sábado, 26 de junio de 2010

Monte Irvin: Un merecido homenaje

Pocos son los beisbolistas que tenemos el honor de que sean miembros del Salón de la Fama de Cooperstown y también del de Monterrey. Uno de esos jugadores es Monford Merrill Irvin, mejor conocido como “Monte” Irvin.
Irvin pasó en 1942 por los Azules del Veracruz, luego de cuatro magníficos años con las Aguilas de Newark, en una época en la que el mero hecho del color de su piel le impedía el llegar a jugar en las entonces segregadas Ligas Mayores de Béisbol (MLB)
En esa sola temporada, Monte Irvin se proclamó Campeón Bateador de la Liga Mexicana, con un porcentaje de bateo de .397; es decir, arañando la mítica marca del .400, fue también campeón jonronero con 20 vuelacercas en apenas 63 partidos, y solamente le faltó el liderato en carreras producidas (tuvo 79) para alcanzar la triple corona de bateo.
Su carrera en nuestro país fue truncada por la II Guerra Mundial, que se lo llevó a servir en el frente. Al dejar el servicio armado regresó a las Aguilas de Newark para otros cuatro extraordinarios años en los cuales alcanzó cuatro nominaciones al Juego de Estrellas de las Ligas Negras.
Luego de la hazaña de Jackie Robinson hubo otros pioneros que siguieron sus pasos, y Monte Irvin fue uno de ellos.

UN OUTFIELD DE LUJO
Se dice que Branco Rickey se acercó a Irvin para firmarlo en el sistema de sucursales de los Dodgrs de Brooklyn, pero éste no se consideró listo para entrar aún a las grandes ligas, por lo que mejor intercaló su pasó en Newark con actividad en las ligas invernales de Puerto Rico, donde fue proclamado Jugador Más Valioso de la temporada 1945-46, y Cuba.
En 1950, cn una inversión de apenas 5 mil dólares, los Gigantes de Nueva York obtuvieron su contrato, y tras una fugaz aparición en 1949, para 1950 fue llevado de manera definitiva al equipo grande.
En 1951 formó, junto con Hank Thompson y el legendario Willie Mays (para muchos el más completo beisbolista de todos los tiempos), el primer cuerpo de jardineros totalmente negro en la historia de las Grandes Ligas. Aquel grupo fue clave para que los Gigantes remontaran una desventaja de 13 y medio juegos contra los Dodgers de Brooklyn el día 11 de agosto, para ganar 37 de sus últimos 44 partidos del calendario y forzar una serie de desempate por el título de la Liga Nacional.
Tras dividir honores en los primeros dos partidos, y con los Dodgers ganando 4-2 en el cierre de la novena, Bobby Thomson conectó “El tiro escuchado alrededor del mundo”, un home run de tres carreras que dejó a los Dodgers tendidos en el terreno.
En la Serie Mundial, los Gigantes cayeron en seis juegos ante los Yankees de Nueva York, en lo que fue la tercera de cinco series mundiales ganadas en sucesión por los “Mulos de Manhattan”. No obstante, Irvin fue tercer lugar para el MVP de la Liga Nacional, tras batear para un porcentaje de .312, con 24 cuadrangulares y 121 impulsadas; en 1952 alcanzó su primer nominación al juego de estrellas en la MLB, y en 1954 logró el ansiado anillo de Campeón de la Serie Mundial, cuando sus Gigantes barrieron en cuatro partidos a los Indios de Cleveland, aquellos donde Beto Avila se proclamara el primer latinoamericano en ser Champion Bat de la Liga Americana.
Irvin jugó una temporada más con los Gigantes, antes de cerrar su paso por las ligas mayores en 1956, con los Cachorros de Chicago. En 1967 regresó al béisbol para trabajar como buscador de talentos para los Mets de Nueva York por dos años, y luego serviría como publirrelacionista durante 17 años (1966-84) en las oficinas del comisionado Bowie Kuhn.
Este 26 de junio, los Gigantes de San Francisco retiraron el jersey número 20 de Monte Irvin. En silla de ruedas a sus 91 años de edad, pero con la mente lúcida que siempre lo caracterizó y que le permitió demostrar a los segregacionistas su valía como pelotero, pese a debutar en grandes ligas a los 30 años de edad, fue acompañado en el homenaje por otros cinco inmortales de esta franquicia: Juan Marichal, Willie McCovey, Gaylord Perry, Orlando Cepeda y Willie Mays, su compañero de cuarto durante muchos años en las Grandes Ligas.
Irvin fue parte de la primer generación que abrió las puertas del Salón d la Fama del Bésibol Mexicano en 1971, dos años antes de que el Comité Especial para las Ligas Negras lo entronizara en Cooperstown en la Clase de 1973, la misma de la que formaran parte Warren Spahn –el zurdo con más victorias en la historia- y Roberto Clemente, quien unos meses antes falleciera trágicamente mientras llevaba ayuda a los damnificados de un devastador temblor en Managua, Nicaragua.
“Si ustedes escuchan hoy en día a Monte, verán que se mantiene my lúcido, No pueden engañarlo”, comentó Mays.

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