En apenas un par de días, un coach basquetbolero puso final a una brillante trayectoria, y un manager de beisbol emprendió el viaje sin retorno.
Hace unos cuantos meses platicábamos aquí el fallecimiento, en circunstancias dolorosas, del manager Sparky Anderson. Éste alguna vez escribió, a finales de los 70s, acerca de los Piratas de Pittsburgh: “Todo lo hacen con total abandono, dado que así es como a su manager Chuck Tanner le gusta hacerlo. Es un manager agresivo, al que no le gusta ir con el librito. Es por lo que Pittsburgh es un equipo tan emocionante de ver”.
Hoy, sobre todo para los más jóvenes aficionados al beisbol de las grandes ligas, parece contradictorio imaginar a los Piratas de Pittsburgh como un equipo “emocionante”. Sin embargo, son un equipo con una gran historia y tradición, desde Honus Wagner hasta la dupla de las “Abejas Asesinas” (Bobby Bonilla y Barry Bonds), pasando por jugadores como Bill Mazeroski, Willie Stargell, Dave Parker y, por supuesto, el que para muchos es el mejor pelotero latinoamericano de todos los tiempos, el inmortal Roberto Clemente.
Ya sé que muchos admiradores del beisbol cubano no compartirán este sentimiento, pero en mi tierra hay un refrán que versa “Santo que no es visto no es adorado”, así que me disculpo.
Una de las más grandes gestas en la historia de la “pelota caliente” fue sin duda la protagonizada por los bucaneros en la Serie Mundial de 1979, coronando un año en que adoptaron el tema “We are family” como el himno del equipo, encabezado por Stargell y que dentro de su equipo de relevistas contaba con el mexicano Enrique Romo y Ken Tekulve. Otras figuras de aquel equipo eran “El bigotón” Phil Gardner, Bill Madlock, Omar Moreno, Frank Taveras, Parker, Bert Blyleven, John Candelaria y el veteranazo Manny Sanguillén.
Son pocos los equipos que han remontado una desventaja de 1-3 para llevarse el Clásico de Otoño. Los Piratas del ’79 son el único de esos equipos que lo ha logrado ganando los dos últimos partidos en patio ajeno, al vencer a los Orioles de Baltimore, ganando el sexto y séptimo juegos en el Memorial Stadium.
Son ya 31 años los que la afición de los Piratas tienen anhelando reconquistar la Serie Mundial, pero fuera del fugaz paso de Jim Leyland eb el timón, en realidad han estado bastante lejos de la tierra prometida.
Chuck Tanner falleció el pasado viernes, a los 82 años de edad.
Un par de días antes de la muerte de Tanner, el coach Jerry Sloan anunció el final de toda una era, luego de 23 años como Head Coach del Jazz de Utah.
Sloan tuvo una notable carrera como jugador con los Toros de Chicago, a los cuales llegó en el draft de expansión al nacer la franquicia en 1966, y con los cuales jugó hasta 1976. Su jersey número 4 fue el primero en ser retirado en la historia de la franquicia de los Toros, los cuales incluso le dieron el apodo de “El Toro Original”. Acumuló en su carrera como jugador 10,571 puntos, 5,615 rebotes y 1,925 asistencias.
Pero así como pocos recuerdan sus inicios como jugador con las Balas de Baltimore (hoy Hechiceros de Washington), también se recuerda poco su paso como coach de los propios Toros en 1979-82. En 1976, justo al terminar su carrera, le ofrecieron dirigir a su Alma Mater, la Universidad de Evansville, pero Sloan renunció a los 5 días. Fue una decisión que le salvó la vida, ya que meses después el equipo de la institución falleció en un accidente aéreo.
En 1988, Sloan sucede a Frank Layden como timonel del Jazz de Utah, donde durante la segunda mitad de los 90s ensambló uno de los equipos más poderosos de la Conferencia del Oeste, ganando los campeonatos de 1997 y 1998 encabezados por la dupla de John Stockton y Karl Malone, además de Jeff Hornacek, Greg Ostertag, Bryon Russell y Howard Eisley. Irónicamente sería el equipo donde triunfó como jugador, los Toros de Chicago, encabezados por Michael Jordan y Scottie Pippen, el que le impidió conseguir el título de la NBA, ambas veces en seis partidos.
En los últimos años, el coach Sloan trató de recuperar las glorias pasadas en torno al ruso Andrei Kirilenko, pero en una disputa de poder contra uno de sus jugadores, Deron Williams, este último salió victorioso.
Sloan se retira de la NBA con una marca de 1,221 triunfos contra 803 derrotas, además de formar parte de la Clase 2009 del Salón de la Fama de Basquetbol.
Esperemos que Deron Williams demuestre el carácter que presume ante Sloan, ya que el resto de su carrera siempre será medido por su desempeño luego de que forzara la renuncia de una leyenda del coacheo.
domingo, 13 de febrero de 2011
Dos timoneles para el recuerdo.
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