miércoles, 21 de abril de 2010

Samaranch: El Padre del Olimpísmo Moderno

No se puede negar que el movimiento olímpico se encontraba sumido en una profunda crisis a finales de la década de los 1970s. Todo el impulso anímico ganado durante los Juegos de México ’68 se fue por la borda con el asesinato de los atletas israelíes en Munich ’72, el boicot africano ante la pobre condena del Comité Olímpico Internacional (COI) a la política de segregación racial sudafricana en Montreal ’76, y el magno boicot de los Estados Unidos y la mayoría de sus aliados tras la invasión de la URSS contra Afganistán, previo a los Juegos de Moscú ’80. El decir que el movimiento olímpico era un bastión que mantenía al deporte separado de la política, era ya algo totalmente ilógico.
Y eso sin contar el monumental desastre financiero que resultaron los Juegos en territorio canadiense y que causaron que para la Olimpiada invernal de 1980 (Lake Placid) y la veraniega de 1984 (Los Angeles), no hubiera ciudades que contendieran contra las sedes designadas, ahuyentadas por la pesada carga económica de los juegos.
Fue en medio de este ambiente que, durante la 83ª Asamblea Ordinaria del COI, Lord Kilanin perdió la elección por la presidencia ante el español Juan Antonio Samaranch, quien contó con un fuerte apoyo del bloque socialista y de los países africanos para alcanzar la titularidad del COI.

SALIENDO DEL FRANQUISMO
Samaranch nació el 17 de julio de 1920 en Barcelona, siendo un entusiasta practicante del hockey sobre patines. Decepcionado de la línea del gobierno republicano español, en 1938 huyó a Francia para regresar tras el triunfo del General Francisco Franco, convirtiéndose al paso de los años en una figura importante del deporte catalán. A la muerte del dictador, fue nombrado primer embajador de España ante la Unión Soviética, lo que le daría los contactos necesarios para llegar a la presidencia del COI en 1980.
Una de sus primeras tareas al frente del movimiento sería la organización de las Olimpíadas de 1984, tanto invernales (en Sarajevo, Yugoslavia), como las veraniegas de Los Angeles, donde toda su influencia no logró evitar un boicot masivo de los países socialistas.
Sin embargo, fue durante la organización de la olimpíada angelina que entró en contacto con Peter Ueberroth y su ambicioso plan para convertir a las olimpíadas en un evento económicamente rentable. Pese al boicot los juegos fueron todo un éxito, y Samaranch decidió incorporar esa política al movimiento olímpico, a pesar de que ello implicara el sacudir incluso uno de los cimientos ideológicos básicos del mismo: el amateurismo.
Paulatinamente, el dirigente español empezó a abrir los juegos a la presencia de atletas profesionales, así como a patrocinadores que pudieran financiar los juegos a nivel global, en vez de que cada comité olímpico nacional buscara sus propias fuentes de ingresos, incluida la sede de cada evento.
Ello, hay que reconocerlo, también le valió severas críticas por no poner mano dura en ciertos problemas colaterales, como el exponencial ascenso de la industria del dopaje o de focos de corrupción al mismo interior del COI, que derivarían en un sonado escándalo de sobornos para otorgar la sede de la olimpíada invernal de Salt Lake City 2002, que significó la expulsión de 10 miembros del Comité y fuertes sanciones económicas a otros tantos. Todo ello influyó para que Samaranch ya no contendiera por la presidencia en 2001, dejando el cargo en manos del belga Jacques Rogge.
Para muchos el mayor triunfo de Samaranch fue llevar los Juegos a su natal Barcelona en 1992, y uno de sus mayores fracasos fue no poder llevarlos a Madrid, pese a intentarlo en dos ocasiones.
Hoy en día las olimpíadas son sin duda un evento codiciado por el mundo entero, como lo demostró la reciente nominación de Río de Janeiro para organizar los juegos del año 2016, primera vez que un país sudamericano organizará el magno evento.
Hace unas horas Juan Antonio Samaranch, primer Marqués de Samaranch bajo decreto del Rey Juan Carlos I en 1991, falleció en un hospital de Barcelona a los 89 años de edad.
Cuando se preguntó al titular de la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA) y de la Asociación de Comités Olímpicos Nacionales (ACNO), además de gran amigo personal de Samaranch, el dirigente mexicano Mario Vázquez Raña comentó a la Agencia EFE: “Puedo decir lo que fue Samaranch para el movimiento olímpico. La palabra es todo”.
Descanse en paz.

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