En unas cuantas horas, el club africano Tout Puissant Mazembe, de la República Democrática del Congo, estará enfrentando al poderoso Internazionale de Milán en la gran final del Campeonato Mundial de Clubes, evento que hace 10 años ocupó el lugar de la Copa Intercontinental para involucrar a los campeones de las demás confederaciones afiliadas a la FIFA, dado que este último torneo estaba reservado para los campeones de las confederaciones europea (UEFA) y Sudamericana (Conmebol).
Y quien me diga que el triunfo del conjunto congoleño sobre el Inter de Porto Alegre en la ronda semifinal, no es la mayor sorpresa en la historia de cualquiera de los dos eventos, será bienvenido a un sabroso debate.
Tras la decepcionante actuación que tuvieron las naciones del continente negro durante el reciente mundial en casa, en el que sólo Ghana logró superar la primera fase, muchos expertos de UEFA y Conmebol (y algunos de CONCACAF, por supuesto), proclamaron el inicio del declive del balompié africano. Ahora, el desempeño de este club crea esperanzas en que esta gran cantera esté de regreso y se fortalezca en los próximos años.
El T.P. Mazembe nació en 1939, cuando su país todavía era una colonia de Bélgica, bajo el nombre de Holy Georges F.C., bajo el auspicio de una orden de monjes de la órden benedictina. En 1944 fue rebautizado como Holy Paul F.C. Años después, cuando la orden religiosa dejó la administración del equipo a una firma llantera, el equipo asumió el nombre de F.C. Englebert, agregando años más tarde el término “Tout Puissant” (Todo poderoso) a su nombre.
Tras la independencia, en 1960, del entonces denominado Congo-Kinshasa (llamado así para distinguirlo del Congo-Brazzaville, que era colonia francesa), el Club Englebert empezó a reestructurarse. Durante la dictadura de Mobutu Sese Seko, quien incluso cambió la denominación del país por la de Zaire, el equipo adoptó el nombre nativo de T.P. Mazembe.
En 1974, “Los Cuervos”, mote del equipo, aportaron 7 jugadores a la selección de Zaire que fue la primera del Africa negra en calificar a una fase final de Copa del Mundo, en Alemania ’74. Antes, solo dos naciones del norte del continente había estado presentes: Egipto (Italia ’34) y Marruecos (México ’70).
El equipo nacional, bajo la dirección del técnico yugoslavo Blagoja Vidinic, tuvo una desastrosa actuación, recibiendo 16 goles en apenas tres partidos, sin lograr un tanto a favor en sus duelos ante Escocia (0-2), Yugoslavia (0-9) y Brasil (0-3). Aquel partido ante los yugoslavos igualó la marca de la mayor goleada en la historia de los mundiales en ese momento.
El contingente del Mazembe en aquel mundial incluyó al portero Mwamba Kazadi (pese a tanto cuero encajado, considerado el mejor jugador de su equipo en aquel mundial), los defensas Ilunga Mwepu, Mwanza Mukombo y Tshimen Bwanga; los mediocampistas Kamunda Tshinabu y Kafula Ngoie, y el arquero suplente Otepa Kalambay
El TP Mazembe es el tercer equipo más ganador en la historia de la Liga del Congo, y el máximo fuera de la capital del país, con un total de 10 campeonatos. Sólo dos conjuntos de Kinshasa, AS Vita Club y DC Motema Pembe, con 12 cetros cada uno, superan al conjunto de la ciudad sureña de Lubumbashi.
Los Cuervos han ganado la Copa Africana de Clubes en cuatro oportunidades divididas en dos bicampeonatos: 1967-68 y 2009-10. Ello les permitió calificar a la edición anterior del Mundial de Clubes, donde terminaron en el sexto lugar luego de perder sus dos partidos disputados: 2-0 ante el Pohang Steelers de Corea del Sur, y 3-2 ante el Auckland City F.C. de Nueva Zelanda.
Aunado a ello, el equipo protagonizó una bochornosa batalla campal en un partido de la Copa de Africa ante el club APR de Rwanda, en el Estadio Nacional de Kigali, donde dos de sus jugadores, Basisila Lusadisu y Mabi Mputu, agredieron físicamente al árbitro del encuentro. Mputu, futbolista del año para la Confederación Africana en 2009, recibió una sanción de un año que le privó de estar presente en Abu Dhabi para el torneo intercontinental.
Durante la fase de grupos del actual torneo, el club Esperance de Túnez propinó al Mazembe una goleada de 3-0 que motivó la salida del entrenador francés Diego Garzitto y la llegada del senegalés Lamine N’Diaye, un movimiento extraño, ya que históricamente los futbolistas africanos han demostrado poca disciplina ante los estrategas del propio continente, pero N’Diaye impuso el en el equipo, según explica el veterano portero actual de los rojiblancos, Muteba Kidiaba: “Nuestro entrenador cree en el trabajo duro, pues sin él el talento es inútil, y en la concentración total, pues sin ella el trabajo duro no tiene sentido”.
En la gran final de la Copa Africana de este año, el TPM cobró cumplida venganza del Esperance, vapuleándolo con un marcador global de 6-1, para luego disponer de los Tuzos del Pachuca por 2-1 en la primera etapa del actual mundial, un resultado que fue casi unánimemente calificado de “ridículo” por la prensa mexicana.
Mayor reconocimiento recibieron los centroafricanos por parte de la prensa carioca, luego de que los africanos derrotaran al Inter de Porto Alegre por 2-0 en la semifinal. Los rojiblancos de Brasil ya saben lo que es ganar este evento, el cual conquistaron en 2006 en Japón, derrotando en la gran final por 1-0 al Barcelona de España.
El Tout Puissant Mazembe ya llegó a donde ningún otro equipo no sudamericano ni europeo jamás ha llegado, superando a los representantes de naciones que destinan varias veces más recursos a su futbol, como Corea, Japón, Arabia Saudita, Emiratos Arabes, y por supuesto, México.
Claro, nuestros directivos pueden emprender medidas para que ese dinero sea mejor invertido, o, mucho más probablemente, escudarnos en esa frase que a últimas fechas ha sido casi un himno para cualquier fracaso que encaramos ante un rival inferior.
“SEGUIMOS PENSANDO QUE SOMOS MEJORES QUE…”
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