 1958, pero el duelo entre los Potros de Baltimore y los locales Gigantes de Nueva York pasó a la historia como “El Juego más Grande jamás jugado”. En tiempo extra, con una carrera de una yarda de Alan Ameche y una actuación fenomenal del pasador Johnnny Unitas, los Potros dieron la campanada y vencieron a los locales por 23-17. Hasta la fecha, este partido se reconoce como el primer paso que llevó a la NFL, de ser una comparsa del futbol colegial, a transformarse en la industria deportiva más importante de los Estados Unidos.
El 30 de diciembre de 1962, los Empacadores de Green Bay derrotaron a los Gigantes por 16-7 para coronarse bicampeones de la NFL, en un juego que fue significativo por dos razones: fue la última final de futbol americano disputada en los confines del Yankee Stadium original, y también el primer partido documentado por NFL Films, que a la larga dotaría a esta liga de un acervo fílmico sin equivalentes en la historia del deporte mundial, y que hoy se reconoce como parte esencial en el éxito de la liga.
Con la llegada del Super Bowl, se cuidó más que las finales se celebraran en sedes de clima cálido, pero todavía se vivieron grandes partidos de postemporada disputados pese al clima.
¿Quién podrá jamás olvidar el “Tazón del Hielo”, celebrado el 31 de diciembre de 1967 en el Lambeau Field de Wisconsin, bajo un clima 20 grados centígrados más bajo que el de la Olimpíada de Invierno con más frío en la historia (Lillehammer ’94), y donde los Empacadores de Green Bay vencieron 21-17 a los Vaqueros de Dallas?
Recordamos también dos juegos de play-off en la temporada 1975-76. El primero en Minnesota, cuando los Vaqueros de Dallas le sacaron el juego de la bolsa a los Vikingos de Minnesota con el recordado “pase del Ave María” de Roger Staubach a Drew Pearson para un triunfo dramático por 17-16; una semana después, sobre una auténtica pista de hielo en el Estadio de los Tres Ríos, los Acereros de Pittsburgh superaron en un duelo de brutal golpeo a los Raiders de Oakland, 16-10.
También está el duelo divisional de la AFC, el 4 de enero de 1981, en el Estadio Municipal de Cleveland, cuando una pobre decisión de Brian Sipe permitió a los Raiders vencer a los Cafés por 14-12 para completar el “Milagro Plunkett” con la conquista del Super Bowl XV; cómo olvidar el “doble milagro” de Adam Vinatieri, con dos goles de campo increíbles bajo una ventisca brutal, el 19 de enero de 2002, para que los Patriotas de Nueva Inglaterra vencieran 16-13 a los Raiders y marcaran el inicio de su propia “época de oro”.
Ejemplos hay muchos más. Cierto, el clima hostil ha dado a la NFL gran cantidad de juegos “trabados” y poco espectaculares, pero no se puede negar que la nieve ha sido la esencia misma del futbol americano, parte insustituible de su grandeza.
Quienes tengan la oportunidad en ese aún lejano día, ¡prepárense y disfruten del juego!
Etiquetas:
deportes,
futbol americano,
NFL,
Nueva York,
Super Bowl XLVIII
lunes, 24 de mayo de 2010
NFL: Una pequeña derrota, ¿un gran cambio?
Hace unas horas, la Suprema Corte de los Estados Unidos falló a favor de una empresa llamada “American Needle” en contra de la Nacional Football League (NFL), en la cual buscaban dejar establecido que la liga debe verse como “una asociación no incorporada de 32 equipos de futbol americano profesional con propietarios independientes”, y no como una sola entidad, pidiendo que se declarara ilegal un acuerdo de exclusividad que la NFL tiene pactado con la famosa firma Reebok por 10 años, por un monto de 250 millones e dólares y que expira este año.
En primera instancia esto podría no parecer gran cosa, y de hecho podrían pasar muchos años más de pleitos legales antes de que esta situación pueda causar algún cambio significativo en la situación actual de la NFL, pero a futuro podría traer consecuencias que harían tambalear una estructura organizacional que ha distinguido a este circuito como un ejemplo no sólo dentro de los Estados Unidos, sino a nivel mundial, algo que resulta por demás extraordinario, si consideramos que nos referimos a una disciplina que, fuera de las tres naciones de Norteamérica, era prácticamente desconocida en el resto del mundo hace apenas 40 años.
DE LA “REGLA HALAS” A LA “ENMIENDA TAGLIABUE”
Un error común de ciertos sectores del poder judicial, es pretender juzgar ciertas cosas bajo un mismo rasero, cuando hay una historia detrás que debería considerarse en aspectos como el deporte.
Mucho se critica a la NFL de impedir que cualquier persona mayor de 18 años tenga total libertad de buscar una oportunidad de ingresar a la liga, como ocurre en el beisbol, sin ver el hecho de que el beisbol NO nació como un deporte estudiantil, a diferencia del futbol americano. Si el futbol americano hubiera buscado la consolidación del profesionalismo de la misma manera que el béisbol, la inmensa popularidad del futbol colegial a fines del siglo XIX y principios del XX habría matado, o por lo menos retrasado por varias décadas, el surgimiento del futbol americano profesional. Y tal vez habría nacido con un profundo cisma en el seno mismo del futbol universitario.
Del mismo modo, hasta la fecha, el beisbol universitario no tiene ni por asomo el mismo peso que tienen el futbol americano y el basquetbol en el ánimo de los aficionados y los medios de comunicación estadounidenses porque, seamos sinceros, aunque ellos mismos lo nieguen, el beisbol colegial carece del peso específico como semillero de las ligas profesionales que los otros dos deportes indudablemente poseen.
Fue por esa situación que el beisbol, y no el futbol americano, fue el primer deporte profesional que recibió una excepción a las reglas antimonopolio en el año de 1922, cuando el propietario de un equipo de una finada liga rival llamada la “Liga Federal”, perdió una demanda en contra de las Ligas Nacional y Americana. La NFL entonces tenía apenas dos años de existencia, y ocupaba minúsculos espacios en los medios de comunicación. Las ligas mayores encararon nuevas demandas similares en 1952 y 1972, y en ambas fue ratificada su excepción antimonopolio.
En 1925, luego de un escándalo por una disputa entre los Gigantes de Nueva York y los Osos de Chicago por la firma del primer gran estrella colegial que aceptó sumarse a la NFL, Harold “Red” Grange, la NFL estableció la llamada “regla Halas”, la cual estableció que un jugador universitario no podía ingresar a la NFL hasta haber culminado sus cuatro años de estudios universitarios, y en caso de renunciar a ellos, debía esperar a que su generación se graduara. Habría sido totalmente insano obligar al beisbol, con un sistema de ligas menores ya bien establecido a esas alturas, a tomar una medida de este tipo, pero para el futbol americano profesional, esa medida no sólo era importante, sino vital.
Sin embargo, esta ley tuvo el efecto colateral de que llegaran al futbol americano personas con un perfil de estudios mucho más elevado que en el beisbol. Mientras que los peloteros necesitaban buscar acomodo en ligas invernales de otros países para subsistir durante los recesos de temporada, el futbolista pasaba seis meses dedicado al futbol y otros seis en actividades para las cuales su universidad, al menos en teoría, lo había preparado.
Por supuesto, la NFL encaró el desafío de más ligas rivales que la MLB, pero en cierto sentido el respeto a la “Regla Halas” le valió un reconocimiento tácito como receptora de la excepción antimonopolio, el cual se consolidó con el acuerdo de fusión NFL-AFL, pactado el 8 de junio de 1966 y llevado a la práctica a partir de la temporada de 1970.
Ello empezó a cambiar cuando en 1990, para ganarse el respaldo de la Asociación de Jugadores (NFLPA), el aspirante a sucesor del Alto Comisionado Pete Rozelle, Paul Tagliabue, prometió relajar la regla y permitir que un jugador esperara tres años tras su salida de la preparatoria para llegar a la NFL, o recibir un permiso especial del Alto Comisionado para llegar antes, el cual por lo general sólo se otorga cuando el jugador ya ha completado sus estudios universitarios prematuramente, como fueron en su momento los casos del QB Bernie Kosar y del liniero defensivo Amobi Okoye.
En 2004 se produjo el caso de Maurice Clarett, quien tras un año como colegial buscó demandar a la NFL para acceder al draft. Su solicitud no prosperó, y su desastrosa vida personal terminó tras las rejas. Lamentablemente, hubo columnistas que acusaron a la NFL, la NCAA y hasta a la afición por la desgracia de Clarett.
Lo que nadie entre la prensa especializada del futbol americano en Estados Unidos quiere ver, es que por años casos como el consumo de mariguana de Bob Hayes y el escándalo de apuestas que involucró a Alex Karras y Paul Hornung en los 70s, fueron los más graves casos de “conducta en detrimento de la imagen de la liga” que la NFL encaró por décadas. Hoy son cotidianos, tanto en la NFL como en la NCAA, los casos de detrimento a sus imágenes no sólo como ligas, sino como instituciones.
Si la demanda que hoy enfrenta la NFL prospera en su contra, y los equipos reciben por separado la oportunidad de negociar su mercadotecnia por separado, la cual hoy concentran en la oficina del Alto Comisionado, ello significará la conformación de una élite como la que vemos en muchas ligas de futbol soccer del planeta, diseñadas para el lucimiento de entre dos y cinco equipos y el resto fungiendo como meras comparsas.
Digamos adiós al futbol americano en mercados como Green Bay, Jacksonville o incluso Nueva Orleáns, como ya sucedió en el beisbol en Brooklyn o Montreal, en el hockey sobre hielo en Hartford, Quebec o Winnipeg, o en el basquetbol en Seattle o Vancouver.
El futbol americano tuvo sus particulares orígenes que llevaron a su muy particular desarrollo. No es justo juzgarlo bajo el mismo rasero que al béisbol. Sí hay que vigilar su correcto y legal funcionamiento, de acuerdo, pero no forzarlo en un molde en el que no cabe.
Y además me pregunto, ¿por qué firmas como “American Needle” no tomaron en su momento el riesgo de unirse y apoyar ligas emergentes como la USFL? ¿Será por no querer tomar el riesgo de verdaderamente emprender, y en cambio tratar de arrebatar las rebanadas de un “pastel” más que probado?
En primera instancia esto podría no parecer gran cosa, y de hecho podrían pasar muchos años más de pleitos legales antes de que esta situación pueda causar algún cambio significativo en la situación actual de la NFL, pero a futuro podría traer consecuencias que harían tambalear una estructura organizacional que ha distinguido a este circuito como un ejemplo no sólo dentro de los Estados Unidos, sino a nivel mundial, algo que resulta por demás extraordinario, si consideramos que nos referimos a una disciplina que, fuera de las tres naciones de Norteamérica, era prácticamente desconocida en el resto del mundo hace apenas 40 años.
DE LA “REGLA HALAS” A LA “ENMIENDA TAGLIABUE”
Un error común de ciertos sectores del poder judicial, es pretender juzgar ciertas cosas bajo un mismo rasero, cuando hay una historia detrás que debería considerarse en aspectos como el deporte.
Mucho se critica a la NFL de impedir que cualquier persona mayor de 18 años tenga total libertad de buscar una oportunidad de ingresar a la liga, como ocurre en el beisbol, sin ver el hecho de que el beisbol NO nació como un deporte estudiantil, a diferencia del futbol americano. Si el futbol americano hubiera buscado la consolidación del profesionalismo de la misma manera que el béisbol, la inmensa popularidad del futbol colegial a fines del siglo XIX y principios del XX habría matado, o por lo menos retrasado por varias décadas, el surgimiento del futbol americano profesional. Y tal vez habría nacido con un profundo cisma en el seno mismo del futbol universitario.
Del mismo modo, hasta la fecha, el beisbol universitario no tiene ni por asomo el mismo peso que tienen el futbol americano y el basquetbol en el ánimo de los aficionados y los medios de comunicación estadounidenses porque, seamos sinceros, aunque ellos mismos lo nieguen, el beisbol colegial carece del peso específico como semillero de las ligas profesionales que los otros dos deportes indudablemente poseen.
Fue por esa situación que el beisbol, y no el futbol americano, fue el primer deporte profesional que recibió una excepción a las reglas antimonopolio en el año de 1922, cuando el propietario de un equipo de una finada liga rival llamada la “Liga Federal”, perdió una demanda en contra de las Ligas Nacional y Americana. La NFL entonces tenía apenas dos años de existencia, y ocupaba minúsculos espacios en los medios de comunicación. Las ligas mayores encararon nuevas demandas similares en 1952 y 1972, y en ambas fue ratificada su excepción antimonopolio.
En 1925, luego de un escándalo por una disputa entre los Gigantes de Nueva York y los Osos de Chicago por la firma del primer gran estrella colegial que aceptó sumarse a la NFL, Harold “Red” Grange, la NFL estableció la llamada “regla Halas”, la cual estableció que un jugador universitario no podía ingresar a la NFL hasta haber culminado sus cuatro años de estudios universitarios, y en caso de renunciar a ellos, debía esperar a que su generación se graduara. Habría sido totalmente insano obligar al beisbol, con un sistema de ligas menores ya bien establecido a esas alturas, a tomar una medida de este tipo, pero para el futbol americano profesional, esa medida no sólo era importante, sino vital.
Sin embargo, esta ley tuvo el efecto colateral de que llegaran al futbol americano personas con un perfil de estudios mucho más elevado que en el beisbol. Mientras que los peloteros necesitaban buscar acomodo en ligas invernales de otros países para subsistir durante los recesos de temporada, el futbolista pasaba seis meses dedicado al futbol y otros seis en actividades para las cuales su universidad, al menos en teoría, lo había preparado.
Por supuesto, la NFL encaró el desafío de más ligas rivales que la MLB, pero en cierto sentido el respeto a la “Regla Halas” le valió un reconocimiento tácito como receptora de la excepción antimonopolio, el cual se consolidó con el acuerdo de fusión NFL-AFL, pactado el 8 de junio de 1966 y llevado a la práctica a partir de la temporada de 1970.
Ello empezó a cambiar cuando en 1990, para ganarse el respaldo de la Asociación de Jugadores (NFLPA), el aspirante a sucesor del Alto Comisionado Pete Rozelle, Paul Tagliabue, prometió relajar la regla y permitir que un jugador esperara tres años tras su salida de la preparatoria para llegar a la NFL, o recibir un permiso especial del Alto Comisionado para llegar antes, el cual por lo general sólo se otorga cuando el jugador ya ha completado sus estudios universitarios prematuramente, como fueron en su momento los casos del QB Bernie Kosar y del liniero defensivo Amobi Okoye.
En 2004 se produjo el caso de Maurice Clarett, quien tras un año como colegial buscó demandar a la NFL para acceder al draft. Su solicitud no prosperó, y su desastrosa vida personal terminó tras las rejas. Lamentablemente, hubo columnistas que acusaron a la NFL, la NCAA y hasta a la afición por la desgracia de Clarett.
Lo que nadie entre la prensa especializada del futbol americano en Estados Unidos quiere ver, es que por años casos como el consumo de mariguana de Bob Hayes y el escándalo de apuestas que involucró a Alex Karras y Paul Hornung en los 70s, fueron los más graves casos de “conducta en detrimento de la imagen de la liga” que la NFL encaró por décadas. Hoy son cotidianos, tanto en la NFL como en la NCAA, los casos de detrimento a sus imágenes no sólo como ligas, sino como instituciones.
Si la demanda que hoy enfrenta la NFL prospera en su contra, y los equipos reciben por separado la oportunidad de negociar su mercadotecnia por separado, la cual hoy concentran en la oficina del Alto Comisionado, ello significará la conformación de una élite como la que vemos en muchas ligas de futbol soccer del planeta, diseñadas para el lucimiento de entre dos y cinco equipos y el resto fungiendo como meras comparsas.
Digamos adiós al futbol americano en mercados como Green Bay, Jacksonville o incluso Nueva Orleáns, como ya sucedió en el beisbol en Brooklyn o Montreal, en el hockey sobre hielo en Hartford, Quebec o Winnipeg, o en el basquetbol en Seattle o Vancouver.
El futbol americano tuvo sus particulares orígenes que llevaron a su muy particular desarrollo. No es justo juzgarlo bajo el mismo rasero que al béisbol. Sí hay que vigilar su correcto y legal funcionamiento, de acuerdo, pero no forzarlo en un molde en el que no cabe.
Y además me pregunto, ¿por qué firmas como “American Needle” no tomaron en su momento el riesgo de unirse y apoyar ligas emergentes como la USFL? ¿Será por no querer tomar el riesgo de verdaderamente emprender, y en cambio tratar de arrebatar las rebanadas de un “pastel” más que probado?
Etiquetas:
antimonopolio,
demanda,
deportes,
futbol americano,
NFL
domingo, 23 de mayo de 2010
Beisbol: Se fue el “Lima Time”
Posiblemente desde los tiempos de Bill “Bird” Fydrich, el beisbol de las grandes ligas no veía un lanzador que desplegara tanto júbilo y entusiasmo por el trabajo monticular como el pitcher dominicano José Lima. Como Fydrich, tuvo un muy breve período de esplendor en la gran carpa, pero éste bastó para que la afición los recordara muchos años después de que tal destello se hubiera extinguido.
Y también como Fydrich, José Lima tuvo una vida muy corta. Apenas a los 37 años de edad, José Lima Jr. falleció víctima de un infarto fulminante en su hogar en Los Angeles, donde se preparaba para inaugurar su propia escuela de béisbol.
DE ASTRO A DODGER
José Desiderio Rodríguez Lima, apodado "Mambo" por su afición a los ritmos de su patria, nació el 30 de septiembre de 1972 en Santiago de los Caballeros, República Dominicana, y llegó a las ligas mayores en 1994, con los Tigres de Detreoit. De 1997 a 2001 militó con los Astros de Houston, franela con la que vivió su mejor etapa dentro de las Ligas Mayores, donde tuvo marca de 46 victorias por 42 derrotas. Su mejor temporada la vivió en 1999, con un récord de 21 triunfos por 10 derrotas, una efectividad de 3.58 y su nominación al Juego de Estrellas de ese año.
A inicios del 2001 regresó para una segunda etapa con los Tigres de Detroit, pero fue tan malo su desempeño, ganando 9 juegos y perdiendo 17, que los felinos, en ese entonces uno de los peores equipos de la Liga Americana, lo cortaron. Un decepcionado Lima veía en ello uno de los más rotundos fracasos de su carrera.
Sin embargo, al año siguiente recibió una nueva oportunidad por otro de los peores equipos del joven circuito, los Reales de Kansas City, donde a pesar del pobre nivel del equipo tuvo una foja de ocho triunfos por tres derrotas en 2003, lo que le significó una oportunidad de regreso a la Liga Nacional, con los Dodgers de Los Ángeles.
Si con los Astros vivió sus mejores temporadas, sin duda con los Dodgers fue que José Lima vivió su mayor momento de gloria.
Este se produjo el 9 de octubre de 2004durante la Serie Divisional de la Liga Nacional en que los Dodgers, luego de perder los dos primeros partidos en el Estadio Busch, recibían a los Cardenales de San Luis encarando la eliminación. Con todo en contra, Lima abrió el partido y lanzó una blanqueada de cinco imparables, completando el partido para llevarse la victoria mientras todo el público en Dodger Stadium coreaba su nombre. Entre 1988 y 2008, esa fue la única victoria en play-offs obtenida por el cuadro angelino.
Su enorme entusiasmo, e incluso su talento artístico, pues llegó a cantar el Himno Nacional de Estados Unidos previo a un partido, le ganaron u8n lugar especial en el corazón del público angelino.
Aquel fue el último gran momento de su carrera en la gran carpa. Al año siguiente regresó con los Reales, con una marca de 5 triunfos por 16 derrotas y una efectividad de 6.99 que es la más alta en la historia para cualquier lanzador que haya iniciado al menos 30 partidos en una temporada. Al año siguiente apenas tuvo cuatro aperturas, y todas resultaron derrotas para su equipo, los Mets de Nueva York.
EL EXODO FINAL
Para la temporada 2007, Lima llegó en medio de una fuerte polémica a la Liga Mexicana de Béisbol, pues originalmente los Sultanes de Monterrey buscaron su contratación, pero al existir un tope salarial, no pudieron llegar a un arreglo con su representante. Sorpresivamente, Lima apareció con la franela de los Saraperos de Saltillo, ganando 13 partidos y perdiendo cuatro en la temporada, con una efectividad de 3.60. Los Sultanes exigieron una investigación de cómo habían logrado los Saraperos firmar a Lima sin violar el reglamento salarial, perdiendo esa demanda, pero se cobraron de otro modo, ya que eliminaron a los Saraperos en la final de la Zona Norte de esa campaña.
Después de ello, Lima jugaría una temporada en la Liga profesional de Corea del Sur, y otra más en una liga independiente de Estados Unidos, la Goleen Baseball League (GBL), con un equipo llamado la Armada de Long Beach que dirigía el ex liga mayorista Garry Templeton. En esa misma liga, su última parada en la pelota veraniega fue con los Capitals de Edmonton.
Eso fue en la pelota veraniega, porque en invierno era un asiduo participante en la liga de su país, donde vistió las franelas de los Leones de Escogido y, principalmente, de las Águilas Cibaeñas, tuvo marca de 31 triunfos y 22 derrotas y promedio de carreras limpias admitidas de 2.92 en 13 temporadas en la pelota dominicana, ganando cuatro campeonatos nacionales con los aurinegros del Cibao.
Fue una enorme sorpresa para todos el enterarse de la muerte del serpentinero dominicano. Y no es para menos. La vida parecía sonreírle en todos sentidos, sobre todo ante la inminente apertura de su propia escuela de béisbol.
“un periodista me comentó la noticia mientras tomaba práctica de bateo, y el bat se me cayó. Quedé petrificado”, comentó su compatriota José Guillén, quien hoy milita con los Reales de Kansas City.
Descanse en paz.
Y también como Fydrich, José Lima tuvo una vida muy corta. Apenas a los 37 años de edad, José Lima Jr. falleció víctima de un infarto fulminante en su hogar en Los Angeles, donde se preparaba para inaugurar su propia escuela de béisbol.
DE ASTRO A DODGER
José Desiderio Rodríguez Lima, apodado "Mambo" por su afición a los ritmos de su patria, nació el 30 de septiembre de 1972 en Santiago de los Caballeros, República Dominicana, y llegó a las ligas mayores en 1994, con los Tigres de Detreoit. De 1997 a 2001 militó con los Astros de Houston, franela con la que vivió su mejor etapa dentro de las Ligas Mayores, donde tuvo marca de 46 victorias por 42 derrotas. Su mejor temporada la vivió en 1999, con un récord de 21 triunfos por 10 derrotas, una efectividad de 3.58 y su nominación al Juego de Estrellas de ese año.
A inicios del 2001 regresó para una segunda etapa con los Tigres de Detroit, pero fue tan malo su desempeño, ganando 9 juegos y perdiendo 17, que los felinos, en ese entonces uno de los peores equipos de la Liga Americana, lo cortaron. Un decepcionado Lima veía en ello uno de los más rotundos fracasos de su carrera.
Sin embargo, al año siguiente recibió una nueva oportunidad por otro de los peores equipos del joven circuito, los Reales de Kansas City, donde a pesar del pobre nivel del equipo tuvo una foja de ocho triunfos por tres derrotas en 2003, lo que le significó una oportunidad de regreso a la Liga Nacional, con los Dodgers de Los Ángeles.
Si con los Astros vivió sus mejores temporadas, sin duda con los Dodgers fue que José Lima vivió su mayor momento de gloria.
Este se produjo el 9 de octubre de 2004durante la Serie Divisional de la Liga Nacional en que los Dodgers, luego de perder los dos primeros partidos en el Estadio Busch, recibían a los Cardenales de San Luis encarando la eliminación. Con todo en contra, Lima abrió el partido y lanzó una blanqueada de cinco imparables, completando el partido para llevarse la victoria mientras todo el público en Dodger Stadium coreaba su nombre. Entre 1988 y 2008, esa fue la única victoria en play-offs obtenida por el cuadro angelino.
Su enorme entusiasmo, e incluso su talento artístico, pues llegó a cantar el Himno Nacional de Estados Unidos previo a un partido, le ganaron u8n lugar especial en el corazón del público angelino.
Aquel fue el último gran momento de su carrera en la gran carpa. Al año siguiente regresó con los Reales, con una marca de 5 triunfos por 16 derrotas y una efectividad de 6.99 que es la más alta en la historia para cualquier lanzador que haya iniciado al menos 30 partidos en una temporada. Al año siguiente apenas tuvo cuatro aperturas, y todas resultaron derrotas para su equipo, los Mets de Nueva York.
EL EXODO FINAL
Para la temporada 2007, Lima llegó en medio de una fuerte polémica a la Liga Mexicana de Béisbol, pues originalmente los Sultanes de Monterrey buscaron su contratación, pero al existir un tope salarial, no pudieron llegar a un arreglo con su representante. Sorpresivamente, Lima apareció con la franela de los Saraperos de Saltillo, ganando 13 partidos y perdiendo cuatro en la temporada, con una efectividad de 3.60. Los Sultanes exigieron una investigación de cómo habían logrado los Saraperos firmar a Lima sin violar el reglamento salarial, perdiendo esa demanda, pero se cobraron de otro modo, ya que eliminaron a los Saraperos en la final de la Zona Norte de esa campaña.
Después de ello, Lima jugaría una temporada en la Liga profesional de Corea del Sur, y otra más en una liga independiente de Estados Unidos, la Goleen Baseball League (GBL), con un equipo llamado la Armada de Long Beach que dirigía el ex liga mayorista Garry Templeton. En esa misma liga, su última parada en la pelota veraniega fue con los Capitals de Edmonton.
Eso fue en la pelota veraniega, porque en invierno era un asiduo participante en la liga de su país, donde vistió las franelas de los Leones de Escogido y, principalmente, de las Águilas Cibaeñas, tuvo marca de 31 triunfos y 22 derrotas y promedio de carreras limpias admitidas de 2.92 en 13 temporadas en la pelota dominicana, ganando cuatro campeonatos nacionales con los aurinegros del Cibao.
Fue una enorme sorpresa para todos el enterarse de la muerte del serpentinero dominicano. Y no es para menos. La vida parecía sonreírle en todos sentidos, sobre todo ante la inminente apertura de su propia escuela de béisbol.
“un periodista me comentó la noticia mientras tomaba práctica de bateo, y el bat se me cayó. Quedé petrificado”, comentó su compatriota José Guillén, quien hoy milita con los Reales de Kansas City.
Descanse en paz.
sábado, 22 de mayo de 2010
UEFACL: De aquel a este Inter, casi una reencarnación
Hace 45 años, el Internazionale de Milán también era un club acusado de tener uno de los mayores potenciales ofensivos en toda Europa, sólo para ser sofocado por un entrenador que sacrifica el espectáculo en aras de la eficacia.
Y hoy, José Mourinho puede decir que es precisamente eficacia lo que ha traído al Inter… una eficacia que no había vuelto a conocer desde los años de Helenio Herrera.
Herrera, como Mourinho, era un entrenador con el cual la sicología juega un papel preponderante, que no se conforma con conseguir una plaza, sino que pone sobre la mesa exigencias que su equipo debe cumplir.
Tanto Herrera como Mourinho perdieron sus trabajos anteriores porque “faltaba algo” que sus equipos sintieron que no podían aportar: Herrera con el Barcelona de España, al que guió a los títulos de España en las temporadas 1958-59 y 1959-60, pero que ya no pudo estar presente cuando los blaugrana buscaron hacer campaña en la Liga de Campeones de Europa, quedando eliminados en semifinales de 1959-60 por el Real Madrid, y perdiendo la final de 1960-61 ante el Benfica de Portugal. El Barca no regresaría a una final del magno torneo continental hasta 1986, y no ganaría uno hasta 1992.
Mourinho dio la época más brillante en toda su historia al Chelsea de Inglaterra, al cual guió al bicampeonato de la Premier League en las temporadas 2004-05 y 2005-06, pero la falta de éxitos continentales le costó ceder su puesto al coach israelí Avram Grant.
LA ERA DE “LA GRANDE INTER”
Helenio Herrera, nacido en Argentina el 17 de abril de 1913, tuvo una muy modesta carrera como jugador, pero con todo muy superior a la de Mourinho, quien de hecho jamás jugó un partido en primera división de país alguno. Herrera llegó a jugar tres partidos a nivel de selección… con Marruecos a principios de los años 30s, cuando esta futura nación todavía era una provincia de Francia.
Se inició como estratega con su último equipo como jugador, el Puteaux de Francia, de donde pasó al Stade Francais en 1945. Un amistoso entre su equipo y el Atlético de Madrid bastó para que el cuadro colchonero se lo llevara a sus filas, junto a sus pupilos Larbi Ben Barek y Marcel Domingo.
Herrera se mantuvo en España de 1948 a 1960 (salvo un breve paso de dos años con el club Belenenses de Lisboa), antes de llegar al Inter de Milán. Como Mourinho, fueron en buena medida las polémicas que desató con sus palabras y hechos los que determinaron sus salidas prematuras de varios de sus equipos. De hecho, tuvo que dirigir en Portugal tras ser suspendido por el Coelgio de Entrenadores de España, y supuestamente su regreso tendría que ser forzosamente con el Sevilla, pero retornó con el Barcelona.
A su llegada al Inter, la primer condición de Herrera fue la contratación de Luis Suárez, un jugador al que dirigió durante un breve paso por el Málaga, y empezó a dejar de lado a los viejos astros “neroazzurri” para renovar al plantel con elementos como Sandro Mazzola, Giacinto Facchetti, Mario Corso y un joven y poco conocido jugador brasileño llamado Jair da Costa. Sin embargo, HH sería reconocido como el autor de la filosofía que haría al Inter, y al futbol italiano en general, odiado, aunque reconocido, por los amantes del futbol espectáculo: el “catenaccio”.
Herrera guió al Inter a ganr tres campeonatos en un período de cuatro temporadas donde logró el scudetto en 1962-63, 1964-65 y 1965-66.
En la temporada 1963-64 el Internacionales conquistó la Liga de Campeones de Europa, derrotando en la gran final al Real Madrid en Viena. Como 45 años después, el estilo atacante del rival de los italianos lo hacía el favorito de amplios sectores del público, sin embargo, ello no fue suficiente para romper la férrea defensa y feroz contragolpe del Inter, que se impuso con una ventaja de dos goles (3-1). Dos tantos de Mazzola y uno de Milani les dieron la victoria sobre un Real Madrid que todavía incluía figuras como Amancio, Di Stefano, Puskas y Paco Gento.
Al año siguiente, el Inter se convirtió en el primer equipo italiano en refrendar el título continental, derrotando a otro histórico del torneo, el Benfica de Lisboa, al que derrotó 1-0, jugando prácticamente como local en el Estadio de San Siro, con solitaria anotación de Jair.
Para rubricar el pastel, el Inter fue el primer equipo europeo en repetir como campeón de la Copa Intercontinental, al ganar las ediciones de 1964 y 1965, mbas sobre el Independiente de Avellaneda, de Argentina.
Mourinho despertó polémicas al suceder a Claudio Ranieri en el Chelsea, más aún al suceder la exitosa era de Roberto Mancini en el Inter, y seguramente todavía más si, como todo parece indicar, llega a desplazar a Ernesto Pellegrini al frente del Real Madrid.
Mourinho acaba de lograr el primer triplete “clásico” en la historia del futbol italiano, al ganar la liga local, la copa local y la Copa Europea de Campeones. El primer cuadro italiano en lograr un triplete de cualquier tipo fue aquel de Herrera, al ganar en en 1964-65 la liga italiana, la Liga de Europa y la Copa Intercontinental.
¿Será capaz el Inter, ya sin Mourinho, de refrendar el título Europeo como lo hiciera hace casi medio siglo, de la mano de Helenio Herrera?
Ya para despedirme, les dejo una pequeña trivia: ¿Cuál es el único equipo en la historia de la CONCACAF que ha logrado ganar un “triplete clásico”? No, no es mexicano, y mientras no renazca el Torneo de Copa en nuestro país, ninguno lo hará. Dentro de una semana les doy la respuesta, aunque espero que alguno de ustedes, amables lectores, la dé antes…
Y hoy, José Mourinho puede decir que es precisamente eficacia lo que ha traído al Inter… una eficacia que no había vuelto a conocer desde los años de Helenio Herrera.
Herrera, como Mourinho, era un entrenador con el cual la sicología juega un papel preponderante, que no se conforma con conseguir una plaza, sino que pone sobre la mesa exigencias que su equipo debe cumplir.
Tanto Herrera como Mourinho perdieron sus trabajos anteriores porque “faltaba algo” que sus equipos sintieron que no podían aportar: Herrera con el Barcelona de España, al que guió a los títulos de España en las temporadas 1958-59 y 1959-60, pero que ya no pudo estar presente cuando los blaugrana buscaron hacer campaña en la Liga de Campeones de Europa, quedando eliminados en semifinales de 1959-60 por el Real Madrid, y perdiendo la final de 1960-61 ante el Benfica de Portugal. El Barca no regresaría a una final del magno torneo continental hasta 1986, y no ganaría uno hasta 1992.
Mourinho dio la época más brillante en toda su historia al Chelsea de Inglaterra, al cual guió al bicampeonato de la Premier League en las temporadas 2004-05 y 2005-06, pero la falta de éxitos continentales le costó ceder su puesto al coach israelí Avram Grant.
LA ERA DE “LA GRANDE INTER”
Helenio Herrera, nacido en Argentina el 17 de abril de 1913, tuvo una muy modesta carrera como jugador, pero con todo muy superior a la de Mourinho, quien de hecho jamás jugó un partido en primera división de país alguno. Herrera llegó a jugar tres partidos a nivel de selección… con Marruecos a principios de los años 30s, cuando esta futura nación todavía era una provincia de Francia.
Se inició como estratega con su último equipo como jugador, el Puteaux de Francia, de donde pasó al Stade Francais en 1945. Un amistoso entre su equipo y el Atlético de Madrid bastó para que el cuadro colchonero se lo llevara a sus filas, junto a sus pupilos Larbi Ben Barek y Marcel Domingo.
Herrera se mantuvo en España de 1948 a 1960 (salvo un breve paso de dos años con el club Belenenses de Lisboa), antes de llegar al Inter de Milán. Como Mourinho, fueron en buena medida las polémicas que desató con sus palabras y hechos los que determinaron sus salidas prematuras de varios de sus equipos. De hecho, tuvo que dirigir en Portugal tras ser suspendido por el Coelgio de Entrenadores de España, y supuestamente su regreso tendría que ser forzosamente con el Sevilla, pero retornó con el Barcelona.
A su llegada al Inter, la primer condición de Herrera fue la contratación de Luis Suárez, un jugador al que dirigió durante un breve paso por el Málaga, y empezó a dejar de lado a los viejos astros “neroazzurri” para renovar al plantel con elementos como Sandro Mazzola, Giacinto Facchetti, Mario Corso y un joven y poco conocido jugador brasileño llamado Jair da Costa. Sin embargo, HH sería reconocido como el autor de la filosofía que haría al Inter, y al futbol italiano en general, odiado, aunque reconocido, por los amantes del futbol espectáculo: el “catenaccio”.
Herrera guió al Inter a ganr tres campeonatos en un período de cuatro temporadas donde logró el scudetto en 1962-63, 1964-65 y 1965-66.
En la temporada 1963-64 el Internacionales conquistó la Liga de Campeones de Europa, derrotando en la gran final al Real Madrid en Viena. Como 45 años después, el estilo atacante del rival de los italianos lo hacía el favorito de amplios sectores del público, sin embargo, ello no fue suficiente para romper la férrea defensa y feroz contragolpe del Inter, que se impuso con una ventaja de dos goles (3-1). Dos tantos de Mazzola y uno de Milani les dieron la victoria sobre un Real Madrid que todavía incluía figuras como Amancio, Di Stefano, Puskas y Paco Gento.
Al año siguiente, el Inter se convirtió en el primer equipo italiano en refrendar el título continental, derrotando a otro histórico del torneo, el Benfica de Lisboa, al que derrotó 1-0, jugando prácticamente como local en el Estadio de San Siro, con solitaria anotación de Jair.
Para rubricar el pastel, el Inter fue el primer equipo europeo en repetir como campeón de la Copa Intercontinental, al ganar las ediciones de 1964 y 1965, mbas sobre el Independiente de Avellaneda, de Argentina.
Mourinho despertó polémicas al suceder a Claudio Ranieri en el Chelsea, más aún al suceder la exitosa era de Roberto Mancini en el Inter, y seguramente todavía más si, como todo parece indicar, llega a desplazar a Ernesto Pellegrini al frente del Real Madrid.
Mourinho acaba de lograr el primer triplete “clásico” en la historia del futbol italiano, al ganar la liga local, la copa local y la Copa Europea de Campeones. El primer cuadro italiano en lograr un triplete de cualquier tipo fue aquel de Herrera, al ganar en en 1964-65 la liga italiana, la Liga de Europa y la Copa Intercontinental.
¿Será capaz el Inter, ya sin Mourinho, de refrendar el título Europeo como lo hiciera hace casi medio siglo, de la mano de Helenio Herrera?
Ya para despedirme, les dejo una pequeña trivia: ¿Cuál es el único equipo en la historia de la CONCACAF que ha logrado ganar un “triplete clásico”? No, no es mexicano, y mientras no renazca el Torneo de Copa en nuestro país, ninguno lo hará. Dentro de una semana les doy la respuesta, aunque espero que alguno de ustedes, amables lectores, la dé antes…
Etiquetas:
Champions League,
deportes,
futbol,
Helenio Herrera,
Inter Milán,
José Mourinho
viernes, 21 de mayo de 2010
Mónica Ocampo: Reabriendo el camino
Dentro de siete días se efectuará el primer Juego de Estrellas de la liga Women’s Professional Soccer (WPS) de los Estados Unidos, y una jugadora mexicana, forjada en nuestro país, aparece en la lista de jugadoras elegibles para ver acción en este encuentro.
Mónica Ocampo, originaria de Jojutla (Morelos) y quien fuera parte de aquella selección Sub-20 que lograra su calificación al mundial de la especialidad efectuado en Rusia en 2006, aparece en la papeleta de votaciones para tomar parte del evento como delantera, donde no tendrá nada fácil su designación ya que en esta liga aparecen varias de las mejores delanteras del futbol femenil a nivel mundial, como las estadounidenses Abby Wambach y Tiffeny Milbrett; las brasileñas Marta, Cristiana y Fabiane; la española Laura del Río, la australiana Lisa De Vanna, La canadiense Christine Sinclair, las inglesas Eniola Aluko y Lianne Sanderson, la noruega Lene Mykjaland, las suecas Madelaine Edlund y Jessica Landstrom, y la suiza Ramona Bachmann.
Para empeorar las cosas, luego de seis jornadas su equipo, el Atlanta Beat marcha en el sótano de la clasificación general entre los ocho equipos que componen la liga, registrando apenas un empate y cinco derrotas. Mónica ha victo acción en 5 partidos, jugando 283 minutos y marcando un gol. El FC Gold Pride, de California en cabeza la clasificación general, con 15 puntos de 18 posibles.
Desde el 2006, año en que por cierto fue nominada por la FIFA entre las 20 mejores futbolistas del mundo, Mónica busca abrirse paso en el competitivo futbol soccer femenil de los Estados Unidos, jugando hasta el 2009 con el Football Club Indiana, que militó tanto en la Women’s Premier Soccer League (WPSL) como en la W-League, circuitos que tomaron el sitio de máximos circuitos futbolísticos para damas, luego de la desaparición de la Women’s United Soccer Association (WUSA) en 2003.
Mónica encabezó la W-League en pases para gol (11) en 2009, en la que resultó ser la última temporada de vida del FC Indiana, franquicia que fuera monarca de la WPSL en 2007 y finalista de la WL en 2008.
SEGUNDO INTENTO
La WUSA buscó abrirse camino en el gusto del público del 2001 al 2003, tratando de capitalizar el éxito de una brillante generación que ganó la Copa Mundial Femenil de 1999, y que contaba con la que muchos consideran la mejor mujer futbolista en la historia, Mia Hamm.
Junto con Hamm, jugadoras como Milbrett, Kristine Lilly, Julie Foudy, Brandi Chastain y Michelle Akers fueron la punta de lanza de aquel circuito, que buscó afianzarse con las mejores jugadoras internacionales de su tiempo. Así, aparecieron en sus filas jugadoras como las alemanas Birgit Prinz y Maren Meinert, las chinas Sun Wen y Bai Jie, las brasileñas Sissi, Katia y Pretinha, las canadienses Christine Latham y Charmaine Hooper, las noruegas Hege Riise y Unni Lehn, la sueca Kristine Bengtsson, la japonesa Homare Sawa, y por supuesto la mexicana Maribel Domínguez, quien viera acción con la misma franquicia donde hoy milita Mónica, el Atlanta Beat, antes de lanzarse a la conquista europea que la llevó a equipos como el Barcelona de España.
La WUSA arrancó con un presupuesto de 40 millones de dólares, el cual se planeaba les alcanzara para cinco temporadas, pero ya lo habían ejercido en su totalidad apenas en el primer año. La liga cesó operaciones en 2003, registrando pérdidas monetarias del orden de 100 millones de dólares.
El Atlanta Beat fue subcampeón en dos de las tres temporadas de vida de aquel circuito, en 2001 y 2003. Los campeones de la WUSA fueron las Bay Area CyberRays (2001), el Carolina Courage (2002) y Washington Freedom (2003).
PERSPECTIVAS MODESTAS
Hoy, la WPS tiene un mucho más modesto inicio para tratar de labrar cimientos más sólidos, arrancando operaciones con un presupuesto de apenas 2.5 millones de dólares, apenas el 6.25% del dinero disponible para el arranque de su antecesora.
Sin embargo, ello no impidió que el cuadro subcampeón de su primer torneo, el Los Angeles Sol, quebrara y fuera reemplazado por el FC Gold Pride, ubicado en la más modesta ciudad de Hayward, California.
El Atlanta Beat juega en el modesto estadio de futbol de la Universidad Kennesaw State. Los otros seis equipos en la liga son las Breakers de Boston, las Red Stars de Chicago, el Independence de Filadelfia, el Athletica de San Luis, el Sky Blue FC de Nueva Jersey (campeón defensor del circuito) y el Washington Freedom.
Quienes deseen apoyar a Mónica en su búsqueda por participar en el Juego de Estrellas, pueden votar por un total de 22 jugadoras en la página http://www.womensprosoccer.com/allstars
Mónica Ocampo, originaria de Jojutla (Morelos) y quien fuera parte de aquella selección Sub-20 que lograra su calificación al mundial de la especialidad efectuado en Rusia en 2006, aparece en la papeleta de votaciones para tomar parte del evento como delantera, donde no tendrá nada fácil su designación ya que en esta liga aparecen varias de las mejores delanteras del futbol femenil a nivel mundial, como las estadounidenses Abby Wambach y Tiffeny Milbrett; las brasileñas Marta, Cristiana y Fabiane; la española Laura del Río, la australiana Lisa De Vanna, La canadiense Christine Sinclair, las inglesas Eniola Aluko y Lianne Sanderson, la noruega Lene Mykjaland, las suecas Madelaine Edlund y Jessica Landstrom, y la suiza Ramona Bachmann.
Para empeorar las cosas, luego de seis jornadas su equipo, el Atlanta Beat marcha en el sótano de la clasificación general entre los ocho equipos que componen la liga, registrando apenas un empate y cinco derrotas. Mónica ha victo acción en 5 partidos, jugando 283 minutos y marcando un gol. El FC Gold Pride, de California en cabeza la clasificación general, con 15 puntos de 18 posibles.
Desde el 2006, año en que por cierto fue nominada por la FIFA entre las 20 mejores futbolistas del mundo, Mónica busca abrirse paso en el competitivo futbol soccer femenil de los Estados Unidos, jugando hasta el 2009 con el Football Club Indiana, que militó tanto en la Women’s Premier Soccer League (WPSL) como en la W-League, circuitos que tomaron el sitio de máximos circuitos futbolísticos para damas, luego de la desaparición de la Women’s United Soccer Association (WUSA) en 2003.
Mónica encabezó la W-League en pases para gol (11) en 2009, en la que resultó ser la última temporada de vida del FC Indiana, franquicia que fuera monarca de la WPSL en 2007 y finalista de la WL en 2008.
SEGUNDO INTENTO
La WUSA buscó abrirse camino en el gusto del público del 2001 al 2003, tratando de capitalizar el éxito de una brillante generación que ganó la Copa Mundial Femenil de 1999, y que contaba con la que muchos consideran la mejor mujer futbolista en la historia, Mia Hamm.
Junto con Hamm, jugadoras como Milbrett, Kristine Lilly, Julie Foudy, Brandi Chastain y Michelle Akers fueron la punta de lanza de aquel circuito, que buscó afianzarse con las mejores jugadoras internacionales de su tiempo. Así, aparecieron en sus filas jugadoras como las alemanas Birgit Prinz y Maren Meinert, las chinas Sun Wen y Bai Jie, las brasileñas Sissi, Katia y Pretinha, las canadienses Christine Latham y Charmaine Hooper, las noruegas Hege Riise y Unni Lehn, la sueca Kristine Bengtsson, la japonesa Homare Sawa, y por supuesto la mexicana Maribel Domínguez, quien viera acción con la misma franquicia donde hoy milita Mónica, el Atlanta Beat, antes de lanzarse a la conquista europea que la llevó a equipos como el Barcelona de España.
La WUSA arrancó con un presupuesto de 40 millones de dólares, el cual se planeaba les alcanzara para cinco temporadas, pero ya lo habían ejercido en su totalidad apenas en el primer año. La liga cesó operaciones en 2003, registrando pérdidas monetarias del orden de 100 millones de dólares.
El Atlanta Beat fue subcampeón en dos de las tres temporadas de vida de aquel circuito, en 2001 y 2003. Los campeones de la WUSA fueron las Bay Area CyberRays (2001), el Carolina Courage (2002) y Washington Freedom (2003).
PERSPECTIVAS MODESTAS
Hoy, la WPS tiene un mucho más modesto inicio para tratar de labrar cimientos más sólidos, arrancando operaciones con un presupuesto de apenas 2.5 millones de dólares, apenas el 6.25% del dinero disponible para el arranque de su antecesora.
Sin embargo, ello no impidió que el cuadro subcampeón de su primer torneo, el Los Angeles Sol, quebrara y fuera reemplazado por el FC Gold Pride, ubicado en la más modesta ciudad de Hayward, California.
El Atlanta Beat juega en el modesto estadio de futbol de la Universidad Kennesaw State. Los otros seis equipos en la liga son las Breakers de Boston, las Red Stars de Chicago, el Independence de Filadelfia, el Athletica de San Luis, el Sky Blue FC de Nueva Jersey (campeón defensor del circuito) y el Washington Freedom.
Quienes deseen apoyar a Mónica en su búsqueda por participar en el Juego de Estrellas, pueden votar por un total de 22 jugadoras en la página http://www.womensprosoccer.com/allstars
Etiquetas:
deportes,
futbol femenil,
Mónica Ocampo,
WPS
miércoles, 19 de mayo de 2010
Las mascotas-cíclopes de Londres 2012
Posiblemente desde aquella tristemente célebre mascota llamada “Izzy”, nombre que por cierto fue una abreviatura de su nombre original que era “Whatizit”, que a su vez era una manera coloquial de decir “¿Qué cosa es eso?”, pocas mascotas olímpicas tienen tanto potencial para la polémica como las recientemente develadas para los próximos juegos olímpicos veraniegos de Londres 2012.
Sus nombres son Wenlock, que será la mascota de los Olímpicos, y Mandeville, que representará los Paralímpicos. Ambas mascotas, con cuerpos en forma de pera y que representan gotas de acero, tienen un solo ojo, el cual supuestamente será un lente de cámara que seguirá sus andanzas de aquí a la celebración de la Olimpíada.
Pero lo más importante, al menos según su diseñador Grant Hunter, será el hecho de que estas mascotas serán “transformers”. “¿Por qué tener una mascota cuando puedes tener millones? –señala un entusiasta Grant-. Es una mascota única, la primera del mundo en su clase. Cualquiera podrá hacer su versión propia”
Agrega el titular del Comité Organizador de los juegos, el retirado fondista británico Sebastián Coe: “Hemos hablado con muchos niños y ellos no quieren juguetes cursis. Quieren algo con lo que puedan interactuar y que tenga una buena historia detrás”.
Esa “buena historia detrás” aún está por develarse, pero debo decir que en mi muy particular opinión, a primera vista me recordaron un poco a las mascotas de Atenas 2004, Atenea y Febo, que no fueron precisamente un gran éxito mercadológico.
UNA OPINION PERSONAL SOBRE LAS MASCOTAS
Probablemente la mascota más memorable de la historia olímpica, ya a 30 años de distancia, siga siendo “Misha”, el cachorro de oso pardo que fue el estandarte de los Juegos Olímpicos de Moscú ’80, bajo diseño de Victor Chizhikov. Dentro de toda la rigidez militarizada que caracterizó la existencia misma de la Unión Soviética, una mascota tan carismática como Misha fue algo totalmente inesperado, y tal vez de ahí venga parte de su encanto, que llevó incluso a la producción de una caricatura protagonizada por este singular personaje.
Antes de Misha, las mascotas eran más que nada íconos para promocionar las diferentes disciplinas. Misha fue una mascota con una personalidad propia, que marcó un parteaguas en los diseños posteriores.
Otra que llegó a revolucionar el diseño de las mascotas olímpicas –y si fue para bien o para mal, queda en el gusto de cada quien-, fue sin duda “Cobi”, un perro de diseño cubista creado por Javier Mariscal para los Juegos de Barcelona ’92, y que tenía una indudable influencia de uno de los pintores contemporáneos mas reconocidos de Cataluña, Joan Miró.
La primera vez que hubo más de una mascota en la historia de unos juegos olímpicos fue en los Juegos Invernales de Calgary ’88, cuando se utilizaron dos osos polares llamados “Hidy” y “Howdy”. Fue también en una olimpíada invernal la última vez que las mascotas olímpicas fueron humanas, con los niños Hakon y Kristin promocionando los Juegos de Lillehammer ’94.
Si a mí me preguntaran cuáles fueron mis mascotas olímpicas favoritas, yo pondría en primer lugar al lobo Vuchko, mascota de Sarajevo ’84, de gran hocico y nariz, y siempre con un seño adusto. Tal vez la dramática desintegración del país al que llegó a representar, Yugoslavia, tenga algo que ver en mi elección particular, pero después de 26 años sigo considerando un magnífico diseño el desarrollado por el dibujante esloveno Joze Trobec, y particularmente arriesgado, ya que mientras el oso era el símbolo nacional de la URSS, los lobos no eran seres precisamente carismáticos para el pueblo yugoslavo.
En segundo lugar yo pondría a la dupla de Neve y Gliz, mascotas de la olimpíada invernal de Turín 2006 diseñadas por Pedro Albuquerque. No tuvieron gran éxito comercial, pero pienso que la chica con cabeza de copo de nieve y el chico con cabeza de cubo de hielo merecían una mejor suerte de la que gozaron.
En tercer lugar pondría al entrañable Misha, en buena medida por los motivos que señalé líneas arriba.
En cuarto lugar, pondría al quinteto de mascotas de Beijing 2008: los Fuwa, diseñados por Han Meilin, y cuyos nombres (Beibei, Jingjing, Huanhuan, Yingying y Nini) eran compuestos por la repetición de las sílabas que conforman la frase “Beijing huan ying ni”: “Beijing les da la bienvenida.”.
Finalmente, en quinto sitio pondría al trío de Mascotas de Sydney 2000, Olly, Syd y Milly, diseñadas por Matthew Hatton y cuyos nombres hacían obvia referencia, respectivamente, a los Olímpicos, a Sydney y al nuevo milenio que comenzaba con estos juegos.
Si ustedes tuvieran que hacer esta lista, ¿qué mascotas olímpicas han sido las que más les han gustado?
Sus nombres son Wenlock, que será la mascota de los Olímpicos, y Mandeville, que representará los Paralímpicos. Ambas mascotas, con cuerpos en forma de pera y que representan gotas de acero, tienen un solo ojo, el cual supuestamente será un lente de cámara que seguirá sus andanzas de aquí a la celebración de la Olimpíada.
Pero lo más importante, al menos según su diseñador Grant Hunter, será el hecho de que estas mascotas serán “transformers”. “¿Por qué tener una mascota cuando puedes tener millones? –señala un entusiasta Grant-. Es una mascota única, la primera del mundo en su clase. Cualquiera podrá hacer su versión propia”
Agrega el titular del Comité Organizador de los juegos, el retirado fondista británico Sebastián Coe: “Hemos hablado con muchos niños y ellos no quieren juguetes cursis. Quieren algo con lo que puedan interactuar y que tenga una buena historia detrás”.
Esa “buena historia detrás” aún está por develarse, pero debo decir que en mi muy particular opinión, a primera vista me recordaron un poco a las mascotas de Atenas 2004, Atenea y Febo, que no fueron precisamente un gran éxito mercadológico.
UNA OPINION PERSONAL SOBRE LAS MASCOTAS
Probablemente la mascota más memorable de la historia olímpica, ya a 30 años de distancia, siga siendo “Misha”, el cachorro de oso pardo que fue el estandarte de los Juegos Olímpicos de Moscú ’80, bajo diseño de Victor Chizhikov. Dentro de toda la rigidez militarizada que caracterizó la existencia misma de la Unión Soviética, una mascota tan carismática como Misha fue algo totalmente inesperado, y tal vez de ahí venga parte de su encanto, que llevó incluso a la producción de una caricatura protagonizada por este singular personaje.
Antes de Misha, las mascotas eran más que nada íconos para promocionar las diferentes disciplinas. Misha fue una mascota con una personalidad propia, que marcó un parteaguas en los diseños posteriores.
Otra que llegó a revolucionar el diseño de las mascotas olímpicas –y si fue para bien o para mal, queda en el gusto de cada quien-, fue sin duda “Cobi”, un perro de diseño cubista creado por Javier Mariscal para los Juegos de Barcelona ’92, y que tenía una indudable influencia de uno de los pintores contemporáneos mas reconocidos de Cataluña, Joan Miró.
La primera vez que hubo más de una mascota en la historia de unos juegos olímpicos fue en los Juegos Invernales de Calgary ’88, cuando se utilizaron dos osos polares llamados “Hidy” y “Howdy”. Fue también en una olimpíada invernal la última vez que las mascotas olímpicas fueron humanas, con los niños Hakon y Kristin promocionando los Juegos de Lillehammer ’94.
Si a mí me preguntaran cuáles fueron mis mascotas olímpicas favoritas, yo pondría en primer lugar al lobo Vuchko, mascota de Sarajevo ’84, de gran hocico y nariz, y siempre con un seño adusto. Tal vez la dramática desintegración del país al que llegó a representar, Yugoslavia, tenga algo que ver en mi elección particular, pero después de 26 años sigo considerando un magnífico diseño el desarrollado por el dibujante esloveno Joze Trobec, y particularmente arriesgado, ya que mientras el oso era el símbolo nacional de la URSS, los lobos no eran seres precisamente carismáticos para el pueblo yugoslavo.
En segundo lugar yo pondría a la dupla de Neve y Gliz, mascotas de la olimpíada invernal de Turín 2006 diseñadas por Pedro Albuquerque. No tuvieron gran éxito comercial, pero pienso que la chica con cabeza de copo de nieve y el chico con cabeza de cubo de hielo merecían una mejor suerte de la que gozaron.
En tercer lugar pondría al entrañable Misha, en buena medida por los motivos que señalé líneas arriba.
En cuarto lugar, pondría al quinteto de mascotas de Beijing 2008: los Fuwa, diseñados por Han Meilin, y cuyos nombres (Beibei, Jingjing, Huanhuan, Yingying y Nini) eran compuestos por la repetición de las sílabas que conforman la frase “Beijing huan ying ni”: “Beijing les da la bienvenida.”.
Finalmente, en quinto sitio pondría al trío de Mascotas de Sydney 2000, Olly, Syd y Milly, diseñadas por Matthew Hatton y cuyos nombres hacían obvia referencia, respectivamente, a los Olímpicos, a Sydney y al nuevo milenio que comenzaba con estos juegos.
Si ustedes tuvieran que hacer esta lista, ¿qué mascotas olímpicas han sido las que más les han gustado?
Etiquetas:
deportes,
Londres 2012,
mascotas,
olímpicos
martes, 18 de mayo de 2010
NBA: El Gigante Gentil, otra vez en peligro
Tal vez muchos jóvenes aficionados al basquetbol profesional no recuerden siquiera el nombre de Manute Bol, pero sin duda ha sido una de las presencias más originales y memorables en la historia de la NBA.
Poseedor de la fabulosa estatura de 2 metros con 31 centímetros, y un largo de brazos que le permitía tocar el aro plantado en el piso sin mayor problema, Bol fue una de las presencias defensivas más efectivas de su tiempo, si bien difícilmente se le podría atribuir el adjetivo de “temible” como a otros centros de su época como Robert Parrish, Bill Laimbeer o Kareem Abdul-Jabbar.
De hecho, hasta el día de hoy, Manute Bol se mantiene como el único jugador en toda la historia de la liga que tuvo más bloqueos (2,086) que puntos (1,599) conseguidos en su carrera.
Bol llegó a firmar por un salario de un millón 650 mil dólares para la temporada 1992-93; sin embargo, ha sacrificado mucho del dinero que ganó en su carrera por buscar llevar la atención del mundo sobre las múltiples problemáticas de su país nativo, Sudán.
Territorialmente, Sudán es el décimo país más grande del mundo y el más extenso de todo el continente africano. Sin embargo, también ha sido un país con una profunda pobreza e inestabilidad política a lo largo de su historia.
Como otros atletas (un claro ejemplo de ello fue en su momento la atleta argelina Hassiba Boulmerka), Manute Bol ha sido víctima del radicalismo de ciertos grupos islámicos que han alcanzado el poder en diversos países cuya mayoría de población profesan esta religión. Ello ha llevado a la casi extinción del grupo étnico del cual Bol es originario, la tribu Dinka, mayoritariamente de religión cristiana.
Uno de los más grandes genocidios en la historia, sin duda ha sido el caso de la región de Darfur, donde el número de muertos y damnificados por el conflicto entre los fundamentalistas islámicos y las guerrillas que los combaten, se desconoce a ciencia cierta, pero se estima que podría fluctuar entre 200 mil y 400 mil asesinatos
DOS TRAGEDIAS PERSONALES
Las cosas no han sido fáciles para Bol desde su retiro de las duelas, producto de una lesión en la campaña 1994-95, jugando con los Guerreros de Golden State. Para ser honestos, la extrema delgadez de sus extremidades hace ademirable el que haya podido jugar 11 temporadas en una liga de tanto golpeo.
Tras su retiro, Bol ha hecho de todo para conseguir recursos para su país. Portó unos minutos los arreos de un equipo de hockey sobre hielo, boxeó contra William “El Refrigerador” Perry en una función a beneficio (y sorpresivamente derrotó al exjugador de futbol americano en tres rounds), y incluso montó un caballo de carreras.
Además de su activismo político, la salud de Bol sufrió un duro golpe en el 2004, cuando abordó un taxi manejado por un chofer bajo el influjo de drogas. El vehículo volcó, muriendo el chofer en el acto, mientras que Bol sufrió serías lesiones en el cuello y pasó cuatro semanas en estado de coma. Afortunadamente, logró una recuperación prácticamente completa de aquel incidente, si bien él mismo confiesa que perdió parte de la sensibilidad en la mano derecha.
Pero apenas ayer logró regresar a Estados Unidos con una falla generalizada de un riñón y severos problemas de piel, tras una prolongada estancia en Sudán.
Tom Pritchard, director de un grupo llamado “Sudán Sunrise”, que busca la reconciliación de las partes en conflicto en ese país y patrocinó el viaje de Bol, comentó: “Si hubiera permanecido dos días más en Sudán, dudo que estuviera vivo en este momento”.
Se cree que a causa de los medicamentos que tomó para su riñón enfermo en su visita a Africa, Bol contrajo el “síndrome de Stevens-Johnson”, una condición que provoca la pérdida de capas de piel con fuerte dolor, y al ex basquetbolista le sucedió en torno a la boca, por lo que se comenta que llevaba 11 días sin consumir alimentos sólidos y apenas si podía hablar.
Bol fue invitado por el gobierno provisional de Sudán del Sur para inaugurar una escuela y tratar de combatir la corrupción en la región. Sudán del Sur tendrá un referéndum para decidir su posible independencia el año próximo.
Rogamos porque Bol recupere la salud y pueda vivir un retiro digno para una de las figuras más recordadas y carismáticas de la NBA a fines de los 80s y principios de los 90s. Un jugador que sigue siendo muy querido, particularmente entre la afición de los 76ers de Filadelfia.
Poseedor de la fabulosa estatura de 2 metros con 31 centímetros, y un largo de brazos que le permitía tocar el aro plantado en el piso sin mayor problema, Bol fue una de las presencias defensivas más efectivas de su tiempo, si bien difícilmente se le podría atribuir el adjetivo de “temible” como a otros centros de su época como Robert Parrish, Bill Laimbeer o Kareem Abdul-Jabbar.
De hecho, hasta el día de hoy, Manute Bol se mantiene como el único jugador en toda la historia de la liga que tuvo más bloqueos (2,086) que puntos (1,599) conseguidos en su carrera.
Bol llegó a firmar por un salario de un millón 650 mil dólares para la temporada 1992-93; sin embargo, ha sacrificado mucho del dinero que ganó en su carrera por buscar llevar la atención del mundo sobre las múltiples problemáticas de su país nativo, Sudán.
Territorialmente, Sudán es el décimo país más grande del mundo y el más extenso de todo el continente africano. Sin embargo, también ha sido un país con una profunda pobreza e inestabilidad política a lo largo de su historia.
Como otros atletas (un claro ejemplo de ello fue en su momento la atleta argelina Hassiba Boulmerka), Manute Bol ha sido víctima del radicalismo de ciertos grupos islámicos que han alcanzado el poder en diversos países cuya mayoría de población profesan esta religión. Ello ha llevado a la casi extinción del grupo étnico del cual Bol es originario, la tribu Dinka, mayoritariamente de religión cristiana.
Uno de los más grandes genocidios en la historia, sin duda ha sido el caso de la región de Darfur, donde el número de muertos y damnificados por el conflicto entre los fundamentalistas islámicos y las guerrillas que los combaten, se desconoce a ciencia cierta, pero se estima que podría fluctuar entre 200 mil y 400 mil asesinatos
DOS TRAGEDIAS PERSONALES
Las cosas no han sido fáciles para Bol desde su retiro de las duelas, producto de una lesión en la campaña 1994-95, jugando con los Guerreros de Golden State. Para ser honestos, la extrema delgadez de sus extremidades hace ademirable el que haya podido jugar 11 temporadas en una liga de tanto golpeo.
Tras su retiro, Bol ha hecho de todo para conseguir recursos para su país. Portó unos minutos los arreos de un equipo de hockey sobre hielo, boxeó contra William “El Refrigerador” Perry en una función a beneficio (y sorpresivamente derrotó al exjugador de futbol americano en tres rounds), y incluso montó un caballo de carreras.
Además de su activismo político, la salud de Bol sufrió un duro golpe en el 2004, cuando abordó un taxi manejado por un chofer bajo el influjo de drogas. El vehículo volcó, muriendo el chofer en el acto, mientras que Bol sufrió serías lesiones en el cuello y pasó cuatro semanas en estado de coma. Afortunadamente, logró una recuperación prácticamente completa de aquel incidente, si bien él mismo confiesa que perdió parte de la sensibilidad en la mano derecha.
Pero apenas ayer logró regresar a Estados Unidos con una falla generalizada de un riñón y severos problemas de piel, tras una prolongada estancia en Sudán.
Tom Pritchard, director de un grupo llamado “Sudán Sunrise”, que busca la reconciliación de las partes en conflicto en ese país y patrocinó el viaje de Bol, comentó: “Si hubiera permanecido dos días más en Sudán, dudo que estuviera vivo en este momento”.
Se cree que a causa de los medicamentos que tomó para su riñón enfermo en su visita a Africa, Bol contrajo el “síndrome de Stevens-Johnson”, una condición que provoca la pérdida de capas de piel con fuerte dolor, y al ex basquetbolista le sucedió en torno a la boca, por lo que se comenta que llevaba 11 días sin consumir alimentos sólidos y apenas si podía hablar.
Bol fue invitado por el gobierno provisional de Sudán del Sur para inaugurar una escuela y tratar de combatir la corrupción en la región. Sudán del Sur tendrá un referéndum para decidir su posible independencia el año próximo.
Rogamos porque Bol recupere la salud y pueda vivir un retiro digno para una de las figuras más recordadas y carismáticas de la NBA a fines de los 80s y principios de los 90s. Un jugador que sigue siendo muy querido, particularmente entre la afición de los 76ers de Filadelfia.
Etiquetas:
basquetbol,
deportes,
Manute Bol,
NBA,
Sudán
lunes, 17 de mayo de 2010
Inglaterra: Adiós al 2018
A unos días del arranque del mundial de Sudáfrica 2010. Inglaterra sufrió una dolorosa derrota en su ambición por conseguir la sede de la Copa del Mundo del año 2018.
Y lo peor de todo, es que probablemente hayan cometido el más grande “autogol político” en la historia del balompié, desde que Colombia renunciara de última hora a organizar el mundial de 1986.
David Triesman llegó a la presidencia de la Football Association apenas en 2008, siendo el primer titular de la FA sin vínculos con ningún club en la historia del organismo. Su misión era sacar a la Federación de una larga serie de escándalos sexuales y de corrupción que la inundaron en los últimos años, y la búsqueda de organizar el siguiente mundial después de Brasil 2014, parecía un movimiento maestro para lograrlo.
Lamentablemente, un diario inglés grabó secretamente una conversación que Triesman sostuvo con una de sus más cercanas colaboradoras mientras sirvió en el gabinete del ex primer ministro Tony Blair, y en ella se le ocurrió insinuar un acuerdo secreto entre España y Rusia para que los primeros renunciaran a su candidatura y ofrecieran su respaldo a los segundos… a cambio de que Rusia apoyara con sobornos a los árbitros para que España conquiste el ya próximo mundial en Sudáfrica.
Esto de por sí ya era un escándalo de proporciones mayúsculas. Agreguen a ello que el actual titular del Comité de Arbitraje de la FIFA es un español, Angel Maura Villa Llona, y es lógico que el magno órgano rector del futbol viera las declaraciones como una acusación directa por parte de Lord Triesman.
España (en sociedad con Portugal), Rusia e Inglaterra figuran en la lista de semifinalistas para obtener la sede del mundial 2018. Otros candidatos para organizar el XXI Mundial de Futbol son Australia, Países Bajos (Holanda y Bélgica) y Estados Unidos.
En una parte de la transcripción de su plática, publicada por el rotativo “Mail on Sunday” de Londres, Triesman declara que “Hay evidencia de que las autoridades futbolísticas españolas están tratando de identificar a los árbitros, y pagarles”.
Agrega más adelante, después de hablar de los esfuerzos de cabildeo que el comité organizador, entonces aún bajo su cargo, realizaba para convencer a los representantes de diversas regiones que, “los latinoamericanos, aunque no lo digan, votarán por España. Y si España se retira, dado que los españoles buscan la ayuda de los rusos, para sobornar a los árbitros en la Copa del Mundo, sus votos podrían entonces ir para Rusia”.
Para sazonar más sus declaraciones, añade más adelante que los latinoamericanos tienen “una historia de corrupción extraordinaria”, y señala que un alto directivo latinoamericano, cuyo nombre no indica, habría solicitado ser nombrado “caballero honorario del imperio británico” a cambio de dar su voto a Inglaterra, “lo cual no podemos y nunca le daremos”.
“Cuando los franceses fueron por el Mundial le dieron a este tipo la ‘Legión de Honor’, que supongo es su equivalente, pero ellos la entregan de manera mucho más liberal que nosotros”.
Por lo pronto, Lord Triesman ha tenido que renunciar a sus cargos tanto en el Comité Organizador de Inglaterra 2018 como en la Football Association, no sin antes extender disculpas a las federaciones involucradas (España y Rusia) y a la FIFA.
Geoff Thompson ya está a cargo para tratar de rencarrilar la candidatura británica, la cual recibió un golpe terrible con estas declaraciones.
Y no olvidemos que si alguna vez una Copa del Mundo dejó un mal sabor de boca, por su descarado manipuleo de sedes y arbitrajes, fue precisamente el de Inglaterra 1966, que en su momento muchos compararon con el de Italia 1934, con la salvedad de que en tiempos de Benito Mussolini no existía la difusión global que la televisión ya aportaba al evento en el ’66.
Habrá que esperar las decisiones de la FIFA en días subsecuentes.
Y lo peor de todo, es que probablemente hayan cometido el más grande “autogol político” en la historia del balompié, desde que Colombia renunciara de última hora a organizar el mundial de 1986.
David Triesman llegó a la presidencia de la Football Association apenas en 2008, siendo el primer titular de la FA sin vínculos con ningún club en la historia del organismo. Su misión era sacar a la Federación de una larga serie de escándalos sexuales y de corrupción que la inundaron en los últimos años, y la búsqueda de organizar el siguiente mundial después de Brasil 2014, parecía un movimiento maestro para lograrlo.
Lamentablemente, un diario inglés grabó secretamente una conversación que Triesman sostuvo con una de sus más cercanas colaboradoras mientras sirvió en el gabinete del ex primer ministro Tony Blair, y en ella se le ocurrió insinuar un acuerdo secreto entre España y Rusia para que los primeros renunciaran a su candidatura y ofrecieran su respaldo a los segundos… a cambio de que Rusia apoyara con sobornos a los árbitros para que España conquiste el ya próximo mundial en Sudáfrica.
Esto de por sí ya era un escándalo de proporciones mayúsculas. Agreguen a ello que el actual titular del Comité de Arbitraje de la FIFA es un español, Angel Maura Villa Llona, y es lógico que el magno órgano rector del futbol viera las declaraciones como una acusación directa por parte de Lord Triesman.
España (en sociedad con Portugal), Rusia e Inglaterra figuran en la lista de semifinalistas para obtener la sede del mundial 2018. Otros candidatos para organizar el XXI Mundial de Futbol son Australia, Países Bajos (Holanda y Bélgica) y Estados Unidos.
En una parte de la transcripción de su plática, publicada por el rotativo “Mail on Sunday” de Londres, Triesman declara que “Hay evidencia de que las autoridades futbolísticas españolas están tratando de identificar a los árbitros, y pagarles”.
Agrega más adelante, después de hablar de los esfuerzos de cabildeo que el comité organizador, entonces aún bajo su cargo, realizaba para convencer a los representantes de diversas regiones que, “los latinoamericanos, aunque no lo digan, votarán por España. Y si España se retira, dado que los españoles buscan la ayuda de los rusos, para sobornar a los árbitros en la Copa del Mundo, sus votos podrían entonces ir para Rusia”.
Para sazonar más sus declaraciones, añade más adelante que los latinoamericanos tienen “una historia de corrupción extraordinaria”, y señala que un alto directivo latinoamericano, cuyo nombre no indica, habría solicitado ser nombrado “caballero honorario del imperio británico” a cambio de dar su voto a Inglaterra, “lo cual no podemos y nunca le daremos”.
“Cuando los franceses fueron por el Mundial le dieron a este tipo la ‘Legión de Honor’, que supongo es su equivalente, pero ellos la entregan de manera mucho más liberal que nosotros”.
Por lo pronto, Lord Triesman ha tenido que renunciar a sus cargos tanto en el Comité Organizador de Inglaterra 2018 como en la Football Association, no sin antes extender disculpas a las federaciones involucradas (España y Rusia) y a la FIFA.
Geoff Thompson ya está a cargo para tratar de rencarrilar la candidatura británica, la cual recibió un golpe terrible con estas declaraciones.
Y no olvidemos que si alguna vez una Copa del Mundo dejó un mal sabor de boca, por su descarado manipuleo de sedes y arbitrajes, fue precisamente el de Inglaterra 1966, que en su momento muchos compararon con el de Italia 1934, con la salvedad de que en tiempos de Benito Mussolini no existía la difusión global que la televisión ya aportaba al evento en el ’66.
Habrá que esperar las decisiones de la FIFA en días subsecuentes.
Etiquetas:
David Triesman,
deportes,
FIFA,
futbol,
Inglaterra 2018
domingo, 16 de mayo de 2010
LPGA: De-presiones a presiones
Sin duda alguna, los últimos seis años han sido por demás difíciles en la carrera de Pak Se-ri, la mujer que revolucionó al golf sudcoreano y asiático con su espectacular irrupción en la LPGA en 1998. Después de ganar 22 torneos entre 1998 y 2004, hasta el fin de semana pasado solamente había ganado dos torneos más.
Pero jamás se podrá olvidar que, cuando ella llegó a la gira profesional estadounidense, era la única sudcoreana dentro del field. Para 2007, ya eran 45 sus compatriotas dentro de la gira, además de 38 dentro del circuito futures. Hoy por hoy, una de las mayores fuentes de ingresos de la LPGA es la venta de derechos televisivos en Corea del Sur.
Llevar el peso de una nación no es fácil, pero a veces llevar el peso de una promisoria carrera colegial y un rostro angelical, puede ser tanto o más difícil.
Erica Blasberg parecía destinada a seguir los pasos en la Universidad de Arizona de una de las más grandes figuras del golf femenil universitario en la década de los 90s, llamada Lorena Ochoa. No en balde, Blasberg fue nombrada la Freshman del año de la NCAA y Jugadora del Año de la Conferencia de los 10 del Pacífico (Pac-10) en el 2003, además de alcanzar el status de “All-American” en sus dos años como universitaria, 2003 y 2004, antes de dar el salto a la LPGA.
En 2006 Pak ganó el quinto torneo de Grand Slam en su carrera, conquistando por tercera vez en su carrera el LPGA Championship, superando en el segundo hoyo de desempate, con un fabuloso tiro, a la australiana Karrie Webb. Ese mismo año, una importante firma de ropa deportiva firmaba a Blasberg como imagen de su marca. La rubia californiana ya levantaba comparaciones con Natalie Gulbis, la considerada “bomba sexy” de la LPGA, por su incuestionable belleza.
Desde ese año, mientras que Pak batalló para equilibrar su vida personal y su vida como golfista profesional, Blasberg empezó a batallar simplemente para pasar el corte en los torneos.
En 2007, Pak ganó el último torneo de su carrera antes de esta temporada, el Owens Corning Classic, pero más significativo que ello fue el hecho de que finalmente sumara la décima temporada dentro de la gira LPGA, para lograr su acceso al Salón de la Fama del golf.
En 2008, Blasberg logró el mejor resultado de su carrera, al terminar en octavo lugar del Abierto de Hawaii y superó el corte de un major apenas por tercera vez en su carrera, terminando en el lugar 64 del Abierto Británico. Su mejor posición en un torneo del Grand Slam fue el puesto 39 en el Abierto de Estados Unidos del 2007.
Para 2009, Blasberg tenía que jugar rondas de clasificación en cada uno de los torneos en que participaba, ganando apenas poco más de 26 mil dólares en 2009, un año que su padre y mentor, Mel, calificó de “simplemente horrible”.
En este 2010, Blasberg calificó a un solo torneo, e irónicamente, resultó ser el evento de despedida de su antecesora como gran estrella en la Universidad, el Corona Championship en el Club de Golf Tres Marías, en Morelia, Michoacán. El torneo que Lorena Ochoa eligió para su despedida.
Blasberg logró pasar el corte y tuvo una motivante última ronda de 70 golpes, tres bajo par, para terminar en el lugar 44 y cobrar un premio de 5,544 dólares.
SEMANA DE TRAGEDIA Y TRIUNFO
Erica Blasberg se preparaba para encarar la ronda de calificación del torneo Bell Micro LPGA Classic en Mobile, Alabama. La caddy de su mejor amiga dentro del tour (Irene Cho), Missy Pederson, llevaría sus bastones ese día. Sin embargo, recibió un mensaje de texto donde Blasberg le informaba que no participaría, al contestar el mensaje para preguntar si todo estaba bien, no obtuvo respuesta.
En respuesta a una llamada al 911, la policía encontró a Blasberg, de apenas 25 años de edad, muerta en su hogar en Henderson, un suburbio de Las Vegas. La familia ha tratado de salir al paso de la inevitable ola de especulaciones que se ha desatado, pero lo cierto es que la autopsia podría tomar de 3 a 5 semanas más para aportar alguna conclusión. La carrera profesional de Blasberg fue de solamente seis temporadas.
En medio de un ambiente sombrío se efectuó el torneo, y este resultó un digno tributo a la jugadora caída. Al final se registró un triple empate en el liderato, con 13 bajo par de campo, entre la americana Brittany Lincicome, la europea Suzann Pettersen y la asiática Pak Se-ri, por lo que fue necesario irse a hoyos extras.
En el segundo hoyo del play-off, Pettersen quedó fueran con un boggie y se retiró furiosa sin hablar con la prensa, la jugadora noruega habría alcanzado el puesto número uno del mundo de haber ganado este torneo.
En el siguiente hoyo, Pak hizo una fantástica salida de una trampa de arena para preparar el birdie de la victoria, no sin que Lincicome le colocara presión al acertar uno de los putts para par más largos de su carrera.
Fue sin duda el mejor de los homenajes para Erica Blasberg.
Pero jamás se podrá olvidar que, cuando ella llegó a la gira profesional estadounidense, era la única sudcoreana dentro del field. Para 2007, ya eran 45 sus compatriotas dentro de la gira, además de 38 dentro del circuito futures. Hoy por hoy, una de las mayores fuentes de ingresos de la LPGA es la venta de derechos televisivos en Corea del Sur.
Llevar el peso de una nación no es fácil, pero a veces llevar el peso de una promisoria carrera colegial y un rostro angelical, puede ser tanto o más difícil.
Erica Blasberg parecía destinada a seguir los pasos en la Universidad de Arizona de una de las más grandes figuras del golf femenil universitario en la década de los 90s, llamada Lorena Ochoa. No en balde, Blasberg fue nombrada la Freshman del año de la NCAA y Jugadora del Año de la Conferencia de los 10 del Pacífico (Pac-10) en el 2003, además de alcanzar el status de “All-American” en sus dos años como universitaria, 2003 y 2004, antes de dar el salto a la LPGA.
En 2006 Pak ganó el quinto torneo de Grand Slam en su carrera, conquistando por tercera vez en su carrera el LPGA Championship, superando en el segundo hoyo de desempate, con un fabuloso tiro, a la australiana Karrie Webb. Ese mismo año, una importante firma de ropa deportiva firmaba a Blasberg como imagen de su marca. La rubia californiana ya levantaba comparaciones con Natalie Gulbis, la considerada “bomba sexy” de la LPGA, por su incuestionable belleza.
Desde ese año, mientras que Pak batalló para equilibrar su vida personal y su vida como golfista profesional, Blasberg empezó a batallar simplemente para pasar el corte en los torneos.
En 2007, Pak ganó el último torneo de su carrera antes de esta temporada, el Owens Corning Classic, pero más significativo que ello fue el hecho de que finalmente sumara la décima temporada dentro de la gira LPGA, para lograr su acceso al Salón de la Fama del golf.
En 2008, Blasberg logró el mejor resultado de su carrera, al terminar en octavo lugar del Abierto de Hawaii y superó el corte de un major apenas por tercera vez en su carrera, terminando en el lugar 64 del Abierto Británico. Su mejor posición en un torneo del Grand Slam fue el puesto 39 en el Abierto de Estados Unidos del 2007.
Para 2009, Blasberg tenía que jugar rondas de clasificación en cada uno de los torneos en que participaba, ganando apenas poco más de 26 mil dólares en 2009, un año que su padre y mentor, Mel, calificó de “simplemente horrible”.
En este 2010, Blasberg calificó a un solo torneo, e irónicamente, resultó ser el evento de despedida de su antecesora como gran estrella en la Universidad, el Corona Championship en el Club de Golf Tres Marías, en Morelia, Michoacán. El torneo que Lorena Ochoa eligió para su despedida.
Blasberg logró pasar el corte y tuvo una motivante última ronda de 70 golpes, tres bajo par, para terminar en el lugar 44 y cobrar un premio de 5,544 dólares.
SEMANA DE TRAGEDIA Y TRIUNFO
Erica Blasberg se preparaba para encarar la ronda de calificación del torneo Bell Micro LPGA Classic en Mobile, Alabama. La caddy de su mejor amiga dentro del tour (Irene Cho), Missy Pederson, llevaría sus bastones ese día. Sin embargo, recibió un mensaje de texto donde Blasberg le informaba que no participaría, al contestar el mensaje para preguntar si todo estaba bien, no obtuvo respuesta.
En respuesta a una llamada al 911, la policía encontró a Blasberg, de apenas 25 años de edad, muerta en su hogar en Henderson, un suburbio de Las Vegas. La familia ha tratado de salir al paso de la inevitable ola de especulaciones que se ha desatado, pero lo cierto es que la autopsia podría tomar de 3 a 5 semanas más para aportar alguna conclusión. La carrera profesional de Blasberg fue de solamente seis temporadas.
En medio de un ambiente sombrío se efectuó el torneo, y este resultó un digno tributo a la jugadora caída. Al final se registró un triple empate en el liderato, con 13 bajo par de campo, entre la americana Brittany Lincicome, la europea Suzann Pettersen y la asiática Pak Se-ri, por lo que fue necesario irse a hoyos extras.
En el segundo hoyo del play-off, Pettersen quedó fueran con un boggie y se retiró furiosa sin hablar con la prensa, la jugadora noruega habría alcanzado el puesto número uno del mundo de haber ganado este torneo.
En el siguiente hoyo, Pak hizo una fantástica salida de una trampa de arena para preparar el birdie de la victoria, no sin que Lincicome le colocara presión al acertar uno de los putts para par más largos de su carrera.
Fue sin duda el mejor de los homenajes para Erica Blasberg.
Etiquetas:
deportes,
Erica Blasberg,
golf,
LPGA,
Se-ri Pak
sábado, 15 de mayo de 2010
WNBA: Ella está de regreso
Arvydas Sabonis tenía 31 años de edad cuando finalmente pudo debutar en la NBA, y logró rendir siete temporadas sobre rodillas muy maltrechas para los Trail Blazers de Portland. A sus 34 años de edad, Marion Jones recibe una nueva oportunidad dentro del deporte, cuando de manera sorpresiva logró pasar todos los cortes de la pretemporada y quedar en el roster definitivo para la temporada de la WNBA con el Shock de Tulsa.
Jones tuvo que esperar por una nueva oportunidad en el deporte durante poco más de dos años y medio, pero fueron más de 16 años para que fueran las duelas de baloncesto las que la tuvieran de vuelta.
UNA NOVATA FENOMENO
Marion Jones fue una fenomenal atleta preparatoriana en el Estado de California, siendo monarca estatal en los 100 metros planos cuatro años consecutivos, y también destacando en las duelas de básquetbol, lo que le valió una beca deportiva en la Universidad de Carolina del Norte.
Los “Tar Heels”, nombre dado por los europeos a una tribu indígena que ocupó aquel estado antes de la colonización anglosajona, y que literalmente podría traducirse por “Talones de Brea”, eran ya una de las más tradicionales potencias dentro del baloncesto varonil de la NCAA, pero su equipo femenil estaba muy lejos de esos niveles. De hecho, todo el basquetbol femenil de la Conferencia de la Costa del Atlántico (ACC) estaba muy lejos del nivel de sus contrapartes varones. Ningún equipo de esta agrupación había logrado disputar un juego de campeonato.
Sin embargo, la entrenadora Sylvia Hatchell llegó con la disposición de cambiar todo eso en 1986, cuando llegó al timón del conjunto femenil.
Luego de cuatro años difíciles, para la temporada 1993-94 tenía ensamblado un gran equipo con dos jugadoras de cuarto año Tonya Sampson y Sylvia Crawley, y dos de tercero, Charlotte Smith y Stephanie Lawrence. Hacía falta solamente una armadora, una guardia-punta que pudiera controlar el juego, y tal responsabilidad recayó en la novata Marion Jones.
La joven estadounidense-beliceña no decepcionó, demostrando la rapidez que en su momento la haría la máxima figura del atletismo mundial, pero también, como lo diría en su momento la entrenadora de la Universidad de Purdue, Lin Duna, “por su velocidad, rapidez extrema, su habilidad para anticiparse y bloquear las líneas de pase”.
En ese 1993-94, Jones impuso un nuevo récord de robos para una novata en una temporada en la NCAA. Las Tar Heels terminaron la campaña con una marca de 27-2, sufriendo sus únicas dos derrotas ante las “Lady Cavaliers” de la Universidad de Virginia, de las cuales se vengaron para ganar el título de la ACC, el primero en la historia del programa femenil. Por ello, la coach Hatchell consideró ofensivo el que fueran sembradas apenas en el tercer lugar del torneo regional del Este, por debajo de Connecticut y Vanderbilt.
UNC abrió su participación apaleando 101-53 a Georgia Southern, con 19 puntos de Jones; luego ganaron un juego altamente físico ante Old Dominion por 62-52; en la tercera ronda, pese a la suspensión de su estrella Charlotte Smith, las de celeste y blanco superaron a Vanderbilt, 73-69, para buscar el pase al Final Four ante las Huskies de Connecticut, que contaban ya con el coach Geno Auriemma, quien eventualmente haría de este equipo una potencia nacional, y contaba con una figura que haría época en Rebecca Lobo. Con Smith de regreso, Carolina del Norte ganó 81-69 para llegar por primera vez en su historia al “Gran Baile” femenil, el cual se celebró ante llenos absolutos en el Coliseo de Richmond, Virginia.
En su semifinal nacional, UNC derrotó a Purdue por 89-74, con una memorable actuación de Marion, quien tuvo 19 puntos, seis robos y cinco asistencias.
La gran final enfrentó a UNC contra el Tecnológico de Louisiana, una de las más grandes potencias en la liga antecesora de la NCAA, la AIAW, la cual coordinó el basquetbol universitario femenil de 1972 a 1982. Lousiana Tech ganó el campeonato de la AIAW en 1981, venciendo 79-59 a Tennessee, al que sumó dos campeonatos de la NCAA en 1982 (76-62 sobre Cheyney State) y 1988 (56-54 sobre Auburn), además de los subcampeonatos de 1979, 1983 y 1987. Era pues, una de las mayores potencias del básquetbol femenil universitario en su momento, y buscaban lo que ya sabían sería una de sus últimas oportunidades de alcanzar la máxima gloria, antes de que universidades con el respaldo económico de más exitosos programas varoniles las mandaran al “montón” de la NCAA.
Y las “Lady Techsters” estuvieron a punto de lograrlo… de hecho, a menos de un segundo. Pam Thomas, una jugadora de apenas 1.55 de estatura, encestó a 15 segundos del final para poner al Tec en ventaja de 59-57. Luego un dramático rebote y dos tiempos fuera, con siete décimas en el reloj, Charlotte Smith encestó un triple que dio a UNC el que, hasta la fecha, es el único campeonato en su historia dentro del baloncesto femenil.
Entre los números que UNC honró por su aporte al deporte institucional, se encontraban el número 23 de Smith (uno de sólo dos números retirados a las Lady Tar Heels), el 34 de Tonya Sampson, el 00 de Sylvia Crawley… y el 20 que portaba Marion Jones.
Este último fue bajado de la galería de pendones de la arena “Dean Smith”, luego de que Marion se declarara culpable de perjurio ante una corte federal, tras haber negado su uso de sustancias prohibidas reiteradas veces.
Luego de perder las cinco medallas que ganara en Sydney 2000, caer en desgracia y en la ruina económica, e incluso haber sido dejada en libertad por las Estrellas de Plata de San Antonio, equipo que anunció originalmente su firma para la pretemporada, es innegable que la presencia de Jones influyó notablemente para que el Shock, que dejó su sede original en Detroit para mudarse a la capital de Oklahoma, agotara el boletaje para su juego de debut en su nueva sede, ante las Linces de Minnesota. Al final, las Linces se impusieron 80-74 en la inauguración de la temporada 2010 de la WNBA. Jones apenas jugó poco más de 3 minutos saliendo de la banca, registrando únicamente una falta en su contabilidad. En su próxima salida, Tulsa visitará al Cielo de Chicago.
Pese a que recibirá el salario mínimo ofrecido por la liga, 35 mil dólares, la hoy mamá de tres hijos y casada con el velocista de Barbados, Obadele Thompson, Jones ve en su reaparición en el deporte la oportunidad de enseñar una valiosa lección a sus hijos y a toda la juventud que siga sus actuaciones. “Mi marido y yo enseñamos en nuestro hogar que todos cometemos errores, y es lo que haces después del error lo que finalmente determinará la manera en que la gente te juzgará”.
Ante los rumores de que su presencia no es más que un truco publicitario de una WNBA que sufre por sobrevivir en medio de la gran recesión económica, Jones simplemente comenta: “Me habría encantado poder hacer esto calladamente, pero cuando se trata de mí, nada puede ser realmente callado”.
Jones tuvo que esperar por una nueva oportunidad en el deporte durante poco más de dos años y medio, pero fueron más de 16 años para que fueran las duelas de baloncesto las que la tuvieran de vuelta.
UNA NOVATA FENOMENO
Marion Jones fue una fenomenal atleta preparatoriana en el Estado de California, siendo monarca estatal en los 100 metros planos cuatro años consecutivos, y también destacando en las duelas de básquetbol, lo que le valió una beca deportiva en la Universidad de Carolina del Norte.
Los “Tar Heels”, nombre dado por los europeos a una tribu indígena que ocupó aquel estado antes de la colonización anglosajona, y que literalmente podría traducirse por “Talones de Brea”, eran ya una de las más tradicionales potencias dentro del baloncesto varonil de la NCAA, pero su equipo femenil estaba muy lejos de esos niveles. De hecho, todo el basquetbol femenil de la Conferencia de la Costa del Atlántico (ACC) estaba muy lejos del nivel de sus contrapartes varones. Ningún equipo de esta agrupación había logrado disputar un juego de campeonato.
Sin embargo, la entrenadora Sylvia Hatchell llegó con la disposición de cambiar todo eso en 1986, cuando llegó al timón del conjunto femenil.
Luego de cuatro años difíciles, para la temporada 1993-94 tenía ensamblado un gran equipo con dos jugadoras de cuarto año Tonya Sampson y Sylvia Crawley, y dos de tercero, Charlotte Smith y Stephanie Lawrence. Hacía falta solamente una armadora, una guardia-punta que pudiera controlar el juego, y tal responsabilidad recayó en la novata Marion Jones.
La joven estadounidense-beliceña no decepcionó, demostrando la rapidez que en su momento la haría la máxima figura del atletismo mundial, pero también, como lo diría en su momento la entrenadora de la Universidad de Purdue, Lin Duna, “por su velocidad, rapidez extrema, su habilidad para anticiparse y bloquear las líneas de pase”.
En ese 1993-94, Jones impuso un nuevo récord de robos para una novata en una temporada en la NCAA. Las Tar Heels terminaron la campaña con una marca de 27-2, sufriendo sus únicas dos derrotas ante las “Lady Cavaliers” de la Universidad de Virginia, de las cuales se vengaron para ganar el título de la ACC, el primero en la historia del programa femenil. Por ello, la coach Hatchell consideró ofensivo el que fueran sembradas apenas en el tercer lugar del torneo regional del Este, por debajo de Connecticut y Vanderbilt.
UNC abrió su participación apaleando 101-53 a Georgia Southern, con 19 puntos de Jones; luego ganaron un juego altamente físico ante Old Dominion por 62-52; en la tercera ronda, pese a la suspensión de su estrella Charlotte Smith, las de celeste y blanco superaron a Vanderbilt, 73-69, para buscar el pase al Final Four ante las Huskies de Connecticut, que contaban ya con el coach Geno Auriemma, quien eventualmente haría de este equipo una potencia nacional, y contaba con una figura que haría época en Rebecca Lobo. Con Smith de regreso, Carolina del Norte ganó 81-69 para llegar por primera vez en su historia al “Gran Baile” femenil, el cual se celebró ante llenos absolutos en el Coliseo de Richmond, Virginia.
En su semifinal nacional, UNC derrotó a Purdue por 89-74, con una memorable actuación de Marion, quien tuvo 19 puntos, seis robos y cinco asistencias.
La gran final enfrentó a UNC contra el Tecnológico de Louisiana, una de las más grandes potencias en la liga antecesora de la NCAA, la AIAW, la cual coordinó el basquetbol universitario femenil de 1972 a 1982. Lousiana Tech ganó el campeonato de la AIAW en 1981, venciendo 79-59 a Tennessee, al que sumó dos campeonatos de la NCAA en 1982 (76-62 sobre Cheyney State) y 1988 (56-54 sobre Auburn), además de los subcampeonatos de 1979, 1983 y 1987. Era pues, una de las mayores potencias del básquetbol femenil universitario en su momento, y buscaban lo que ya sabían sería una de sus últimas oportunidades de alcanzar la máxima gloria, antes de que universidades con el respaldo económico de más exitosos programas varoniles las mandaran al “montón” de la NCAA.
Y las “Lady Techsters” estuvieron a punto de lograrlo… de hecho, a menos de un segundo. Pam Thomas, una jugadora de apenas 1.55 de estatura, encestó a 15 segundos del final para poner al Tec en ventaja de 59-57. Luego un dramático rebote y dos tiempos fuera, con siete décimas en el reloj, Charlotte Smith encestó un triple que dio a UNC el que, hasta la fecha, es el único campeonato en su historia dentro del baloncesto femenil.
Entre los números que UNC honró por su aporte al deporte institucional, se encontraban el número 23 de Smith (uno de sólo dos números retirados a las Lady Tar Heels), el 34 de Tonya Sampson, el 00 de Sylvia Crawley… y el 20 que portaba Marion Jones.
Este último fue bajado de la galería de pendones de la arena “Dean Smith”, luego de que Marion se declarara culpable de perjurio ante una corte federal, tras haber negado su uso de sustancias prohibidas reiteradas veces.
Luego de perder las cinco medallas que ganara en Sydney 2000, caer en desgracia y en la ruina económica, e incluso haber sido dejada en libertad por las Estrellas de Plata de San Antonio, equipo que anunció originalmente su firma para la pretemporada, es innegable que la presencia de Jones influyó notablemente para que el Shock, que dejó su sede original en Detroit para mudarse a la capital de Oklahoma, agotara el boletaje para su juego de debut en su nueva sede, ante las Linces de Minnesota. Al final, las Linces se impusieron 80-74 en la inauguración de la temporada 2010 de la WNBA. Jones apenas jugó poco más de 3 minutos saliendo de la banca, registrando únicamente una falta en su contabilidad. En su próxima salida, Tulsa visitará al Cielo de Chicago.
Pese a que recibirá el salario mínimo ofrecido por la liga, 35 mil dólares, la hoy mamá de tres hijos y casada con el velocista de Barbados, Obadele Thompson, Jones ve en su reaparición en el deporte la oportunidad de enseñar una valiosa lección a sus hijos y a toda la juventud que siga sus actuaciones. “Mi marido y yo enseñamos en nuestro hogar que todos cometemos errores, y es lo que haces después del error lo que finalmente determinará la manera en que la gente te juzgará”.
Ante los rumores de que su presencia no es más que un truco publicitario de una WNBA que sufre por sobrevivir en medio de la gran recesión económica, Jones simplemente comenta: “Me habría encantado poder hacer esto calladamente, pero cuando se trata de mí, nada puede ser realmente callado”.
Etiquetas:
basquetbol,
deportes,
Marion Jones,
WNBA
viernes, 14 de mayo de 2010
NHL: Un regreso memorable
Fue la ocasión número 162 en la historia en que un equipo se vio abajo 3-0 en una serie de postemporada en la historia de la NHL. De los 161 anteriores, únicamente dos lograron remontar y llevarse la serie.
He aquí a los Voladores de Filadelfia, una franquicia que tiene esperando 35 años para recuperar la Copa Stanley, derrotando 4-3 en el séptimo partido a los Oseznos de Boston, para llegar con ello a la final de la Conferencia del Este ante la más histórica franquicia en toda la historia de la National Hockey League, los Canadienses de Montreal.
Cada uno de los tres equipos que han logrado esta extraordinaria remontada, ha dejado historias memorables para recordar, y lo ha logrado en etapas por demás especiales.
PRIMERA HISTORIA
El primer equipo en lograr remontar un déficit de 0-3 no sólo en la NHL, sino dentro de las tres ligas profesionales de Estados Unidos que juegan series de play-offs a ganar cuatro de siete juegos (MLB en el béisbol, NBA en el básquetbol, y la NHL), fue el de las Hojas de Arce de Toronto, y es hasta la fecha el único equipo, entre sólo cuatro equipos que lo han logrado sumando las tres ligas, que conquistó la hazaña en plena serie de campeonato.
La disputa por la Copa Stanley de la temporada 1941-42 enfrentó a Toronto contra los Alas Rojas de Detroit, y de hecho fue la primer final de la NHL que alcanzó el séptimo y definitivo partido.
Detroit ganó los primeros dos partidos en Toronto con marcadores de 3-2 y 4-2, y el tercero en su casa, por 5-2. Cuando todo parecía listo para que los rojiblancos festejaran ante su público, el cuarto juego fue para el conjunto canadiense por 4-3; regresaron a Toronto para masacrar a sus rivales por 9-3, y en el último juego en la “Ciudad Motor” se llevaron el triunfo por 3-0. En el séptimo juego, ante un rival terriblemente desmotivado, los pupilos de Clarence “Hap” Day se llevaron la victoria por 3-1 para coronarse.
Aquella temporada de 1941-42 fue la última previa a la era de “Los Seis Originales”, donde sólo seis equipos conformarían la NHL hasta 1967. Estos equipos fueron, aparte de Toronto y Detroit, los Canadienses de Montreal, los Oseznos de Boston, los Rangers de Nueva York y los Halcones Negros de Chicago.
SEGUNDA PARTE
El siguiente equipo en lograr la hazaña es visto hasta la fecha como el más improbable de todos: Los Islanders de Nueva York, en las semifinales de la Conferencia “Clarence Campbell” de la temporada 1974-75.
Aquel fue el primer torneo en que la NHL desechó las denominaciones geográficas en sus conferencias para dar tributo a su historia. Así, sus conferencias tomaron los nombres de “Príncipe de Gales” y “Clarence Campbell”; la primera conformada por las divisiones “Charles Adams” y “Lester Patrick” y la segunda por los sectores “James Norris” y “Conn Smythe”.
Los Islanders apenas jugaban su tercera temporada en el hockey profesional, luego de formar parte de la expansión de la liga en la temporada 1972-73. En ese torneo llegaron por primera vez en su hitoria a la postemporada, y ya habían dado una gran sorpresa tras derrotar en la primera ronda a sus vecinos, los Rangers, con un triunfo por 4-3 en un tercer juego en una serie a ganar dos de tres.
En su siguiente serie se enfrentaron a los Pingüinos de Pittsburgh, los cuales ganaron los dos primeros partidos en casa, 5-4 y 3-1, y el tercer partido en Long Island, 6-4. En esos tres juegos, no hubo un solo momento en que los Islanders tuvieran ventaja en el marcador.
Luego de que los Isleños lograran un triunfo que parecían de consolación para su público, 3-1, fueron a Pennsylvania a ganar 4-2, regresaron a casa para vencer 4-1, y en el séptimo y definitivo juego, disputado en la ciudad del acero, se impusieron en un dramático partido por 1-0.
Los Islanders pagarían el noviciado al perder en siete partidos la final de Conferencia, y sus victimarios logarían la Copa Stanley al vencer en seis partidos a los Sabres de Buffalo.
Así es. 1974-75 es el año del último campeonato conquistado por los Voladores de Filadelfia.
EL CAPITULO MAS RECIENTE
Irónicamente, el último equipo en lograr la remontada en las tres grandes ligas profesionales fueron los Medias Rojas de Boston, el primer equipo en la historia de las Ligas Mayores de Béisbol en hacerlo, al vencer 4-3 a los Yankees de Nueva York en la final de la Liga Americana de la temporada 2004, triunfo que marcó el final de un ayuno de 86 años sin que los Medias Rojas conquistaran una Serie Mundial.
Esta vez, todo parecía listo para que los Oseznos de la NHL llegaran a la final de la Conferencia Este, en busca de lo que serie su primera final por la Copa Stanley desde la temporada 1989-90, cuando cayeron en la final ante los Petroleros de Edmonton. Su última Copa Stanley la ganaron en el ya lejano 1971-72, cuando superaron en seis partidos a los Rangers.
Boston tomó ventaja de 3-0 en la serie, al vencer 5-4 y 3-2 en casa en los primeros dos de la serie, y ganar el tercero por 4-1. Sin embargo, en el cuarto perdieron en tiempo extra por 5-4, con un gol de Simón Gagne, quien regresó tras una fractura en un pie que lo sacó de los primeros tres compromisos de la serie.
Filadelfia masacró a Boston en el quinto de la serie, 4-0, y en el sexto se impusieron por 2-1.
El juego decisivo se disputó en Boston, y para mayor frustración de la afición local, los Bruins tuvieron ventaja de 3-0 en los primeros 14 minutos de acción, con goles de Michael Ryder y Milan Lucic (2). James van Riemsdyk descontó antes de finalizar el primer período, y tantos de Scott Hartnell y Danny Briere hicieron que el juego llegara al período final empatado a tres goles por equipo.
De manera increíble, a ocho minutos del final, los Oseznos fueron castigados por tener un hombre de más sobre el hielo, y ello abrió la puerta para que de nueva cuenta Simón Gagne, como en el cuarto juego, anotara en la llamada “Jugada de Poder” para darle a los Flyers el pase inesperado a la serie por el título ante los Canadiens de Montreal.
El vencedor de esta serie disputará la Copa Stanley ante los monarcas de la Conferencia Oeste, la cual se disputarán los Tiburones de San José y los Halcones Negros de Chicago.
Pero para la afición en Boston, será un frió y crudo verano.
He aquí a los Voladores de Filadelfia, una franquicia que tiene esperando 35 años para recuperar la Copa Stanley, derrotando 4-3 en el séptimo partido a los Oseznos de Boston, para llegar con ello a la final de la Conferencia del Este ante la más histórica franquicia en toda la historia de la National Hockey League, los Canadienses de Montreal.
Cada uno de los tres equipos que han logrado esta extraordinaria remontada, ha dejado historias memorables para recordar, y lo ha logrado en etapas por demás especiales.
PRIMERA HISTORIA
El primer equipo en lograr remontar un déficit de 0-3 no sólo en la NHL, sino dentro de las tres ligas profesionales de Estados Unidos que juegan series de play-offs a ganar cuatro de siete juegos (MLB en el béisbol, NBA en el básquetbol, y la NHL), fue el de las Hojas de Arce de Toronto, y es hasta la fecha el único equipo, entre sólo cuatro equipos que lo han logrado sumando las tres ligas, que conquistó la hazaña en plena serie de campeonato.
La disputa por la Copa Stanley de la temporada 1941-42 enfrentó a Toronto contra los Alas Rojas de Detroit, y de hecho fue la primer final de la NHL que alcanzó el séptimo y definitivo partido.
Detroit ganó los primeros dos partidos en Toronto con marcadores de 3-2 y 4-2, y el tercero en su casa, por 5-2. Cuando todo parecía listo para que los rojiblancos festejaran ante su público, el cuarto juego fue para el conjunto canadiense por 4-3; regresaron a Toronto para masacrar a sus rivales por 9-3, y en el último juego en la “Ciudad Motor” se llevaron el triunfo por 3-0. En el séptimo juego, ante un rival terriblemente desmotivado, los pupilos de Clarence “Hap” Day se llevaron la victoria por 3-1 para coronarse.
Aquella temporada de 1941-42 fue la última previa a la era de “Los Seis Originales”, donde sólo seis equipos conformarían la NHL hasta 1967. Estos equipos fueron, aparte de Toronto y Detroit, los Canadienses de Montreal, los Oseznos de Boston, los Rangers de Nueva York y los Halcones Negros de Chicago.
SEGUNDA PARTE
El siguiente equipo en lograr la hazaña es visto hasta la fecha como el más improbable de todos: Los Islanders de Nueva York, en las semifinales de la Conferencia “Clarence Campbell” de la temporada 1974-75.
Aquel fue el primer torneo en que la NHL desechó las denominaciones geográficas en sus conferencias para dar tributo a su historia. Así, sus conferencias tomaron los nombres de “Príncipe de Gales” y “Clarence Campbell”; la primera conformada por las divisiones “Charles Adams” y “Lester Patrick” y la segunda por los sectores “James Norris” y “Conn Smythe”.
Los Islanders apenas jugaban su tercera temporada en el hockey profesional, luego de formar parte de la expansión de la liga en la temporada 1972-73. En ese torneo llegaron por primera vez en su hitoria a la postemporada, y ya habían dado una gran sorpresa tras derrotar en la primera ronda a sus vecinos, los Rangers, con un triunfo por 4-3 en un tercer juego en una serie a ganar dos de tres.
En su siguiente serie se enfrentaron a los Pingüinos de Pittsburgh, los cuales ganaron los dos primeros partidos en casa, 5-4 y 3-1, y el tercer partido en Long Island, 6-4. En esos tres juegos, no hubo un solo momento en que los Islanders tuvieran ventaja en el marcador.
Luego de que los Isleños lograran un triunfo que parecían de consolación para su público, 3-1, fueron a Pennsylvania a ganar 4-2, regresaron a casa para vencer 4-1, y en el séptimo y definitivo juego, disputado en la ciudad del acero, se impusieron en un dramático partido por 1-0.
Los Islanders pagarían el noviciado al perder en siete partidos la final de Conferencia, y sus victimarios logarían la Copa Stanley al vencer en seis partidos a los Sabres de Buffalo.
Así es. 1974-75 es el año del último campeonato conquistado por los Voladores de Filadelfia.
EL CAPITULO MAS RECIENTE
Irónicamente, el último equipo en lograr la remontada en las tres grandes ligas profesionales fueron los Medias Rojas de Boston, el primer equipo en la historia de las Ligas Mayores de Béisbol en hacerlo, al vencer 4-3 a los Yankees de Nueva York en la final de la Liga Americana de la temporada 2004, triunfo que marcó el final de un ayuno de 86 años sin que los Medias Rojas conquistaran una Serie Mundial.
Esta vez, todo parecía listo para que los Oseznos de la NHL llegaran a la final de la Conferencia Este, en busca de lo que serie su primera final por la Copa Stanley desde la temporada 1989-90, cuando cayeron en la final ante los Petroleros de Edmonton. Su última Copa Stanley la ganaron en el ya lejano 1971-72, cuando superaron en seis partidos a los Rangers.
Boston tomó ventaja de 3-0 en la serie, al vencer 5-4 y 3-2 en casa en los primeros dos de la serie, y ganar el tercero por 4-1. Sin embargo, en el cuarto perdieron en tiempo extra por 5-4, con un gol de Simón Gagne, quien regresó tras una fractura en un pie que lo sacó de los primeros tres compromisos de la serie.
Filadelfia masacró a Boston en el quinto de la serie, 4-0, y en el sexto se impusieron por 2-1.
El juego decisivo se disputó en Boston, y para mayor frustración de la afición local, los Bruins tuvieron ventaja de 3-0 en los primeros 14 minutos de acción, con goles de Michael Ryder y Milan Lucic (2). James van Riemsdyk descontó antes de finalizar el primer período, y tantos de Scott Hartnell y Danny Briere hicieron que el juego llegara al período final empatado a tres goles por equipo.
De manera increíble, a ocho minutos del final, los Oseznos fueron castigados por tener un hombre de más sobre el hielo, y ello abrió la puerta para que de nueva cuenta Simón Gagne, como en el cuarto juego, anotara en la llamada “Jugada de Poder” para darle a los Flyers el pase inesperado a la serie por el título ante los Canadiens de Montreal.
El vencedor de esta serie disputará la Copa Stanley ante los monarcas de la Conferencia Oeste, la cual se disputarán los Tiburones de San José y los Halcones Negros de Chicago.
Pero para la afición en Boston, será un frió y crudo verano.
Etiquetas:
Boston,
deportes,
Filadelfia,
hockey sobre hielo,
NHL
jueves, 13 de mayo de 2010
Zambia: Deportes por la Esperanza
Reconozco que he sido bastante crítico de la gestión de Jacques Rogge al frente del Comité Olímpico Internacional (COI) en cuanto a la aplicación de su plan antidopaje, pero también reconozco que, desde mi particular punto de vista, ha tenido grandes aciertos en sus intentos de evitar que el olimpísmo se convierta en una actividad restringida a un puñado de países que sean los únicos que puedan pagar los altos costos que la organización de una olimpíada implica.
Por ello me dio mucho gusto cuando Singapur fue designada sede de la Primera Olimpíada Juvenil Mundial; y más el día de hoy, al surgir la noticia de la inauguración del primer Centro Olímpico de Desarrollo Juvenil, primera etapa de un proyecto llamado “Deportes por la Esperanza”, que buscará fomentar el deporte en varios de los países más pobres del orbe, y cuya primera sede es la ciudad de Lusaka, capital de Zambia.
Si pobreza es lo que buscaba el COI, baste decir que, según cifras de la ONU, el 55% de la población de este país tiene que sobrevivir con un ingreso promedio menor a los 25 pesos mexicanos al día, pese a que este país es uno de los principales productores de cobre en el mundo.
Este centro requirió de tres años en su construcción y tuvo un costo de 10 millones de dólares. Fue construído en un terreno de 14 hectáreas donado por el gobierno que encabeza el presidente Rupiah Banda, e incluye instalaciones para la práctica del atletismo, basquetbol, boxeo, levantamiento de pesas, balonmano y hockey sobre pasto, además de un gimnasio de usos múltiples.
Ahora el reto será la correcta utilización de este centro para que no se convierta en un “elefante blanco”, según advirtió Patrick Chamunda, miembro del Comité Directivo del COI.
La actual titular del Comité Olímpico Nacional de Zambia (NOCZ), Miriam Moyo, señaló que la apertura de este centro debe constituir un parteaguas en la historia del deporte en su nación, y que en su país hay varios atletas con el potencial de ser medallistas olímpicos, pero que no han tenido las oportunidades adecuadas para desarrollar sus carreras.
“Es obvio que este centro ayudará a Zambia a mejorar sus posibilidades [de ganar medallas] en los Juegos de Africa, de la Mancomunidad Británica y Olímpicos”, agregó el presidente Banda.
En su historial olímpico, Zambia suma hasta la fecha únicamente dos medallas.
La primera de ellas fue de bronce, conseguida en Los Angeles ’84 por el boxeador Keith Mwila, quien en la categoría minimosca (menos de 48 kilogramos) derrotó al taiwainés Cheng Pao Ming y al japonés Mamoru Kuroiwa antes de caer en semifinales ante el italiano Salvatore Todisco.
La segunda medalla para la antigua Rhodesia del Norte fue ganada por el velocista Samuel Matete, quien obtuvo plata en los 400 metros con vallas durante la olimpíada de Atlanta ’96 con un crono de 47.78 segundos, a 24 centésimas del ganador, el estadounidense Derrick Adkins.
El deporte más popular del país es el futbol, pero éste sufrió un duro golpe en 1993, cuando varios integrantes de la generación futbolística más promisoria en su historia fallecieron en un accidente aéreo frente a las costas de Libreville, Gabón, el 28 de abril de 1993, mientras efectuaba un viaje con destino a Senegal, dentro de las eliminatorias para el Mundial de Estados Unidos ’94.
Matete urgió a las nuevas generaciones de deportistas zambianos a hacer buen uso de las instalaciones y seguir el ejemplo de las generaciones anteriores, que prácticamente sin recursos lograron algunos éxitos resonantes. “Una instalación de este tipo impactará de manera positiva las vidas de nuestros jóvenes atletas que aspiran a ser los mejores. El entrenamiento y la exposición a la pista sintética serán una gran diferencia”.
Después de 19 años, Matete sigue en poder del récord africano de los 400 metros con obstáculos, implantado en Suiza en 1991, con un crono de 47.10 segundos; por cierto, en ese mismo año ganó la prueba en el Campeonato Mundial de Atletismo celebrado en Tokio, así que sin duda sabe de lo que habla.
Esperemos que este primer “piloto” del programa tenga éxito, para que el COI pueda seguir llevando este proyecto a otros países que realmente lo necesitan, y sobre todo, que las autoridades deportivas de nuestro país tomen conciencia de su responsabilidad y trabajen en serio, antes de que sea el COI el que tenga que venir a ponernos instalaciones deportivas aquí, algo que sería vergonzoso dados los recursos, infraestructura deportiva, potencial y afición de nuestro país.
Por ello me dio mucho gusto cuando Singapur fue designada sede de la Primera Olimpíada Juvenil Mundial; y más el día de hoy, al surgir la noticia de la inauguración del primer Centro Olímpico de Desarrollo Juvenil, primera etapa de un proyecto llamado “Deportes por la Esperanza”, que buscará fomentar el deporte en varios de los países más pobres del orbe, y cuya primera sede es la ciudad de Lusaka, capital de Zambia.
Si pobreza es lo que buscaba el COI, baste decir que, según cifras de la ONU, el 55% de la población de este país tiene que sobrevivir con un ingreso promedio menor a los 25 pesos mexicanos al día, pese a que este país es uno de los principales productores de cobre en el mundo.
Este centro requirió de tres años en su construcción y tuvo un costo de 10 millones de dólares. Fue construído en un terreno de 14 hectáreas donado por el gobierno que encabeza el presidente Rupiah Banda, e incluye instalaciones para la práctica del atletismo, basquetbol, boxeo, levantamiento de pesas, balonmano y hockey sobre pasto, además de un gimnasio de usos múltiples.
Ahora el reto será la correcta utilización de este centro para que no se convierta en un “elefante blanco”, según advirtió Patrick Chamunda, miembro del Comité Directivo del COI.
La actual titular del Comité Olímpico Nacional de Zambia (NOCZ), Miriam Moyo, señaló que la apertura de este centro debe constituir un parteaguas en la historia del deporte en su nación, y que en su país hay varios atletas con el potencial de ser medallistas olímpicos, pero que no han tenido las oportunidades adecuadas para desarrollar sus carreras.
“Es obvio que este centro ayudará a Zambia a mejorar sus posibilidades [de ganar medallas] en los Juegos de Africa, de la Mancomunidad Británica y Olímpicos”, agregó el presidente Banda.
En su historial olímpico, Zambia suma hasta la fecha únicamente dos medallas.
La primera de ellas fue de bronce, conseguida en Los Angeles ’84 por el boxeador Keith Mwila, quien en la categoría minimosca (menos de 48 kilogramos) derrotó al taiwainés Cheng Pao Ming y al japonés Mamoru Kuroiwa antes de caer en semifinales ante el italiano Salvatore Todisco.
La segunda medalla para la antigua Rhodesia del Norte fue ganada por el velocista Samuel Matete, quien obtuvo plata en los 400 metros con vallas durante la olimpíada de Atlanta ’96 con un crono de 47.78 segundos, a 24 centésimas del ganador, el estadounidense Derrick Adkins.
El deporte más popular del país es el futbol, pero éste sufrió un duro golpe en 1993, cuando varios integrantes de la generación futbolística más promisoria en su historia fallecieron en un accidente aéreo frente a las costas de Libreville, Gabón, el 28 de abril de 1993, mientras efectuaba un viaje con destino a Senegal, dentro de las eliminatorias para el Mundial de Estados Unidos ’94.
Matete urgió a las nuevas generaciones de deportistas zambianos a hacer buen uso de las instalaciones y seguir el ejemplo de las generaciones anteriores, que prácticamente sin recursos lograron algunos éxitos resonantes. “Una instalación de este tipo impactará de manera positiva las vidas de nuestros jóvenes atletas que aspiran a ser los mejores. El entrenamiento y la exposición a la pista sintética serán una gran diferencia”.
Después de 19 años, Matete sigue en poder del récord africano de los 400 metros con obstáculos, implantado en Suiza en 1991, con un crono de 47.10 segundos; por cierto, en ese mismo año ganó la prueba en el Campeonato Mundial de Atletismo celebrado en Tokio, así que sin duda sabe de lo que habla.
Esperemos que este primer “piloto” del programa tenga éxito, para que el COI pueda seguir llevando este proyecto a otros países que realmente lo necesitan, y sobre todo, que las autoridades deportivas de nuestro país tomen conciencia de su responsabilidad y trabajen en serio, antes de que sea el COI el que tenga que venir a ponernos instalaciones deportivas aquí, algo que sería vergonzoso dados los recursos, infraestructura deportiva, potencial y afición de nuestro país.
Etiquetas:
Centro de Desarrollo,
deportes,
olimpicos,
Zambia
miércoles, 12 de mayo de 2010
Ecuestres: Damas al arrancadero en Pimlico
Durante el último lustro, el combate al cáncer de mama se ha convertido en una de las principales prioridades para la salud pública femenina a nivel mundial, y varios deportes se han sumado al esfuerzo de crear en las mujeres conciencia sobre la importancia de la detección temprana para facilitar un tratamiento más oportuno y, en la medida de lo posible, menos agresivo.
Un esfuerzo muy especial se efectuará en unos cuantos días en el estado norteamericano de Maryland, con motivo de la edición 135 de la segunda gema en la triple corona de la hípica estadounidense, el Preakness Stakes.
Durante los eventos previos a esta carrera, se efectuará un evento muy especial en el mismo hipódromo de Pimlico, llamado “Lady Legends Race for the Cure” (Damas Legendarias corren por la cura), en la cual se ha logrado reunir a ocho de las mejores mujeres jinetes en la historia de las carreras ecuestres profesionales.
La gran ausente en esta celebración será sin duda Julie Krone, la mujer que más carreras ha ganado en la historia (3,704), la primera en ser inducida al Salón de la Fama y Museo Nacional de las Carreras de Caballos de Estados Unidos (Clase 2000), y también la única “jocketa” que ha ganado una carrera de la triple corona, al conquistar el Belmont Stakes de 1993 a bordo de Colonial Affair.
Sin embargo, entre las ocho leyendas que aceptaron la invitación hay dos para quienes esta carrera representará algo muy especial, Patti Cooksey y Mary Wiley Wagner, puesto que ellas dos saben lo que es sobrevivir a esta tan temida variedad de cáncer.
UN “FIELD” MUY ESPECIAL
Patti Cooksey tiene gratos recuerdos del hipódromo de Pimlico, ya que fue la primer mujer en correr en el Preakness, montanado a Tajawa en 1985 y terminando en la sexta posición. Es a la fecha la tercer mujer con mayor número de victorias en la historia de la hípica profesional en Estados Unidos (2,137), y en 2004 se convirtió en la primera mujer en ganar el trofeo “Memorial Mike Venezia”, que cada año se otorga al jinete que mejor encarna las cualidades de deportivismo y compromiso social dentro y fuera de los hipódromos. Este premio lo han recibido jinetes tan históricos como Billy Shoemaker, Angel Cordero, Pat Day y Laffit Pincay Jr.
Mary Wiley ganó 275 carreras entre 1983 y 1997, y como recientemente hiciera nuestra querida Lorena Ochoa, se retiró para establecer su propia familia. Actualmente vive en Ocala, Florida, y apenas el año pasado terminó su tratamiento de quimioterapia contra el cáncer de seno.
Otra gran pionera de las carreras de caballos que hará acto de presencia será la legendaria Barbara Jo Rubin, una de las primeras que abrió camino al “sexo débil” dentro de una disciplina que defendió con especial rabia su tradición como un coto exclusivamente masculino.
De hecho, Rubin no pudo iniciar su carrera profesional en Estados Unidos. Tuvo que probar fortuna en las Bahamas antes de poder incursionar en los circuitos de su propio país, ganando su primera carrera en 22 de febrero de 1969, apenas cuatro días después de obtener su licencia para competir, y siendo la segunda mujer en correr profesionalmente en los EUA por apenas dos semanas. Meses después estuvo a punto de ser la primera en montar dentro de la triple corona, pero su caballo, Picnic Fair, fue retirado de última hora del Derby de Kentucky.
Rubin, que había comenzado a montar caballos como terapia tras sufrir un leve caso de poliomielitis en la infancia, no tuvo la suficiente fortaleza en las rodillas para durar mucho en el circuito profesional, además de que su elevada estatura para un jockey, de seis pies con cinco pulgadas (1.96 metros), le hizo difícil mantenerse en un peso competitivo, por lo que en 1970 tuvo que anunciar su retiro.
Otra corredora que estará presente en Pimlico será Cheryl White, la primera mujer de raza negra que montó caballos profesionalmente en Estados Unidos, a bordo de un caballo propiedad de su madre y entrenado por su padre, para quienes ganó cinco carreras en su primer mes como amazona. White montaría en muy diversas categorías de la hípica profesional, que incluyeron caballos cuarto de milla, pura sangre y árabes. Sin embargo, la mayoría de su fama se limitó al norte de California, en hipódromos tan tradicionales como Santa Anita, pero no logró el impacto nacional del que mujeres como Krone, Rubin y Cooksey gozaron, relativamente hablando, desde luego.
Complementando el field de la Carrera por la Cura estarán Andrea Seefeldt Knight, la segunda mujer que compitió en el Preakness después de Cooksey; Mary Russ Tortora, la primera mujer en ganar una carrera grado 1; Jennifer Rowland Small, una de las primeras mujeres que obtuvo una licencia de jockey por parte del Estado de Maryland; y Gwen Jocson, quien ganó 763 carreras en una trayectoria que abarcó 11 temporadas.
Sin duda, más allá del resultado, este evento marcará un hito para el deporte femenino profesional a nivel mundial, y todo lo que pueda ayudar para ayudar a combatir el cáncer mamario será más que bienvenido.
Un esfuerzo muy especial se efectuará en unos cuantos días en el estado norteamericano de Maryland, con motivo de la edición 135 de la segunda gema en la triple corona de la hípica estadounidense, el Preakness Stakes.
Durante los eventos previos a esta carrera, se efectuará un evento muy especial en el mismo hipódromo de Pimlico, llamado “Lady Legends Race for the Cure” (Damas Legendarias corren por la cura), en la cual se ha logrado reunir a ocho de las mejores mujeres jinetes en la historia de las carreras ecuestres profesionales.
La gran ausente en esta celebración será sin duda Julie Krone, la mujer que más carreras ha ganado en la historia (3,704), la primera en ser inducida al Salón de la Fama y Museo Nacional de las Carreras de Caballos de Estados Unidos (Clase 2000), y también la única “jocketa” que ha ganado una carrera de la triple corona, al conquistar el Belmont Stakes de 1993 a bordo de Colonial Affair.
Sin embargo, entre las ocho leyendas que aceptaron la invitación hay dos para quienes esta carrera representará algo muy especial, Patti Cooksey y Mary Wiley Wagner, puesto que ellas dos saben lo que es sobrevivir a esta tan temida variedad de cáncer.
UN “FIELD” MUY ESPECIAL
Patti Cooksey tiene gratos recuerdos del hipódromo de Pimlico, ya que fue la primer mujer en correr en el Preakness, montanado a Tajawa en 1985 y terminando en la sexta posición. Es a la fecha la tercer mujer con mayor número de victorias en la historia de la hípica profesional en Estados Unidos (2,137), y en 2004 se convirtió en la primera mujer en ganar el trofeo “Memorial Mike Venezia”, que cada año se otorga al jinete que mejor encarna las cualidades de deportivismo y compromiso social dentro y fuera de los hipódromos. Este premio lo han recibido jinetes tan históricos como Billy Shoemaker, Angel Cordero, Pat Day y Laffit Pincay Jr.
Mary Wiley ganó 275 carreras entre 1983 y 1997, y como recientemente hiciera nuestra querida Lorena Ochoa, se retiró para establecer su propia familia. Actualmente vive en Ocala, Florida, y apenas el año pasado terminó su tratamiento de quimioterapia contra el cáncer de seno.
Otra gran pionera de las carreras de caballos que hará acto de presencia será la legendaria Barbara Jo Rubin, una de las primeras que abrió camino al “sexo débil” dentro de una disciplina que defendió con especial rabia su tradición como un coto exclusivamente masculino.
De hecho, Rubin no pudo iniciar su carrera profesional en Estados Unidos. Tuvo que probar fortuna en las Bahamas antes de poder incursionar en los circuitos de su propio país, ganando su primera carrera en 22 de febrero de 1969, apenas cuatro días después de obtener su licencia para competir, y siendo la segunda mujer en correr profesionalmente en los EUA por apenas dos semanas. Meses después estuvo a punto de ser la primera en montar dentro de la triple corona, pero su caballo, Picnic Fair, fue retirado de última hora del Derby de Kentucky.
Rubin, que había comenzado a montar caballos como terapia tras sufrir un leve caso de poliomielitis en la infancia, no tuvo la suficiente fortaleza en las rodillas para durar mucho en el circuito profesional, además de que su elevada estatura para un jockey, de seis pies con cinco pulgadas (1.96 metros), le hizo difícil mantenerse en un peso competitivo, por lo que en 1970 tuvo que anunciar su retiro.
Otra corredora que estará presente en Pimlico será Cheryl White, la primera mujer de raza negra que montó caballos profesionalmente en Estados Unidos, a bordo de un caballo propiedad de su madre y entrenado por su padre, para quienes ganó cinco carreras en su primer mes como amazona. White montaría en muy diversas categorías de la hípica profesional, que incluyeron caballos cuarto de milla, pura sangre y árabes. Sin embargo, la mayoría de su fama se limitó al norte de California, en hipódromos tan tradicionales como Santa Anita, pero no logró el impacto nacional del que mujeres como Krone, Rubin y Cooksey gozaron, relativamente hablando, desde luego.
Complementando el field de la Carrera por la Cura estarán Andrea Seefeldt Knight, la segunda mujer que compitió en el Preakness después de Cooksey; Mary Russ Tortora, la primera mujer en ganar una carrera grado 1; Jennifer Rowland Small, una de las primeras mujeres que obtuvo una licencia de jockey por parte del Estado de Maryland; y Gwen Jocson, quien ganó 763 carreras en una trayectoria que abarcó 11 temporadas.
Sin duda, más allá del resultado, este evento marcará un hito para el deporte femenino profesional a nivel mundial, y todo lo que pueda ayudar para ayudar a combatir el cáncer mamario será más que bienvenido.
Etiquetas:
cáncer,
deportes,
equitación,
Pimlico,
Preakness
martes, 11 de mayo de 2010
Atletismo: El contrataque de Graham
Tal interminables como parecen ser los casos de dopaje que siguen aflorando en diversas ediciones olímpicas, parecen ser las respuestas a varias de las sanciones que se han implantado respecto de los mismos.
Apenas ayer, en una corte federal de Carolina del Norte, el ex entrenador Trevor Graham presentó una demanda en contra de la Agencia Antidopaje de los Estados Unidos (USADA), por un monto total de 30 millones de dólares. En respuesta a la sanción que la propia agencia le impuso con carácter de por vida para desempeñarse como entrenador atlético, debido a que varios de sus pupilos fueron involucrados en los casos de dopaje protagonizados por el tristemente célebre caso del laboratorio BALCO. Entre los nombres de tales pupilos figuran los de Marion Jones, C.J. Hunter, Justin Gatlin y Tim Montgomery.
En entrevista a la agencia internacional AP, Graham indica que la USADA “me suspendió sin concederme una audiencia y negándose a hacerlo”.
El entrenador de origen jamaicano agrega que la agencia “continúa destruyendo mi nombre ante la opinión pública como si yo hubiera sido encontrado culpable por la USADA, y hasta la fecha no se me ha encontrado culpable. [De hecho] No he sido procesado”.
¿BLANCO DE UNA VENGANZA?
Trevor Graham fue un destacado atleta en su natal Jamaica, llegando de hecho a ser parte del equipo olímpico que participó en los Juegos de Seúl ’88. Formó parte del relevo 4x400 que ganó la medalla de plata en esos juegos, participando de un heat eliminatorio y de la semifinal, pero no de la carrera definitiva.
Graduado del Colegio de San Agustín, en 1993 estableció “Sprint Capitol USA” en las instalaciones de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (NCSU), donde, además de los cuatro atletas arriba citados, forjó a otros destacados velocistas de Norteamérica y el Caribe, como Chandra Sturrup, Jerome Young y Antonio Pettigrew.
En junio de 2003, una jeringa fue mandada de manera anónima a la USADA. Al interior de la misma se encontraba un esteroide sintético llamado Tetrahidrogestrinona (THG), que desataría el más famoso caso en la historia de la lucha contra el dopaje en el deporte mundial. Tiempo después, se revelaría que fue Graham quien realizó el envío.
Tres años después, en julio de 2006, un entrenador asistente llamado Angel Guillermo Heredia declaró haber trabajado para Graham de 1996 al 2000 y ser él mismo quien le proveyó de sustancias dopantes ilegales. A fines del mismo mes, la Fedración Internacional de Asociaciones Atléticas (IAAF) ya amagaba con sancionar a Graham con una suspensión de dos años si la USADA no tomaba sus propias acciones. Apenas tres días después, el Comité Olímpico de Estados Unidos (USOC) determinaba vetar a Graham de acceder a cualquier instalación atlética bajo su jurisdicción, dado el elevado número de sus pupilos que habían dado doping positivo.
Casi dos años después, el entrenador fue encarcelado bajo cargo de perjurio ante investigadores federales, pero dos jurados no pudieron alcanzar un veredicto unánime respecto de su caso, por lo que fue sentenciado a un año de arresto domiciliario.
Hoy, Graham exige tan cuantiosa indemnización al no haber recibido una oportunidad de audiencia ante la USADA y ante la Asociación Americana de Arbitraje, hechos que niega la vocera de la agencia, Erin Hannan. “Este es obviamente otro intento del Sr. Graham para privar a atletas limpios de los limitados recursos de la USADA, al forzarnos a defendernos de esta demanda sin base alguna, de la cual ni siquiera hemos sido notificados”.
Desde su llegada al timón del Comité Olímpico Internacional (COI), el belga Jacques Rogge se ha propuesto imponer mano dura en contra del dopaje, lo cual sin duda es algo muy loable, pero es de reconocer que su deseo de “ejemplificar” su tesón, desde un principio lo llevó a pasar por alto procedimientos antes de establecer los nuevos mecanismos respectivos. Sin ir más lejos, durante la primer competencia mundial sancionada por Rogge, los Juegos Olímpicos de Invierno de Turín 2006, el dirigente reconoció haber retirado medallas a varios atletas por haber dado positivos de sustancias que todavía no se encontraban oficialmente dentro de la lista de sustancias dopantes del COI ni de la Agencia Mundial Antidopaje (WADA).
¿Podrá ser el caso de Trevor Graham uno de esos en que los organismos internacionales y locales se preocuparon más por dar un ejemplo y sentar un precedente que por establecer un procedimiento adecuado?
Obviamente, aquí no tenemos las herramientas para establecer la razón de una u otra de las partes. Esperemos que, pese a las inconsistencias que ya plagan este proceso desde hace años, finalmente se llegue a conclusiones correctas y se castigue y exonere a quienes sea necesario para tratar de avanzar en la lucha contra el dopaje.
Apenas ayer, en una corte federal de Carolina del Norte, el ex entrenador Trevor Graham presentó una demanda en contra de la Agencia Antidopaje de los Estados Unidos (USADA), por un monto total de 30 millones de dólares. En respuesta a la sanción que la propia agencia le impuso con carácter de por vida para desempeñarse como entrenador atlético, debido a que varios de sus pupilos fueron involucrados en los casos de dopaje protagonizados por el tristemente célebre caso del laboratorio BALCO. Entre los nombres de tales pupilos figuran los de Marion Jones, C.J. Hunter, Justin Gatlin y Tim Montgomery.
En entrevista a la agencia internacional AP, Graham indica que la USADA “me suspendió sin concederme una audiencia y negándose a hacerlo”.
El entrenador de origen jamaicano agrega que la agencia “continúa destruyendo mi nombre ante la opinión pública como si yo hubiera sido encontrado culpable por la USADA, y hasta la fecha no se me ha encontrado culpable. [De hecho] No he sido procesado”.
¿BLANCO DE UNA VENGANZA?
Trevor Graham fue un destacado atleta en su natal Jamaica, llegando de hecho a ser parte del equipo olímpico que participó en los Juegos de Seúl ’88. Formó parte del relevo 4x400 que ganó la medalla de plata en esos juegos, participando de un heat eliminatorio y de la semifinal, pero no de la carrera definitiva.
Graduado del Colegio de San Agustín, en 1993 estableció “Sprint Capitol USA” en las instalaciones de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (NCSU), donde, además de los cuatro atletas arriba citados, forjó a otros destacados velocistas de Norteamérica y el Caribe, como Chandra Sturrup, Jerome Young y Antonio Pettigrew.
En junio de 2003, una jeringa fue mandada de manera anónima a la USADA. Al interior de la misma se encontraba un esteroide sintético llamado Tetrahidrogestrinona (THG), que desataría el más famoso caso en la historia de la lucha contra el dopaje en el deporte mundial. Tiempo después, se revelaría que fue Graham quien realizó el envío.
Tres años después, en julio de 2006, un entrenador asistente llamado Angel Guillermo Heredia declaró haber trabajado para Graham de 1996 al 2000 y ser él mismo quien le proveyó de sustancias dopantes ilegales. A fines del mismo mes, la Fedración Internacional de Asociaciones Atléticas (IAAF) ya amagaba con sancionar a Graham con una suspensión de dos años si la USADA no tomaba sus propias acciones. Apenas tres días después, el Comité Olímpico de Estados Unidos (USOC) determinaba vetar a Graham de acceder a cualquier instalación atlética bajo su jurisdicción, dado el elevado número de sus pupilos que habían dado doping positivo.
Casi dos años después, el entrenador fue encarcelado bajo cargo de perjurio ante investigadores federales, pero dos jurados no pudieron alcanzar un veredicto unánime respecto de su caso, por lo que fue sentenciado a un año de arresto domiciliario.
Hoy, Graham exige tan cuantiosa indemnización al no haber recibido una oportunidad de audiencia ante la USADA y ante la Asociación Americana de Arbitraje, hechos que niega la vocera de la agencia, Erin Hannan. “Este es obviamente otro intento del Sr. Graham para privar a atletas limpios de los limitados recursos de la USADA, al forzarnos a defendernos de esta demanda sin base alguna, de la cual ni siquiera hemos sido notificados”.
Desde su llegada al timón del Comité Olímpico Internacional (COI), el belga Jacques Rogge se ha propuesto imponer mano dura en contra del dopaje, lo cual sin duda es algo muy loable, pero es de reconocer que su deseo de “ejemplificar” su tesón, desde un principio lo llevó a pasar por alto procedimientos antes de establecer los nuevos mecanismos respectivos. Sin ir más lejos, durante la primer competencia mundial sancionada por Rogge, los Juegos Olímpicos de Invierno de Turín 2006, el dirigente reconoció haber retirado medallas a varios atletas por haber dado positivos de sustancias que todavía no se encontraban oficialmente dentro de la lista de sustancias dopantes del COI ni de la Agencia Mundial Antidopaje (WADA).
¿Podrá ser el caso de Trevor Graham uno de esos en que los organismos internacionales y locales se preocuparon más por dar un ejemplo y sentar un precedente que por establecer un procedimiento adecuado?
Obviamente, aquí no tenemos las herramientas para establecer la razón de una u otra de las partes. Esperemos que, pese a las inconsistencias que ya plagan este proceso desde hace años, finalmente se llegue a conclusiones correctas y se castigue y exonere a quienes sea necesario para tratar de avanzar en la lucha contra el dopaje.
Etiquetas:
atletismo,
deportes,
dopaje,
Trevor Graham
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


