lunes, 20 de diciembre de 2010

NFL: Injugable…

El campo del TCF Bank Stadium, casa habitual del equipo de futbol americano de la Universidad de Minnesota, ha sido calificado de “injugable”.
Lo peor es que la declaración fue hecha por un pateador de despeje, cuyo sueldo actual, incluso con el ajuste inflacionario, sobraría para pagar el salario que, en su momento, recibía una de las líneas defensivas más poderosas en la historia de la NFL, y que no se limitó a jugar en un campo “injugable”, sino que en ese campo labró su camino para disputar cuatro Super Bowls.
Cierto, no ganaron ninguno, pero ¿a cuántos super bowls ha llegado el plantel actual?
El vetusto Estadio Metropolitano de Bloomington cerró sus puertas en 20 de diciembre de 1981, con una derrota de los Vikingos ante los Jefes de Kansas City por 10-6. Fueron 21 torneos los que los Vikingos jugaron en ese escenario, antes de emigrar en 1982 al confortable “Hubert H. Humphrey Metrodome”, un estadio con un techo inflable calificado en su momento como una pesadilla para los beisbolistas, pero un sueño para los jugadores de futbol americano.
Quienes tuvimos la oportunidad de ver partidos en el viejo estadio al aire libre, no olvidaremos aquellas escenas, con las porristas entrando al campo en trineos empujados por perros huskies, con un ataque terrestre de poder encabezado por Chuck Foreman siguiendo el bloqueo de Brent McClanahan, e incluso un QB adelantado a su tiempo, que se las arreglaba para encontrar a receptores tan espectaculares como Ahmad Rashad y Sammy White, en la persona del hoy miembro del Salón de la Fama, Fran Tarkenton.
Incluso, en ese estadio injugable, el despejador Neil Clabo llegó a integrar el segundo equipo All-Pro en 1975. ¿Tiene Kluwe alguna réplica para eso?
Carl Eller, Allan Page y Jim Marshall fueron por varios años los ejes de la línea defensiva conocida conocida como “The Purple People Eaters” (Los Caníbales Púrpura). Tanto tiempo pasaron juntos y en activo, que incluso recibieron los apodos de “Tutankamen”, “Ramsés” y “Matusalem”, respectivamente.
Marshall incluso era el poseedor del récord de partidos consecutivos para un jugador de campo que Brett Favre rompiera hace unos cuantos años. La mayoría de esos juegos fueron precisamente en el Metropolitano.
Bud Grant, el Head Coach de los Vikingos de 1967 a 1983, retiraba los calentadores de las laterales y prohibía a sus jugadores utilizar guantes. Consideraba que el clima inhóspito debía ser una ventaja para su equipo, y sus resultados así lo avalaron.
“Sabíamos que a cierta hora, la bruma de los grandes lagos subía al estadio, así que entrábamos al campo y empezábamos a invocar ‘Odín… Odín…’. Era algo que ya sorprendía y espantaba a los rivales”, comentaba Marshall, una de las más inexplicables ausencias en el Salón de la Fama de Canton, en un documental.
Pocos equipos lo tuvieron más difícil en esos años que los Carneros de Los Angeles. Cuatro veces llegaron los dirigidos por Chuck Knox a Bloomington en calidad de favoritos, y cuatro veces se fueron con las manos vacías.
Tal vez, y sólo tal vez, ese “aburguesamiento” de los Vikingos tenga algo que ver con esa maldición que parece perseguirlos, desde que Gary Anderson fallara aquel gol de campo que impidió a los Vikingos llegar al Super Bowl XXXIII cuando eran muy amplios favoritos… hace ya 12 años.

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