Grandes ilusiones existían en la capital de los Estados Unidos en 1999, luego de que un joven empresario multimillonario llamado Daniel Snyder, quien durante toda su vida viviera en el área y fuera desde niño un fan del equipo, adquiriera a los Pieles Rojas de Washington, equipo que en toda su historia, iniciada en 1935 sólo había tenido dos dueños, ambos altamente polémicos y reconocidamente racistas: George Preston Marshall y Jack Kent Cooke. Snyder adquirió tanto la franquicia como el estadio sede del equipo en 800 millones de dólares, la mayor inyección monetaria dada a un equipo deportivo profesional hasta ese momento, y a la luz del éxito de Robert Kraft en Nueva Inglaterra se esperaba algo similar.
Una de sus primeras decisiones fue dar un voto de confianza al head coach Norv Turner, quien había tenido muy poco éxito tras cuatro años en el timón.
Un año después, con la tercer selección global del draft colegial del 2000, los Pieles Rojas reclutaron al tackle ofensivo de la Universidad de Oklahoma Chris Samuels. Sin duda el mejor prospecto de línea en toda la NCAA ese año, estaba destinado a ser la piedra angular de los “nuevos Cerdos”. Era el hombre destinado a proteger en los próximos 10 años el lado ciego de… de… ¿de…?
¿Brad Johnson? ¿Jeff Geroge? ¿Tony Banks? ¿Kent Graham? ¿Shane Matthews? ¿Danny Wuerffel? ¿Patrick Ramsey? ¿Tim Hasselbeck? ¿Mark Brunell? ¿Todd Collins? ¿Jason Campbell? ¿Donovan McNabb?
Entre todo este carrusel de pasadores y entrenadores (seis en total, si contamos el breve interinato de Terry Robiskie al final de ese 2000), la única constante fue que los Pieles Rojas jamás volvieron a reclutar un liniero ofensivo en las dos primeras rondas de un draft desde la contratación de Samuels.
Tal ha sido una de las muchas, y cada vez menos esperanzadoras, características del reinado de Dan Snyder al frente de la tribu capitalina, que hoy parece debatirse en una crisis que difícilmente la llegada de McNabb, quien varias veces los vapuleó al frente de las Águilas de Filadelfia, podrá paliar, ya no digamos corregir..
¿EL NUEVO MODELL?
Y es que Snyder poco a poco se ha encargado de irse enemistando con una de las aficiones más leales en toda la NFL. ¿Y cómo culpar al público, si en medio de la gran recesión del 2008-09, no sólo no comprendió a los aficionados que no tuvieron el dinero para liquidar sus adeudos en la compra de abonos de temporada, sino que se atrevió a demandarlos legalmente, además de prohibir la presentación de cualquier pancarta de protesta, o cobrar un cargo extra por las parrilladas en el estacionamiento del FedEx Field?
Snyder no ha ocultado nunca su deseo de intervenir en todas las decisiones contractuales del equipo, particularmente en la selección de entrenadores. Luego de rendirse con Turner, trajo a dirigir a uno de los entrenadores más connotados de la liga, Marty Schottenheimer, a quien sólo dio un año en las riendas, antes de cumplir uno de los caprichos más costosos de la historia: contratar a Steve Spurrier, el coach que revolucionó al futbol colegial con la Universidad de Florida, con un contrato de 25 millones de dólares por 5 años.
Apenas dos años después, Spurrier estaba fuera y su puesto era ocupado por el ídolo de juventud de Snyder, Joe Gibbs, quien así se convirtió en el segundo head coach en la historia en dirigir en la NFL siendo ya miembro del Salón de la Fama. Tras cuatro años y tres partidos de play-off, de los cuales sólo ganó uno, Gibbs quedó finalmente fuera. Con todo, ha sido el entrenador en jefe de más larga y exitosa trayectoria en la era Snyder.
Llegó el turno de Jim Zorn, un exitoso coordinador ofensivo y que fuera recordado como el primer QB en la historia de los Halcones Marinos de Seattle, desarrollando sistemas totalmente heterodoxos bajo el mando del coach Jack Patera… y como ocurrió con su mentor, la implosión de Zorn en el timón de los Pieles Rojas fue profunda y total.
Y así llegamos al 2010, donde Snyder trae de regreso a las laterales a un coach altamente exitoso mientras tuviera a Jon Elway en los controles, Mike Shanahan, y con quien promete, por enésima vez, hacerse a un lado y delegar las funciones deportivas en sus manos. No apuesten sus ahorros en ello.
Los primeros resultados de la gestión de Shanahan han sido iniciar su primer campo de entrenamiento con las ausencias de Albert Haynesworth y Jason Campbell.
Campbell, el QB titular de los Pieles Rojas en los últimos tres años, fue informado de la contratación de Donovan McNabb a través de un reportero. Nadie en la organización de los Pieles Rojas tuvo la decencia de informarle que básicamente su destino era la banca o un cambio a otra organización.
Por su parte Haynesworth, el tackle defensivo mejor pagado en toda la liga, ha sido un fiasco tras recibir un contrato de siete años que, de cumplir completo, le reportarán ¡100 millones d dólares!, y de cualquier modo, 41 de esos millones fueron garantizados. Fue un contrato que levantó el enojo de prácticamente todos los gerentes generales del resto de la liga, al desatar la inflación en una posición donde esto aún no ocurría, y en medio de la gran recesión, por añadidura.
Mucha gente advirtió a Snyder que Haynesworth dio dos grandes años a los Titanes de Tennessee, en efecto, pero eran sus últimos años bajo contrato con el equipo. Una vez que perdió el incentivo económico, el incentivo deportivo no tardó mucho en seguirlo.
Así pues, las cosas no parecen mejorar para la tribu del Distrito de Columbia, que siguen pagando el precio de los bandazos de su polémico propietario, quien podría al final, como Art Modell cuando decidió sacar a los Cafés de Cleveland de su sede para llevarlos a Baltimore, alcanzar el nada honroso título de “persona non-grata” en su propia ciudad.
domingo, 18 de abril de 2010
Dan Snyder en D.C.: ¿Desastre Completo?
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