Todavía, muchos de nosotros recordamos la gran emoción que en su momento nos representó el ver a Benjamín “Cananea” Reyes portando la sudadera azul rey que en aquel entonces utilizaban los Marineros de Seattle, ocupando el puesto como coach de tercera base con el equipo que dirigía Maury Wills.
Más tarde, cuando Wills encaró una suspensión por tres partidos, el “Súper Manager” se convirtió en el primer mexicano en dirigir a un equipo de Grandes Ligas.
En una situación con algunas similitudes, el puertorriqueño Edwin Rodríguez se encontró de pronto en el timón de los Marlins de Florida en sustitución de Fredi González, quien dejó a la novena con marca de 35-36 y a 6.5 juegos de distancia del equipo líder en la División Este de la Liga Nacional, los Bravos de Atlanta.
Rodríguez fue visto en su momento como un mero “puente” entre la salida de González y la llegada de Bobby Valentine, amigo personal del propietario Jeffrey Loria y quien llevara a los Mets de Nueva York a su última serie mundial.
Sin embargo, la indecisión de Valentine ha acrecentado el rumor de que Rodríguez podría ver removida su etiqueta de “interino” para dirigir a los Marlins hasta el término de la actual temporada.
DE VUELTA A CASA
El momento de su nominación permitió a Rodríguez hacer historia por partida doble: no sólo es ya el primer puertorriqueño en dirigir a una novena ligamayorista, sino que además será el primero en dirigirlos en suelo borinqueño.
Los Marlins abrieron ayer lunes una serie de tres partidos ante los Mets en el Estadio “Hiram Bithorn” de la capital San Juan, una de las grandes catedrales del béisbol de Puerto Rico, y muy cerca de la actual residencia invernal de Rodríguez, quien ha disfrutado una recepción de auténtico héroe nacional en su patria.
Esta es la tercera visita de los Marlins a la llamada “Isla del Encanto”. En 2003 y 2004 se enfrentaron a los Expos de Montreal (hoy Nacionales de Washington).
En el primero de la serie, los Marlins superaron 10-3 a los Metropolitanos, lo que levantó a mayores niveles la algarabía de los boricuas hacia “su” manager.
Rodríguez dirigía a la sucursal de los Marlins en clase AAA, los Zafiros de Nueva Orleáns, antes de recibir el llamado del equipo grande. Tuvo una marginal carrera como pelotero en las mayores, jugando apenas 11 partidos en 3 años, con los Yankees de Nueva York y los Padres de San Diego.
No se puede exigir mucho a Rodríguez, con una de las nóminas más bajas y uno de los dueños más tacaños en toda la gran carpa. Su nomina anual (46 millones de dólares) es apenas poco menos del doble del dinero que los Yankees destinan únicamente a su tercera base, Alex Rodríguez.
Con todo, y en circunstancias aun peores, los Marlins ya produjeron un manager sorprendentemente destacado en Joe Girardi. Se vale soñar que Rodríguez pudiera alcanzar niveles parecidos.
Para una nación que ha batallado tanto para sacar adelante su deporte nacional, pues no olvidemos que incluso la temporada de la liga invernal 2007-08 tuvo que cancelarse por la pobre economía de los equipos y baja afluencia de aficionados, el que Rodríguez pueda tener una trayectoria exitosa sería muy importante para ayudar en el actual relanzamiento de su “pelota caliente”.
lunes, 28 de junio de 2010
Beisbol: Edwin Rodríguez se encontró con la historia
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