Hace apenas unos días, hablábamos sobre el hecho histórico de que, por vez primera en 130 años, se presentaron dos juegos perfectos en una sola temporada de las Ligas Mayores, luego de que Dallas Braden y Roy Halladay lo lograran en un lapso muy corto.
Casi por accidente, hablábamos de lo altamente improbable que sería ver tres juegos perfectos en un solo año.
Pues bien, deberíamos estar hablando de ello. Deberíamos hablar de la consumación de este hecho histórico, y no sólo de eso, sino que deberíamos estar hablando del segundo pitcher latinoamericano en lanzar un juego perfecto, el primero en la historia de la Liga Americana.
Pero no. Nos quedamos a un out, a dos strikes… peor aún, a una inverosímil llamada arbitral de ver la historia.
Posiblemente no hubo un juego perfecto tan dolorosamente perdido desde el de Harvey Haddix en 1959. Posiblemente no haya existido una error de ampayeo más notorio desde el de Don Denkinger en 1985, pero a pesar de todo, en medio del mar de quejas y recriminaciones que surgieron en torno al umpire Jim Joyce, hubo una voz que no se sumó al coro, y significativamente resultó la del principal afectado: el lanzador de los Tigres de Detroit, Armando Galárraga.
RECORDANDO AL “CHAROLITO”
Con dos outs en la parte alta de la novena entrada, Galarraga sólo tenía que retirar a Jason Donald para el out 27 en sucesión y para dejar al 2010 como un año totalmente especial en la historia del béisbol.
Donald conectó una rola de rutina a primera base. Galárraga asistió y consumó la hazaña, el tercer juego perfecto en menos de un mes, el primero en la historia de 110 años de los Tigres… pero no para Joyce, quien para estupefacción de todo el Comerica Park, declaró quieto al corredor de los Indios de Cleveland.
No hubo reclamo alguno que sacara a Joyce de su decisión.
Hace 25 años, durante la serie mundial de 1985, por un margen muy parecido, el mexicano Jorge “Charolito” Orta fue puesto out para que los Cardenales de San Luis ganaran el sexto juego y la Serie Mundial de 1985 a los Reales de Kansas City; sin embargo, el ampayer Don Denkinger marcó “quieto” y de ahí se desató una serie de eventos para que los Reales ganaran ese partido, apalearan al día siguiente a los Cardenales y conquistaran la que, hasta el momento, es la única serie mundial ganada por los Reales.
Joyce ha declarado que no tuvo la menor duda de que Donald había llegado quieto… hasta que vio la primera repetición. Entonces, apenado hasta el borde de las lágrimas, fue a ofrecer disculpas a Galárraga, quien las aceptó de mejor talante que muchos de sus compañeros.
“No los culpo [a los jugadores de los Tigres] por nada de lo que dijeron. Yo habría hecho lo mismo si fuera Galárraga. Habría sido el primero en encararme, y él jamás me dijo una sola palabra”.
Los Tigres vencieron 3-0 a los Indios, pero n es lo mismo una blanqueada de un solo imparable que un juego perfecto, y ese es un estigma que perseguirá a Joyce durante el resto de su carrera.
Por ahora, y quién sabe hasta cuando, “El Presidente” Dennis Martínez seguirá siendo el único latinoamericano que ha lanzado un Juego Perfecto en las Grandes Ligas, hazaña que logró el 28 de julio de 1991, llevando a los Expos de Montreal a derrotar 2-0 a los Dodgers de Los Angeles.
En un momento tan delicado para los latinos en Estados Unidos, la clase con que Galárraga ha manejado toda esta situación, es quizás tanto motivo de orgullo como lo habría sido el Juego Perfecto que jamás fue…
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