Hace algunos años, un redactor estadounidense sintetizó la historia de los primeros 40 años de vida de los Santos de Nueva Orleáns en una sola y genial frase: “Si la paciencia es una virtud, los aficionados de los Santos hacen honor al mote de su equipo”.
No fue para menos. Los Santos tuvieron que esperar 20 años para tener su primer temporada ganadora, y luego de eso, otros 13 para ganar su primer partido de postemporada.
Y encima de todo, el embate del Huracán Katrina en 2005 parecía desmoronar lo poco que quedaba de solidez en una de las organizaciones de peor suerte en la historia de la NFL. Con un Estadio en ruinas y convertido en un gigantesco albergue donde se produjeron historias inenarrables, un equipo nómada que tuvo que llevar sus pardos al estadio de la Universidad Estatal de Louisiana y a la Ciudad de San Antonio, Texas, y on una marca de 3-13 al final de esa temporada, parecía improbable que este equipo llegara a algo en, por lo menos, otros 40 años.
¿Quién le diría a la sufrida afición de Nueva Orleáns, que vio a su único equipo de baloncesto emigrar a Utah, a su único equipo de hockey sobre hielo irse a San Luis, y se aferró desesperadamente al único equipo profesional que les quedaba, que en apenas 5 años podría decir: “Santos de Nueva Orleáns: Campeones del Super Bowl XLIV.
Hoy es verdad. Para la afición de los aurinegros y para un joven estratega que llegó a las ruinas dejadas por Katrina para prometer el inicio de una nueva mentalidad (Sean Payton), los Santos son hoy en día los campeones de la NFL.
Pero, tristemente, una nueva tragedia azota ambiental azota a la ciudad, y los Santos han prometido nuevamente solidarizarse con su ciudad.
EL DERRAME PETROLERO
El 20 de abril pasado, la plataforma petrolera “Deepwater Horizon”, propiedad de la empresa británica British Petroleum, explotó y se hundió en las aguas del Golfo de México desatando un derrame de crudo que hasta el momento de redactar este artículo se mantiene. 11 trabajadores murieron ese día y 17 resultaron heridos.
La tragedia ecológica para los estados costeros del Golfo, por ahora en los Estados Unidos, pero que amenaza con llegar a costas mexicanas si no se encuentra un remedio urgente, está cerca de ser considerada la peor tragedia ambiental en la historia de la Unión Americana, lo cual parecía difícil tras el hundimiento del carguero Exxon Valdez, en Marzo de 1989, y del cual se estima que, a 21 años de distancia, sus consecuencias hacia el medio ambiente de Alaska se seguirán sintiendo durante, al menos, otros 30 años.
El actual derrame en el golfo no ha podido ser debidamente cuantificado por la oposición de la empresa británica a que un equipo de científicos independientes lo haga, pero se estima que se están derramando entre 12 mil y 100 mil barriles de petróleo al día, desde una profundidad de casi una milla bajo el nivel del mar, lo que ha dificultado las labores de sellado de la fuga de manera letal.
El derrame petrolero se torno amenazante para las costas de Louisiana el 29 de abril, y al momento de redactar la presente ya ha llegado a las costas, afectando fuertemente a la industria hotelera y, sobre todo, a la pesca de la región. Además, se estima que alrededor de 17 por ciento de todas las familias del estado viven de actividades directa o indirectamente relacionadas con la industrial petrolera.
LA RIFA
Así pues, el pasado 8 de junio varios jugadores de los Santos y su entrenador en jefe visitaron la zona afectada por el derrame petrolero y como en los días del Huracpán Katrina, se han constituído en un importante bastión de unidad para la Ciudad y el Estado. Los jugadores visitaron Fort Jackson, un poblado que se ha convertido en albergue y hospital para tratar de rescarar lo más posible de la fauna afectada.
Ahí, el QB Drew Brees, Jugador Más Valioso del último Super Bowl, anunció la rifa de un anillo original de campeones del Super Bowl, que saldrá en el mismo lote que será entregado a los jugadores y staff en breve para celebrar el primer campeonato en su historia, la cual será abierta para todos los aficionados que deseen participar.
Cada boleto costará dos dólares, pero se deberá comprar un mínimo de cinco para participar, y el ganador se dará a conocer antes del juego inaugural de su temporada 2010, el próximo 9 de septiembre ante los Vikingos de Minnesota.
Los Santos esperan recaudar un millón de dólares con esta iniciativa, los cuales donarán en su totalidad a un fondo para damnificados por la contaminación causada por este derrame.
Estas son el tipo de historias que, afortunadamente, el deporte sigue y seguirá ofreciendo.
miércoles, 9 de junio de 2010
NFL: Los Santos, de nuevo solidarios
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