miércoles, 7 de julio de 2010

Sudáfrica 2010: Petición cumplida

El último campeón inédito en la historia de los Mundiales fue Francia, al conquistar su propio Mundial en 1998.
La última final mundialista entre dos equipos que no habían ganado la Copa del Mundo con anterioridad fue la de Argentina ’78, en la que los albicelestes también hicieron suyo su Mundial al derrotar en la gran final a Holanda.
El próximo domingo, España y Holanda lucharán por ser apenas el octavo país en la historia en ganar una Copa del Mundo de futbol.
Hace cuatro años comenté en Magazine Deportivo que confiaba en que Sudáfrica 2010 nos ofreciera un Mundial “loco, loco” en el sentido de que toda la “ortodoxia” que tanto alabaron los expertos durante Alemania 2006, daría paso a un evento con mayores sorpresas, mejor espectáculo y un final sorpresivo.
Quizás este mundial no fue todo lo loco que yo esperaba, pero a comparación de lo visto hace cuatro años, me doy definitivamente por bien servido.
Yo confiaba, como muchos, en que este mundial sería el del despunte definitivo del Africa negra al nivel de las grandes potencias. Calificaron los cuatro grandes de esta región al torneo (Nigeria, Ghana, Camerún y Costa de Marfil), junto con los anfitriones, y los ghaneses fueron los únicos que no decepcionaron. Sin embargo, Africa desaprovechó una oportunidad dorada de ganar lo único que les falta en el balompié varonil, pues ya tienen al menos un título en todos los torneos con límite de edad avalados por FIFA, desde cadetes hasta Juegos Olímpicos.
En cambio, este torneo fue el del despertar del lejano oriente, con Corea del Sur y Japón cumpliendo sus mejores desempeños fuera de casa, y los nipones quedando incluso mejor ubicados que cuando fueron anfitriones, llegando a los penalties ante Paraguay para no llegar a cuartos de final. Naciones como Corea del Norte, China, Vietnam y Tailandia paulatinamente avanzan para dar más competitividad a la región.
El resultado de Nueva Zelanda (tres partidos, tres empates) fue sin duda una gran inyección de ánimo para el futbol de Oceanía, considerado el peor del orbe desde la deserción de Australia rumbo a la Confederación Asiática. Hoy los kiwis lucen como “el tuerto en reino de ciegos” de la región, pero representativos como Islas Salomón (calificado al último mundial de futbol de playa) o Tahiti (participante en el pasado Mundial Sub-20), dan esperanzas para que la eliminatoria de la OFC no se convierta en un mero trámite rumbo al repechage para los “all-whites”.
Honduras logró rescatar un punto que resultó vital para chilenos y españoles, y ello se sumó al pase de Estados Unidos y México a la segunda fase para demostrar que, al menos, “los cuatro grandes” de CONCACAF tienen un nivel que debe ser visto con respeto por sus rivales. No olvidemos que los costarricenses hicieron sufrir al máximo a los hoy semifinalistas uruguayos en el repechage por el último boleto, y en el propio Estadio Centenario de Montevideo. Yo me sigo preguntando cómo será el día en que las universidades afiliadas a la NCAA empiecen a becar jugadores caribeños y centroamericanos para sus equipos de futbol en División 1-A cuando el soccer “prenda” entre la afición. Ese día está más cerca que nunca, y ese puede ser el paso que la CONCACAF ha esperado desde su nacimiento y que México jamás quiso proporcionar.
El próximo domingo, luego de que conozcamos al campeón, continuaremos este análisis. Por lo pronto, yo agradezco infinitamente a Sudáfrica 2010 por haber dejado atrás la “cuadradez” de los expertos y demostrar que el futbol aún tiene mucho más que ofrecer a nivel de todo, y repito, TODO el mundo.

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