Una de las cosas que distinguen al deporte bien estructurado del deporte de “a garbanzazos”, es que en los primeros no existe aquello de “sabían que eso podía pasar”, “¿qué quieren que hagamos?” ni “háganle como quieran”.
Cualquier contingencia es motivo de estudio y, cuando haga falta, de reconsideración y hasta de reestructuración inmediata. Cierto, no acabarán jamás del todo con la inseguridad, pero siempre valdrá la pena seguir intentándolo.
Pensé en lo anterior al escuchar a uno de los analistas que están actualmente participando de las transmisiones del Mundial, por cierto un ex seleccionado nacional, que salió con una joya de frase después de tantos meses de vendernos que “la selección somos todos” “no vayamos si no creemos que podemos ganar” y múltiples etcéteras por el estilo.
“RECONOCER LA INFERIORIDAD NO TIENE NADA DE MALO”.
Reconocer la inferioridad tiene TODO de malo por dos sencillas razones: (a) Es inferior quien quiere ser inferior, y (b) los mexicanos NO SOMOS INFERIORES a nadie, podremos creer y hasta decidir que lo somos, y eso no será culpa de los otros, sino de nosotros mismos, pero NO LO SOMOS.
Y no será a través de un equipo de futbol que demostraremos que no somos inferiores, sino a través de nuestra vida diaria.
Pero bueno, el tema de esta columna se relacionaba con otro suceso, dentro del mundo del automovilismo, pero la frase que escuché no deja de tener cierta relación con ello.
RENOVARSE PARA SALVAR
El 6 de junio pasado, la corredora Simona de Silvestre sufrió un aparatoso accidente durante una competencia en Texas.
Apenas unos días antes, la piloto suiza se convirtió en la tercera mujer –después de Lyn St. James (1992) y Danica Patrick (2005)-, y primer piloto europeo desde Nigel Mansell (1993) en ganar el trofeo al Novato del Año de las 500 Millas de Indianápolis, para muchos la carrera de autos tipo fórmula más famosa del mundo.
Lo grave del accidente en Texas, fue que el auto de De Silvestre, el número 78 de la escudería HVM, ardió durante casi 30 segundos antes de que llegara el camión de bomberos, pero todavía pasaron más segundos para que la piloto lograra ser retirada de su auto y más aún para que, por fin, se lograra apagar el fuego. Este hecho levanto fuertes protestas por parte de la escudería HVM, para la que corre De Silvestre.
“el equipo de seguridad debería sentirse avergonzado de sí mismo. Fue un momento aterrador y nos alegra que ella se encuentre bien”, comentó el director de HVM Racing, Keith Wiggins, quien por cierto ya formaba parte de esta escudra desde su encarnación anterior, el Herdez Competition Team.
Simona sufrió una quemadura en la mano derecha, pero afortunadamente fue bien atendida y se espera que esté lista para la siguiente carrera.
Lo importante es que las autoridades de la Indy Racing League no se durmieron en sus laureles ni lanzaron un “ya ni modo” a los medios, ni mucho menos los organizadores del circuito en Texas reconocieron su inferioridad ante el majestuoso circuito de Indianápolis. Por el contrario, inmediatamente analizaron la situación y hoy anunciaron diversas medidas para reforzar sus, de por sí, estrictas medidas de seguridad para cada competencia que el serial avala.
Las reglas exigen que cada prueba cuente con un equipo de seguridad de 24 integrantes, de los cuales al menos 14 deben estar presentes en todo momento: dos traumatólogos, tres paramédicos y al menos nueve bomberos o técnicos en urgencias médicas.
A partir de la próxima carrera del serial, a celebrarse en Iowa, el Comité de Seguridad del serial revisará cada una de las mangueras de todos los vehículos de seguridad.
Quiero creer que, de haber sucedido aquí en México, la mayoría de los encargados harían su mejor esfuerzo, pero no faltaría el directivo dinosáurico que lanzaría esa frase taaaan nuestra.
“Pero la vieja quería estar allá abajo, ¿no?”.
miércoles, 16 de junio de 2010
Automovilismo: Aprender sobre la marcha
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Simona de Silvestro
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