Después de todos los dimes y diretes desplegados durante las últimas semanas, al menos nadie podrá acusar a la FIFA de falta de optimismo, después de otorgar la sede de la Copa Mundial del 2022 al pequeño Emirato de Katar, que derrotó a países con mucho mayor poderío económico actual que ellos, como Estados Unidos, Japón, Australia y Corea del Sur.
De todos los candidatos para albergar el magno evento del futbol mundial dentro de 12 años, Australia y el propio Katar eran los únicos que aún no han organizado un Mundial.
Sin embargo, Katar organizó con éxito el Mundial Sub-20 de 1995, en cuya final Argentina superó 2-0 a Brasil. Aunque no ha jugado todavía un mundial de mayores, destacan dos apariciones en semifinales en mundiales con límite de edad.
En el Mundial Sub-20 de 1981, los kataríes se proclamaron subcampeones, derrotando en cuartos de final a Brasil y en semifinales a Inglaterra, antes de caer en la gran final ante Alemania, 4-0. 10 años después llegaron a semifinales del Mundial Sub-17 celebrado en Italia, a pesar de perder contra México en la fase de grupos, perdiendo la semifinal ante el eventual campeón, Ghana, por 4-2 en serie de penalties.
FIFA, con la designación, confía en que todas las promesas de desarrollo tecnológico ofrecidas por el Comité Organizador, en base a una inversión de más de 54 mil millones de dólares, podrán vencer a temperaturas ambiente que, en las fechas en que por lo general se efectúa el mundial. Llegan al orden de los 48 grados centígrados.
Más aún, en una época en la que el solo futbol no ha sido capaz de demostrar que puede controlar la agresividad de las aficiones de dos equipos antagónicos, particularmente a la hora de los “clásicos”, FIFA apuesta porque el fundamentalismo islámico no haga las pasiones religiosas todavía más difíciles de controlar de lo que son hoy en día. Más aún, confían en que una eventual calificación de Israel no complique aun más esta situación. El comité organizador promete que Israel será bienvenido… hoy.
Por otro lado, Katar es una nación de apenas 1.7 millones de habitantes, y como citó uno de los líderes de la candidatura estadounidense, el ex internacional Eric Wynalda, si la organización tiene éxito, podrían esperar el doble de esa cifra en turistas, incluso para una nación que hoy promedia un crecimiento económico de 17% anual, podría ser demasiado.
En fin, FIFA ya otorgó la sede y ahora corresponde a Katar cumplir con lo prometido. FIFA no retira una sede mundialista desde que Colombia renunció a la sede de 1986 por los problemas de guerrilla que entonces la aquejaban, lo que abrió la puerta a nuestro país para ser el primero en la historia en recibir dos fases finales de Copa del Mundo. Esperemos que no sea el caso para esta nación islámica.
Por otro lado, Blatter dio una “cachetada con guante blanco” a Vladimir Putin al dar a Rusia la sede del Mundial 2018, luego de que el hombre del poder en la nación más grande del mundo rechazara asistir a la presentación definitiva de su candidatura, precisamente por todo el “sospechosismo” levantado en el proceso previo a la designación de sedes.
Total, para el futbol anglosajón, tanto en Inglaterra como en Estados Unidos, el 2 de diciembre de 2010 quedó en la historia como un “jueves negro”.
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