domingo, 18 de julio de 2010

Beisbol: Un recuerdo para Chance.

Hoy es imposible pensar que alguien recuerde lo que significa ser campeón con la franela de los Cachorros de Chicago. Sin embargo, hubo una época en la que esto era una realidad. Hoy, un hecho poco comentado nos abre una pequeña ventana de oportunidad para hacerlo.
Durante el encuentro entre los Cachorros y los Filis de Filadelfia, el jardinero central Marlon Byrd recibió dos golpes por lanzamientos en el mismo partido, ambos ante la serpentina de Roy Halladay, para llegar a cuatro solamente en la serie contra los actuales bicampeones de la Liga Nacional, y a 16 en lo que va de la presente temporada.
Ello ni siquiera lo convierte en líder del actual torneo (Rickie Weeks, de los Cerveceros de Milwaukee, encabeza la Liga Nacional y las Mayores con 17), pero sí en el primer Cachorro que recibe 16 bases por golpe en una campaña desde que Frank Chance recibió 17 en la temporada de 1905.
Y Chance es sin duda una de las más históricas figuras en la historia de estos sufridos Cachorros, que este año “conmemoran” 102 otoños sin obtener un título de Serie Mundial.
Los dos únicos que tienen, fueron bajo el mando de este excepcional manager-jugador.

“EL LIDER SIN IGUAL”
Frank Chance de hecho debutó en el béisbol profesional todavía en el Siglo XIX, presentándose en 1898 con los entonces llamados “Orphans” (Huérfanos) de Chicago. Nació en Fresno, California, el 9 de septiembre de 1876.
Fue hasta 1903 que finalmente Chance logró hacerse de la titularidad como primera base en el equipo de la “Ciudad de los Vientos”, conformando la primer memorable llave de doble play en la historia del juego, la cual fue por siempre inmortalizada en la frase “de (Joe) Tinker a (Johnny) Evers a Chance”.
En 1905 Chance tomó la responsabilidad de ser manager-jugador, y ello fue determinante para convertir a los Cubs en el equipo más dominante del lustro siguiente en la Liga Nacional y en las Mayores… por difícil que ello pueda sonar hoy en día.
Bajo su dirección, los Cachorros ganaron todos los banderines del “Viejo Circuito” de 1906 a 1910, con la sola excepción de 1909, y además lograron las únicas dos Series Mundiales que figuran en sus vitrinas, al conquistar las ediciones de 1907 y 1908, ambas sobre los Tigres de Detroit que eran encabezados por el primer gran astro en la historia de los diamantes, “El Durazno de Georgia”, Ty Cobb.
Chance fue manager del equipo hasta 1912, para vivir sus últimas dos temporadas en las Grandes Ligas como manager-jugador de los Yankees de Nueva York, a los que no pudo dar ese primer título que esperaría hasta 1923.
Su récord final como manager en la Gran Carpa fue de 946 triunfos contra 648 derrotas.
Todavía vivió una gloria más como timonel en 1916, cuando como jugador-manager-socio minoritario, llevó a los Angeles de Los Angeles (sin relación alguna con los actuales militantes de la Liga Americana) al título de la Liga de la Costa del Pacífico (PCL) en 1916. En 1923 tuvo su último paso por la MLB, como manager de los Medias Rojas de Boston.
Frank Leroy Chance falleció el 15 de septiembre de 1924, poco después de su cumpleaños 48, en Los Angeles, donde recibió un funeral multitudinario por parte de los Californianos. Fue inducido al Salón de la Fama de Cooperstown por votación del Comité de Veteranos en 1946.
Ojalá algún día los Cachorros honren su memoria con algo más que un liderato en golpes por pitcheadas recibidos.

miércoles, 14 de julio de 2010

Beisbol: Por fin, terminó la malaria

Hace unos cuatro años, tuve la oportunidad de ver una extraordinaria caricatura en uno de los portales deportivos más famosos del mundo. En ella aparecían dos estatuas, una con las iniciales “AL”, donde se apreciaban trs gallardos peloteros en poses de pitcheo, bateo y fildeo.
A su lado se encontraba una diminuta estatua con las letras “NL”, donde aparecía la imagen de Charlie Brown en su clásica pose de beisbolista frustrado, con los brazos caídos a los lados, si mirada hacia el cielo sin alzar la cabeza, y una paloma sobrevolándolo y haciendo… bueno, lo que las palomas suelen hacer cuando pasan arriba de las estatuas.
Así era vista la supremacía de la Liga Americana sobre la Nacional en el Juego de Estrellas de las Ligas Mayores de Béisbol. De hecho, desde que en 2003 se determinó que el ganador del llamado “Clásico de Media Temporada” daría a su liga la ventaja de localía en la Serie Mundial, la Liga Americana nunca había perdido.
Apenas el martes pasado, la NL por fin se llevó la victoria, por 3-1, y Brian McCann, receptor de los Bravos de Atlanta, fue el Jugador Más Valioso (MVP) del partido. Tristemente, fue el Juego de Estrellas menos sintonizado en las pantallas televisivas de Estados Unidos desde que se lleva registro de los ratings, con un puntaje de 7.5 que “superó” la marca anterior de futilidad de 8.1, en la edición de 2005.

LA DE AGUA BAJO EL PUENTE…
Para que nos demos una idea, el último triunfo de la Liga Nacional se produjo en la temporada de 1996, en el hoy ya inexistente Estadio de los Veteranos en Filadelfia, Pennsylvania.
El Jugador Más Valioso de aquel encuentro fue el catcher de los Dodgers de Los Angeles, Mike Piazza, quien después de aquel juego todavía jugó 11 temporadas más, incluída una trayectoria de 7 años con los Mets de Nueva York, tuvo 8 nominaciones más al Juego de Estrellas, representó a Italia en el Primer Clásico Mundial de Béisbol, y su liga nunca ganó otro de estos partidos.
El recientemente fallecido Robin Roberts, parte de los “Whiz Kids” que dieron a los Filis el banderín de la Liga Nacional en 1950, fue uno de cinco astros en la historia de los Quakeros en lanzar la primera bola de aquel juego, junto con Mike Schmidt, Steve Carlton, Jim Bunning y Richie Ashburn.
Aquel 1996 fue el último torneo sin partidos interligas en temporada regular, y los Yankees se llevaron la Serie Mundial de ese año venciendo 4 juegos a dos a los Bravos.
El jugador Más Valioso de aquella Serie Mundial fue el relevista John Wetteland, quien salió de los Yankees luego de aquella serie para dar paso a un joven panameño llamado Mariano Rivera. Hoy, Wetteland es coach de bullpen de los Marineros de Seattle.
El Novato del Año de la Liga Americana fue un tal Derek Jeter.
El Jugador Más Valioso de la Liga Nacional fue el tercera base de los Padres de San Diego Ken Caminiti, quien falleciera por una sobredosis de drogas el 10 de octubre de 2004. El MVP del Joven Circuito fue el boricua Juan González, quien, como Caminiti, figuró en el “Reporte Mitchell” por su supuesto uso de sustancias dopantes.
El ganador del Trofeo Cy Young del Viejo Circuito fue John Smoltz, de los Bravos, quien también ganó aquel Juego de Estrellas con pizarra de 6-0. Se retiró el año pasado tras vivir cuatro Juegos de Estrellas más y ser el segundo pitcher en la historia, después de Dennis Eckersley, en tener más de 200 victorias y 100 salvamentos a lo largo de su carrera.
Finalmente, la Liga Nacional sabrá lo que es tener la ventaja de abrir una serie Mundial por primera vez desde 2001. En aquel año esto resultó un factor fundamental para que los Diamantes de Arizona derrotaran en el máximo de siete partidos a los Yankees, pues en esa serie ningún visitante ganó un solo juego.

martes, 13 de julio de 2010

Sudáfrica: Ahora por los Olímpicos

Contra las dudas y el escepticismo, contra sus múltiples detractores, incluso contra aquellos que pretendieron hacernos olvidar que el Mundial del 2006 fue otorgado a Alemania sobre Sudáfrica gracias a la amenaza de muerte a un delegado neozelandés de 77 años que poseía el voto decisivo, el Mundial de Futbol de Sudáfrica 2010 ha sido mayoritariamente reconocido como un gran éxito organizativo.
Y es tal el entusiasmo, que ya surgen voces que señalan que alguna ciudad de este país podría presentar su candidatura para organizar los Juegos Olímpicos de Verano en el año 2020 o 2024.
Jacques Rogge, el titular del Comité Olímpico Internacional (COI), se reunió durante el cierre del Mundial con el Presidente sudafricano, Jacob Zuma, y manifestó que el organismo que preside daría la bienvenida a una candidatura sudafricana.
Se estima que en este momento tres ciudades –Ciudad del Cabo, Durban y Johannesburgo- cuentan con lo necesario para postularse como posibles sedes de la primer olimpíada en el continente negro.

PERSPECTIVAS DE ACEPTACION
Durban será la sede de la 123ª asamblea general ordinaria del COI en julio del año entrante, y en ella se definirá la sede de los Juegos Olímpicos de Invierno del año 2018, sucesores de los juegos del 2014 que se celebrarán en Sochi, Rusia.
Ciudad del Cabo fue de hecho finalista para la organización de la olimpíada del 2004, terminando en tercer lugar de la votación, detrás de Roma y de la ganadora sede de Atenas, que difícilmente perdería aquella votación tras las críticas levantadas luego de que la sede de los juegos del centenario fuera otorgada a Atlanta (Estados Unidos) y no a la ciudad cuna del olimpísmo antiguo.
Johannesburgo fue el centro organizativo y logístico del reciente mundial, y cuenta con el mayor estadio del país en el Soccer City, con capacidad para 94 mil espectadores.
Hasta el momento, únicamente Roma, que ya fue sede de una olimpíada veraniega en 1960, ha expresado su deseo de ser candidata para los juegos del 2020.
La Confederación Deportiva y Comité Olímpico de Sudáfrica (SASCOC) ha exhortado a las ciudades interesadas a presentar sus candidaturas y a solicitar informes sobre los requerimientos.
“En términos de nuestra capacidad, no existe un evento que no podamos organizar”, señaló con gran entusiasmo el vocero presidencial sudafricano, Zizi Kodwa.
Ojalá y que el ejemplo sudafricano cunda por el resto de los países del continente, para que nunca se vuelvan a presentar las escenas de zozobra de los participantes al reciente mundial Sub-17 del 2009 efectuado en Nigeria –donde todos los asistentes fueron exhortados a ir de sus hoteles a los juegos y viceversa, por la falta de garantías de seguridad-, o de la más reciente Copa Africana de Naciones, cuando la selección nacional de Togo sufrió un salvaje atentado en su paso por el enclave angoleño de Cabinda, en donde murieron tres personas.

lunes, 12 de julio de 2010

Sudáfrica 2010: Todavía hay finales felices

En 19 mundiales que se han celebrado a lo largo de 80 años, únicamente un guardameta, el italiano Dino Zoff, en 1982, había recibido la Copa del Mundo como capitán del monarca.
Ciertamente, Iker Casillas tiene algo muy especial que contar a sus nietos.
Mucho se habla de la deuda que el futbol tiene con los holandeses desde la década de los 70s. La verdad, es que el mundial estaba en deuda con los ibéricos desde 1934.
España tenía muy probablemente el mejor equipo del mundo en 1934, y muchos de sus astros terminarían refugiándose en nuestro país y siendo figuras que tendieron el puente para que nuestro futbol brincara, una década después, de la época amateur al profesionalismo.
Ricardo Zamora era unánimemente reconocido como el mejor portero del mundo, titulo que ostentaba desde 14 años antes cuando, con apenas 19 de edad, llevó a España a la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Amberes 1920. En aquel equipo militaba un joven delantero llamado Rafael Moreno, cuyo nombre no dice mucho pero cuyo apodo sigue haciendo historia en el futbol de su país: “Pichichi”.
Entre sus astros en el campo figuraban Martí Ventolrá (cuyo hijo José representó a nuestro país en el Mundial de México ’70), José Iraragorri, Isidro Lángara (quien se quedó con el récord absoluto de goles anotados en una sola temporada en la era de los torneos largos en nuestro país); Luis Regueiro (cuyo hijo nos representó en Inglaterra ’66), Jacinto Quincoces, Leonardo Cilaurren, Ciriaco Errasti, entre otros.
En un Mundial no politizado, la siembra era ideal para un duelo entre los que eran considerados en aquel momento los dos mejores equipos de Europa fuera de las islas británicas: España contra el “Wunderteam” de Austria, que dirigía Hugo Meisl y contara en Matthias Sindelar como una de las máximas figuras de su tiempo.
Sin embargo, SÍ era un mundial politizado por el dictador Benito Mussolini, y la suerte quiso que Italia y España se enfrentaran en la segunda ronda, y no había manera de que España superara esa aduana. España igualó 1-1 con Italia, y para dirimir la eliminatoria se jugó un segundo partido al día siguiente, en el que los locales ganaron 1-0 para encaminarse rumbo al título que “Il Duce” había decidido mucho antes de arrancar el evento, gracias a dos arbitrajes descaradamente localistas.

LA ESPAÑA DEL 2010
A diferencia de la Hungría de 1954, o la Holanda de 1974-78, España fue el mejor equipo del mundo en el cuatrienio de 2006 a 2010, y ellos sí obtuvieron la copa del mundo que los otros dos no lograron.
Fue triste ver a Holanda apostando al “ablande”, al juego sucio desde un principio, bajo la complacencia de un árbitro inglés que quién sabe cómo fue nominado, cuando los referees británicos tienen fama de permitir golpes criminales en instancias críticas (y si no me creen, pregúntenle a Patrick Battiston… y ahora a Xavi Alonso).
Cierto, España podrá ser el campeón que menos goles ha anotado en la historia (sólo 8, contra los 11 que anotó Brasil en Estados Unidos ’94), pero antes de esta final llegó con tres tiros a gol por cada dos de los holandeses a lo largo de todo el torneo.
España nunca traicionó a su estilo ni a su etiqueta. Fue refrescante ver cómo Carles Puyol, al término de cada eliminatoria ganada por los ibéricos, antes que nada iba a dar la mano, uno por uno a sus rivales derrotados.
España merecía más goles, pero hizo los suficientes para ser campeón del mundo.
El Mundial de Alemania 2006 fue un festival de futbol defensivo y marrullero, y por ello Italia fue un digno campeón.
En un Mundial donde las individualidades altamente publicitadas no fueron suficiente, y fueron los cuatro equipos que mejor englobaron el concepto de conjunto los que llegaron a semifinales, no hubo más justo campeón para Sudáfrica 2010 que “La Furia Roja”.

¿Y PARA DENTRO DE 4 AÑOS?
Me gustaría pensar que Brasil 2014 pueda ser el inicio del fin para el “Coutinhismo” y la resurrección del futbol-arte que la verde-amarelha legó al mundo hasta 1970, con un breve intento de regreso en 1982 y 1986. Hoy Brasil es un equipo con chispazos de arte, pero no el equipo artístico de sus más gloriosos tiempos, y ese sería uno de los retos para su mundial, dentro de cuatro años.
Pero, para ser honestos, lo dudo mucho. Mientras la FIFA siga terca a pensar que las reglas de 1880 pueden seguir funcionando hoy en día, los jugadores seguirán estando por encima del reglamento, y el juego “práctico” seguirá siendo el gran ganador.
Ojalá, en esta última apreciación, pueda yo estar muy equivocado.

miércoles, 7 de julio de 2010

Sudáfrica 2010: Petición cumplida

El último campeón inédito en la historia de los Mundiales fue Francia, al conquistar su propio Mundial en 1998.
La última final mundialista entre dos equipos que no habían ganado la Copa del Mundo con anterioridad fue la de Argentina ’78, en la que los albicelestes también hicieron suyo su Mundial al derrotar en la gran final a Holanda.
El próximo domingo, España y Holanda lucharán por ser apenas el octavo país en la historia en ganar una Copa del Mundo de futbol.
Hace cuatro años comenté en Magazine Deportivo que confiaba en que Sudáfrica 2010 nos ofreciera un Mundial “loco, loco” en el sentido de que toda la “ortodoxia” que tanto alabaron los expertos durante Alemania 2006, daría paso a un evento con mayores sorpresas, mejor espectáculo y un final sorpresivo.
Quizás este mundial no fue todo lo loco que yo esperaba, pero a comparación de lo visto hace cuatro años, me doy definitivamente por bien servido.
Yo confiaba, como muchos, en que este mundial sería el del despunte definitivo del Africa negra al nivel de las grandes potencias. Calificaron los cuatro grandes de esta región al torneo (Nigeria, Ghana, Camerún y Costa de Marfil), junto con los anfitriones, y los ghaneses fueron los únicos que no decepcionaron. Sin embargo, Africa desaprovechó una oportunidad dorada de ganar lo único que les falta en el balompié varonil, pues ya tienen al menos un título en todos los torneos con límite de edad avalados por FIFA, desde cadetes hasta Juegos Olímpicos.
En cambio, este torneo fue el del despertar del lejano oriente, con Corea del Sur y Japón cumpliendo sus mejores desempeños fuera de casa, y los nipones quedando incluso mejor ubicados que cuando fueron anfitriones, llegando a los penalties ante Paraguay para no llegar a cuartos de final. Naciones como Corea del Norte, China, Vietnam y Tailandia paulatinamente avanzan para dar más competitividad a la región.
El resultado de Nueva Zelanda (tres partidos, tres empates) fue sin duda una gran inyección de ánimo para el futbol de Oceanía, considerado el peor del orbe desde la deserción de Australia rumbo a la Confederación Asiática. Hoy los kiwis lucen como “el tuerto en reino de ciegos” de la región, pero representativos como Islas Salomón (calificado al último mundial de futbol de playa) o Tahiti (participante en el pasado Mundial Sub-20), dan esperanzas para que la eliminatoria de la OFC no se convierta en un mero trámite rumbo al repechage para los “all-whites”.
Honduras logró rescatar un punto que resultó vital para chilenos y españoles, y ello se sumó al pase de Estados Unidos y México a la segunda fase para demostrar que, al menos, “los cuatro grandes” de CONCACAF tienen un nivel que debe ser visto con respeto por sus rivales. No olvidemos que los costarricenses hicieron sufrir al máximo a los hoy semifinalistas uruguayos en el repechage por el último boleto, y en el propio Estadio Centenario de Montevideo. Yo me sigo preguntando cómo será el día en que las universidades afiliadas a la NCAA empiecen a becar jugadores caribeños y centroamericanos para sus equipos de futbol en División 1-A cuando el soccer “prenda” entre la afición. Ese día está más cerca que nunca, y ese puede ser el paso que la CONCACAF ha esperado desde su nacimiento y que México jamás quiso proporcionar.
El próximo domingo, luego de que conozcamos al campeón, continuaremos este análisis. Por lo pronto, yo agradezco infinitamente a Sudáfrica 2010 por haber dejado atrás la “cuadradez” de los expertos y demostrar que el futbol aún tiene mucho más que ofrecer a nivel de todo, y repito, TODO el mundo.

sábado, 3 de julio de 2010

Don Coryell: El innovador del aire

Hace apenas un par de días, Don Coryell falleció en el hospital Sharp-Grossmont de La Mesa, California, a los 85 años de edad, apenas unos meses despúes de que se quedó en el último corte de los finalistas para ingresar al Salón de la Fama del Futbol Americano Profesional en Canton, Ohio.
Y hoy, a la luz de lo que fue el juego y los equipos a los que dirigió, en los años previos y siguientes, uno se pregunta qué fue más impresionante: si el cúmulo de marcas aéreas que dejó como entrenador en jefe de los Cargadores de San Diego, o el hecho de ganar dos títulos divisionales con los Cardenales de San Luis. Tal vez lo primero sea más recordado, pero lo segundo fue quizás el hecho que finalmente permitió que la fusión de 1970 finalmente se viera reflejada en el emparrillado.
Creo que hoy, se puede decir que Don Coryell representó para la NFC lo que LaVell Edwards significó para la NCAA: un coach con la visión para notar que en el juego aéreo se encontraba el futuro de este deporte.

CARDENALITOS EN VUELO
Donald David Coryell naciò el 17 de octubre de 1924 ern Seattle, Washington, y jugó futbol americano colegial en el perímetro de los Huskies de la Universidad de Washington, de 1949 a 1951, para de inmediato incursionar en las filas del coacheo.
Para 1957 llegó al mando del pequeño colegio Whittier, un dato que sería fácil de omitir si no fuera por que su antecesor en el timón de los "Poetas" fue ni más ni menos que George Allen, con quien tendría una fuerte rivalidad años más tarde.
De 1961 a 1972 dirigió a los Aztecas de la Universidad Estatal de San Diego (SDSU), equipo al que le cambió la fortuna con sus agresivas tácticas de juego aéreo. Para alegría de sus aficionados, ganó 104 partidos y siete campeonatos de conferencia, tres de ellos con marca invicta, en esas 12 campañas. Para alegría de las arcas de la institución, quintuplicó el promedio de espectadores que asistían a ver al equipo de futbol americano (de 8 mil a 41 mil aficionados por partido).
Tal fue su impacto, que para 1973 los Cardenales, entonces con sede en la ciudad de San Luis, Missouri, decidieron jugársela y darle las riendas del equipo, uno que era eterno sotanero en la División Este de la NFC y que no había ganado un título divisional desde 1948.
Consolidando como titular indiscutible a Jim Hart, hasta antes de su arribo un errático quarterback surgido de la Universidad del Sur de Illinois, y rodeado por los receptores Mel Gray, Pat Tilley y Jackie Smith y uno de los primeros grandes corredores-receptores-regresadores de patadas de su tiempo en Terry Metcalf (el "Air Coryell" original, aunque nunca proclamado así), Coryell llevó a los pájaros rojos a ganar los títulos divisionales de 1974 y 1975, con un material humano que él mismo reconocía inferior al de los dos "gallones" del sector: los Pieles Rojas de Washington que comandaba Allen, y los Vaqueros de Dallas de Tom Landry.
Coryell basó su éxito en el ataque aéreo, algo que era común en la AFC, heredera de la Liga Americana, pero que era visto aún con recelo por la NFC, anquilosada en los preceptos de Landry, Vince Lombardi, Allen, Chuck Knox y otros estrategas que seguían viendo el futbol americano bajo el viejo cliché de "tres yardas y una nube de polvo". Luego de un 1973 con marca de 4-9-1, Coryell se llevó la NFC-Este con marca de 10-4, arrasando con los premios al Head Coach del Año; al torneo siguiente mejoró el registro a 11-3, pero sus pupilos fueron eliminados en su primer partido de play-offs en ambas ocasiones. Tras caer a 7-7 en 1976, la directiva decide despedirlo y traer a un coach de la más ortodoxa y recalcitrante escuela colegial de antaño, Bud Wilkinson. El fracaso fue estrepitoso.

REVOLUCION EN SAN DIEGO
Luego de cuatro partidos en la temporada de 1978, los Cargadores de San Diego tenían marca de 1-3 bajo el veterano estratega Tommy Prothro. Desde que Sid Gillman dejara al equipo, que fuera de los más dominantes en la AFL, los Cargadores se hundieron en la mediocridad. Por ello decidieron jugársela y darle a Coryell las riendas del equipo.
El resto es historia. Coryell ensambló sin duda el ataque aéreo más revolucionario de su tiempo, comandado por el brazo de Dan Fouts y con la base original de los receptores Charlie Joiner y Kellen Winslow, quienes serían complementados por figuras de la talla de Wes Chandler o Johnny Jefferson. "Air Coryell" sería una de las experiencias más excitantes de seguir en la NFL a fines de los 70s y principios de los 80s.
Sin embargo, como le sucedió en San Luis, nunca logró ensamblar equipos defensivos al nivel de sus ataques. Ganó tres títulos de la AFC-Oeste de manera consecutiva (1979-81) y llegó a dos finales de Conferencia. Incluso ganó el que para muchos es el mejor partido de postemporada de la historia, el playoff divisional de 1981 en que sus Cargadores vencieron 41-38 a los Delfines de Miami, pero nunca logró el sueño de dirigir en un Super Bowl.
En 1980 perdió la final de Conferencia ante los Raiders de Oakland (27-34), y en 1981 ante los Bengalíes de Cincinnati (7-27), donde sin duda el desgaste sufrido la semana anterior en el bochornoso Miami, para después ir a la Congeladora de Ohio, tuvo mucho que ver en la derrota.
En 1980, su equipo fue el primero en contar con tres receptores de más de mil yardas en una sola temporada (Joiner, Chandler y Winslow).
Durante la temporada de la huelga (1982), Dan Fouts estableció una marca de todos los tiempos al promediar 320 yardas aéreas por juego, y Wes Chandler 129 yardas por recepciones.
Finalmente, la edad y la reconocida tacañería de la familia Spanos fueron acabando con aquel gran equipo. Cuando finalmente Coryell se retiró tras ocho partidos de la campaña de 1986, tenía un total de 111 victorias, lo que lo convirtió en el primer Head Coach de la historia en superar el centenar de triunfos tanto en la NCAA como en la NFL.
La NFL se consolidó como un espectáculo altamente atractivo para la afición gracias a aquellos equipos forjados por Coryell. El que alguna vez Canton lo reconozca está por verse. La falta de ese anillo de Super Bowl sin duda pesa para retrasar su ingreso, pero los méritos sin duda ahí están.

viernes, 2 de julio de 2010

Algo de lo chocante del Mundial

A 20 años de distancia, cuan similar y cuan diferente resulta el futbol, el Mundial y particularmente los medios de comunicación que cubren el evento.
Recuerdo hace 20 años, durante el Mundial de Italia ’90, cuando de los partidos de cuartos de final, solamente uno valió la pena: Inglaterra contra Camerún.
El juego entre africanos y británicos, aún lo recuerdo bien, fue uno de los más memorables de aquel, en términos generales, soso y aburrido torneo. Los africanos demostraron sus plenos merecimientos por estar entre los ocho mejores de aquel evento. El Camerún de los Milla, N’Kono, Makanaki, Ekeke, etcétera, tocaba el cielo con las manos, pero finalmente los ingleses sacaron la experiencia y la garra para llevarse aquel partido por 3-2 en tiempos extra.
Los otros tres duelos de aquella ronda eran ejemplos del poderío europeo ante el avance de los campeones defensores argentinos. La verdad, fueron juegos altamente aburridos, que debieron darle todavía más realce a lo que fue aquel gran partido. Dos terminaron 1-0 (Italia vs. Irlanda y Alemana Federal vs. Checoslovaquia) y el otro se fue a penalties tras un 0-0 aburridísimo (Argentina-Yugoslavia).
A 20 años de distancia, ¿quién recordó aquel partido? Si de algo hablan los expertos sobre el mundial de Italia ’90, es del penalti o no penalti marcado por Edgardo Codesal en la gran final, o de la semifinal donde Maradona logró dividir a Italia, algo en lo que su verborrea suele ser bastante especializada: en dividir.

TAN DIFERENTE Y TAN PARECIDO
A 20 años de distancia, hoy tuvimos los juegos de cuartos de final Holanda-Brasil y Uruguay-Ghana.
Me pasé los días previos escuchando lo malo que ha sido este Mundial, cuando sólo los últimos 30 minutos del Eslovaquia-Italia tuvieron más emoción que todo el bodrio llamado Mundial Alemania 2006.
Me pasé escuchando cómo el duelo entre brasileños y holandeses era un choque entre trenes aspirantes al título. La verdad es que ni en el espectáculo ni en lo técnico, respondió en absoluto.
Me pasé escuchando como, eso sí, con el típico “sin demeritar la labor de los implicados”, ni uruguayos ni ghaneses tenían nada que hacer ante el vencedor del otro partido en las semifinales.
Y tal vez sea cierto, tal vez ni los calificados charrúas, ni los africanos si lo hubieran hecho, llegarán con los suficientes arrestos físicos ante los naranjas, tras el intenso y tenso partido que vivieron. En ese aspecto, Uruguay llegará con la misma desventaja con que Inglaterra llegó ante Alemania en las semifinales de Italia ’90.
Uruguay contra Ghana fue un partido para la historia, pero me pregunto, cuando se esté efectuando el Mundial del año 2030, ¿cómo se referirán nuestros “expertos” a los dos partidos del día de hoy?
Casi puedo apostar que tendremos mucho más referencias al Brasil-Holanda que al Uruguay-Ghana, simplemente porque eso es lo más fácil.
En una publicación previa al mundial de España ’82, cuando se hablaba del mundial de Argentina ’78, se citaba una frase común en las salas de prensa de este último Mundial: “Si quieres ganarte una reputación de experto, di que ganará Escocia”.
Hoy en día, para ser un experto en materia de Mundiales de Futbol, hay que hablar de las potencias de Europa y Sudamérica, y si es de los que ya ganaron el Mundial, mejor.
Eso es lo más sencillo, por eso nuestros expertos quisieran ver a todas las ligas en el espejo de la española, la uruguaya o la escocesa: diseñadas para que dos equipos sean “los clásicos” y el resto, meras comparsas.
La tan cacareada “universalidad” del futbol, será un mito mientras no haya un campeón sorpresa en un Mundial.
Y a quien me diga que eso “devaluaría” la Copa del Mundo, sólo les digo que de 32 equipos que hoy integran la NFL en el futbol americano profesional, solamente cinco nunca han llegado al Super Bowl. ¿Alguien será tan “caretudo” como para decirme que el trofeo “Vince Lombardi” está devaluado?

jueves, 1 de julio de 2010

Wimbledon: Un despertar para Europa oriental

Hace algunos años, Serena Williams comentaba que una de las bromas más frecuentes en el tour femenil a principios de la actual década, era responder a la pregunta “¿Contra quién juegas mañana?” con la respuesta “Voy contra una ova”, refiriéndose a que se enfrentaría con alguna de las representantes de la “armada rusa”, que en ese momento vivía una época de oro.
Entre 2004 y 2008, Rusia ganó 4 de 5 ediciones de la Copa Federación disputadas, y entre sus principales abanderadas se incluían Maria Sharapova, Svetlana Kuznetsova, Anastasia Myskina, Elene Dementieva, Dinara Safina, Natalia Zvereva, Vera Zvonareva y muchas otras; sin embargo, ese dominio vino un poco a menos en los últimos años, aunque hay que reconocer que ningún país ha logrado establecer un dominio claro en el máximo circuito del tenis femenil en la actualidad.
Sin embargo, el resto de los países de Europa oriental hacían poco ruido en el ámbito de la WTA. Por ahí surgía una que otra sorpresa, pero en general, si no eran jugadoras rusas o la mancuerna serbia de Jelena Jankovic y Ana Ivanovic, que llegaron a los primeros planos de la WTA para casi de inmediato caer estrepitosamente, con dificultad se escuchaba hablar de alguna otra jugadora de lo que fuera la “esfera soviética”.
Durante los octavos de final de Wimbledon 2010, torneo que está a punto de llegar a su fin, hubo 8 jugadoras del este europeo entre las 16 participantes de esa ronda, pero de seis nacionalidades diferentes, algo sin precedentes en la historia de los torneos del Grand Slam.
De ellas, cuatro llegaron a cuartos de final, y tres a semifinales.

EL GRAN GOLPE BÚLGARO
Las 8 jugadoras en octavos de final fueron las rusas Maria Sharapova y Vera Zvonareva, las checas Petra Kvitova y Klara Zakopolova, la polaca Agnieszka Radwanska, la estonia Kaia Kanepi, la serbia Jankovic y la búlgara Tsvetana Pironkova.
Kanepi, Pironkova, Kvitova y Zakopolova llegaron hasta esa ronda en calidad de no sembradas y dando algunas sorpresas en las rondas previas, como el triunfo de Kvitova sobre la bielorrusa Viktoria Azarenka (14ª sembrada) o el de Zakopolova sobre la francesa Aravane Rezai (18).
Irónicamente, la que parecía ser la carta más fuerte de la zona, Jelena Jankovic (4), cayó en contra de Zvonareva, mientras que Sharapova (16) era eliminada por la favorita Serena Williams y Redwanska (7) sucumbía ante la china Na Li (9).
Pero en cuartos de final, fue la búlgara Pironkova quien dio la gran campanada al apabullar 6-2 y 6-3 a la campeona defensora, Venus Williams (2), en la derrota ante la tenista peor rankeada (número 80 del último ranking WTA) que la mayor de las Williams haya sufrido en las canchas de Wimbledon. Con ello se convirtió en la primer jugadora de su país en alcanzar las semifinales en el Abierto Británico, algo que ni siquiera las más famosas exponentes del tenis búlgaro, las hermanas Maleeva, lograron en su época de mayor esplendor, durante los 80s y principios de los 90s (si bien la mayor de las tres hermanas, Manuela, llegó a dos semifnales del US OPen (1992-93) después de consegur la nacionalidad suiza.
Kvitova también dio una sorpresa de proporciones similares, al derrotar a la tercer preclasificada, la danesa de ascendencia polaca Caroline Wozniacki, por un rotundo 6-2 y 6-0. Por su parte la estonia Kanepi, quien se quedaría a un paso de ser la primer jugadora en lelgar a semifinales en Wimbledon tras jugar el torneo de calificación, disponía de Zakopolova por 6-2 y 6-4, para preparar un impensable duelo de cuartos de final contra Kvitova, quien se llevaría la victoria por 4-6, 7-6 (10-8) y 8-6, en un magnífico encuentro.
Por suparte, Zvonareva (21) continuó su gran racha al vencer a la campeona del último US Open, Kim Clijsters (8), por 3-6, 6-4 y 6-2 y preparar su duelo ante Pironkova, del cual salió avante por 3-6, 6-3 y 6-2 para enfrentar en la gran final a Serena Willams (1), quien terminó con el sueño de Kvitova tras vencerla por 7-6 y 6-2.
Cualquiera que sea el resultado de esta final, Wimbledon 2010 ha sido memorable para el tenis de Europa oriental. Sólo el tiempo dirá si es el despertar del tenis femenil de esta región, o la mera coincidencia de una gran cadena de jugadoras inesperadamente inspiradas.