jueves, 18 de noviembre de 2010

Los viejos tristes Tigres…

No sé ustedes, pero a mí me causó un gran entusiasmo cuando Marvin Lewis fue nombrado Head Coach de los Bengalíes de Cincinnati en el 2003. El artífice de la gran defensiva de los Cuervos de Baltimore que ganaran el Super Bowl XXXV, se convirtió así en uno de los primeros Head Coaches de raza negra en la época moderna de la NFL.
Para 2005, Lewis por fin tenía un equipo contendiente, ganando su primer campeonato divisional en 15 años, y llegando a los play-offs tras una larga sequía.
Tres jugadas dentro del partido ante los Acereros de Pittsburgh, el QB Carson Palmer sufrió una devastadora lesión de rodilla provocada por su ex compañero Kimo von Oelhoffen (yo sigo pensando que fue empujado accidentalmente por un bloqueador). De ese momento en adelante, las cosas no han vuelto a ser las mismas para los Bengalíes.
De algún modo, Lewis perdió el control de su equipo. Particularmente entre 2007 y 2008, el equipo fue un desastre fuera del campo (y miren que dentro, en el segundo de estos años tuvo una marca de 4-11-1), imponiendo el nada deseable récord de 10 jugadores en problemas legales, entre los que destacaron el receptor Chris Henry (quien en 2009 pagó con su vida sus problemas de adicción, al chocar en una carretera de Carolina del Norte), Odell Thurman, A.J. Nicholson, Levi Jones y Amad Brooks.
Sin embargo, unidos en torno a la muerte de Henry, los felinos tuvieron un año de “Cenicienta” en 2009, conquistando la División Norte de la AFC con foja de 10-6. Ello le valió a Lewis ser el primer head coach de los Bengalíes en recibir el trofeo al Coach del Año desde el legendario Paul Brown en 1970 (¡Cómo! ¿Sam Wyche nunca lo ganó?).
Tal vez Marvin Lewis se sintió confiado en que logró retomar el control de equipo, pero ¿tanto como para firmar a los reconocidos “rompe-equipos” Terrell Owens y Adam “Pacman” Jones, prácticamente al mismo tiempo?
Las consecuencias no se han hecho esperar. Hoy los Bengalíes ocupan el sótano de su división, con marca de dos triunfos y siete derrotas. De hecho, sólo los Bills de Buffalo tienen una peor marca en la AFC, y ambos equipos se enfrentan este domingo en el Estadio “Paul Brown”.
Tristemente, quedó confirmado por la NFL que la transmisión televisiva del juego será bloqueada en toda la ciudad de Cincinnati y en un radio de 75 millas a la redonda, al no cumplirse el requisito de llenar el estadio.
Es la primera vez en 7 años (desde que en 2003 enfrentaron al entonces equipo de expansión de los Texanos de Houston) que los Bengalíes sufren esta indignidad.
Y peor aún, los directivos del club estiman que sólo el partido del 5 de diciembre, ante los campeones Santos de Nueva Orleans, tiene posibilidades de evitar el bloqueo. Ello significaría la no transmisión del “Buckeye Derby” ante los Cafés de Cleveland, el próximo 19 de diciembre, y de su cierre de campaña en casa, una semana después ante los Cargadores de San Diego.
Lástima que un proyecto que prometía tanto al principio, esté terminando de manera tan penosa.

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