Lo mismo en Inglaterra que en Rusia, instalaciones olímpicas que todavía no están construidas ya están dando severos dolores de cabeza a autoridades deportivas, deportistas, aficionados y (al menos eso espero) al COI.
A dos semanas de que se hagan los primeros eventos de prueba para las instalaciones en construcción para los Juegos Olímpicos de Invierno del año 2014, a celebrarse en la estación invernal (inexistente del todo cuando se lanzó la candidatura) de Sochi, Rusia, se presenta la renuncia del jefe de la corporación estatal encargada de coordinar los trabajos de construcción, Taimuraz Bolloyev.
La razón aducida son “motivos de salud”, algo muy socorrido desde los años de la Unión Soviética. Sin embargo, ya existen acusaciones de desvíos de dinero, que amenazan con hacer insuficiente el monumental presupuesto de 12 mil millones de dólares destinado originalmente al proyecto.
Pese a todo, las autoridades rusas y del COI ya han manifestado su optimismo en que las obras serán entregadas a tiempo. La factura a los contribuyentes rusos será lo que, a la larga, tal vez se oculte a la opinión pública en el exterior.
Por otro lado, las discusiones sobre el futuro del Parque Olímpico de Londres, sede principal de los eventos de la Olimpíada veraniega del 2012, siguen aumentando en intensidad.
Existen al menos tres iniciativas sobre la mesa. La (económicamente) más ambiciosa es la del club de futbol Tottenham Hotspurs, el cual busca demoler el estadio tras poco más de un mes de uso para construir ahí mismo su nueva sede, porque “una pista de atletismo no funciona para sus aficionados”.
Otra es la del también club balompédico West Ham United, que con apoyo del ayuntamiento local considera preservar la pista de atletismo. Varios exatletas favorecen esta opción, pero dada la pobre respuesta que recibió en su momento el Estadio Olímpico de Montjuic por parte de la afición del Espanyol de Barcelona, tal vez la teoría del Tottenham no sea tan descabellada.
Una tercera opción sería la de “rasurar” la capacidad del estadio, de 80 mil a 25 mil espectadores, y preservarlo exclusivamente para la celebración de eventos atléticos, tanto locales como internacionales. Este era el plan originalmente prometido cuando se aprobó la candidatura, pero parece ser que los apoyos para esta iniciativa se terminan con la ceremonia de clausura de los juegos. Y todavía dicen que los flojos somos nosotros…
En fin, que parece ser que, por todo el mundo occidental, si no es futbol soccer, no interesa.
jueves, 3 de febrero de 2011
Olímpicos: Y eso que aún no abren…
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