Apenas el día de ayer, la biatleta rusa Olga Medvedtseva anunció su retiro, a poco más de un mes de reivindicar su nombre en el movimiento olímpico al ser un elemento clave para que el combinado ruso obtuviera la medalla de oro en el relevo 4 x 6 kilómetros, en donde ella tuvo un fantástico tercer relevo para elevar a su país por encima de los equipos de Francia y Alemania en los recientes Juegos Olímpicos de Invierno Vancouver 2010.
Ello convirtió a Medvedtseva en uno de los escasos atletas que logran una presea áurea en juegos olímpicos tras cumplir una sanción de dos años por dopaje positivo.
EL DESCREDITO EN TURIN
Olga Zamorozova nació en Borodino, Rusia, el 7 de julio de 1975, y durante su juventud se inclinó por practicar el esquí a campo traviesa, iniciando una enconada rivalidad desde campeonatos juveniles con su compatriota Yulia Tchepalova. Luego de un bache de cuatro años, y por consejo de la excampeona mundial Olga Romasko, fue que Zamorozova decidió cambiar del cross-country al biatlón, disciplina que combina el campo traviesa con el tiro con rifle.
En los campeonatos mundiales de 2000 (Oslo, Noruega) y 2001 (Pokljuka, Eslovenia), formó parte del relevo ruso 4 x 7.5 kilómetros que obtuvo sendas preseas áureas en ambos eventos. En 2002, durante los juegos olímpicos celebrados en Salt Lake City, vivió su mejor momento al conseguir una inesperada medalla de oro en los 10 kilómetros persecución individual, y un bronce en el relevo 4 x 7.5, donde Rusia decepcionó pues eran marcadas como las claras favoritas al oro, pero Alemania se llevó el triunfo, seguidas por las noruegas.
Durante el campeonato mundial de 2002 en Oslo conquistó una medalla de plata en los 12.5 kilómetros, y luego del nacimiento de su primera hija, ya compitiendo bajo el nombre de Olga Pyleva tras su primer matrimonio, obtuvo dos medallas en los mundiales del 2004 celebrados en Oberhof, Alemania: oro en los 15 kilómetros y plata en el relevo 4x6, misma prueba donde formó parte del equipo campeón mundial en Hochfilzen, Austria, al año siguiente.
Sin embargo, Luego de haber obtenido medalla de plata en la prueba de 15 kilómetros durante la Olimpíada Invernal del 2006 celebrada en Turín, Italia, fue despojada de su presea, descalificada de los juegos y suspendida por los dos años siguientes de toda actividad deportiva oficial, por dar positivo por un estimulante llamado carphedon. Tanto Pyleva como la doctora que le atendió, y que también fue suspendida de su ejercicio profesional durante dos años por este caso, declararon que el laboratorio fabricante del medicamento suministrado a Pyleva para atenderle una lesión en un tobillo no indicó la presencia de carphedon en su lista de ingredientes. Es uno de los pocos casos en la historia en que se ha señalado a un medicamento, y no a un suplemento alimenticio, de llevar substancias dopantes ocultas en su elaboración.
REDENCION
Tras laborar como animadora en un programa local de televisión en Krasnoyarsk, donde reside hasta la fecha, y dar a luz a su segundo hijo, Olga Medvedtseva –ahora apellidada así tras su segundo matrimonio-, decidió regresar al biatlón para reivindicar su nombre.
Y cuando dos integrantes del equipo titular ruso, Yekaterina Yurieva y Albina Akhatova, recibieron sanciones de dos años por doping, se abrió la puerta para que se integrara al equipo que tomaría parte en la olimpíada de Vancouver 2010.
Ya en el evento, alemanas, francesas y rusas disputaron palmo a palmo el triunfo, pero fue el tercer relevo ruso, Medvedtseva, el que marcó la diferencia al no fallar uno sólo de sus disparos, abriendo una brecha de tiempo que permitió a su compatriota Olga Zaitseva fallar dos tiros y aun así conseguir el oro con un crono total de una hora, nueve minutos, 36.3 segundos. Sus dos primeros relevos fueron Svetlana Sleptsova y Anna Bogaliy-Titovets.
Medvedtseva sólo competirá en dos eventos más, los campeonatos nacionales de Rusia y un evento internacional en Kamchatka.
A sus 34 años de edad, Olga Medvedtseva dejó un gran ejemplo de entereza, pero también vuelve a levantar una cierta duda sobre ciertas prácticas antidopaje. ¿No es acaso una salida demasiado fácil el decir que el dopaje positivo es una responsabilidad única y exclusiva del atleta? ¿No serían necesarias también al menos investigaciones sobre los médicos y laboratorios involucrados para tratar de limpiar al deporte desde la raíz del problema y desde todas sus vertientes?
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