martes, 6 de abril de 2010

Caster Semenya: ¿Dónde quedó la apertura?

Poco antes del inicio de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, Jacques Rogge, en uno de sus primeros decretos como titular del COI, anunciaba una iniciativa para permitir que los atletas transexuales tomarán parte de las competencias olímpicas, presentando la medida como una prueba de la “amplia tolerancia y madurez” desarrollada por el organismo para manejar “tabúes” que antes afectaban al deporte.
Estas medidas no habían recibido ninguna prueba verdadera hasta los Campeonatos Mundiales de Atletismo del año pasado, efectuados en Berlín, y cuando muy pronto, será hasta el próximo mes de junio -10 meses después de la competencia afectada- cuando tengamos una resolución sobre el caso de la mediofondista sudafricana Caster Semenya.
Y no estamos hablando de un caso de transexualilsmo, donde existe la disyuntiva de que el afectado se someta a una operación de cambio de sexo o no, sino de hermafroditismo, una condición de nacimiento totalmente fuera de control de la atleta afectada.

POLEMICA BERLINESA
La prueba de los 800 metros planos femeninos se presentaba como una de las más parejas en todo el programa del mundial, con los 20 mejores tiempos del año en esta prueba siendo establecidos por 17 corredoras diferentes. Sin embargo, y superando una polémica en el primer heat eliminatorio al causar un tropezón de la campeona mundial Janeth Jepkosgei, de Kenya, la sudafricana Semenya dominó contundentemente la gran final, llevándose la medalla de oro con un crono de un minuto, 55 segundos y 45 centésimas, con una ventaja de casi 2.5 segundos sobre Jepkosgei, mientras que el bronce fue para la británica Jenny Meadows.
Semenya regresó a su país como toda una heroína nacional y todo un ícono para las mujeres de raza negra en Sudáfrica; sin embargo, su victoria empezó a levantar suspicacias y críticas, las cuales, según Rogge, un competidor(a) transexual no tendría por qué despertar.
El hecho de que, durante el campeonato junior de atletismo de Africa mejorara su mejor registro previo en más de 4 segundos, fue la clave para que la Federación Internacional de Asociaciones Atléticas (IAAF) se declarara “obligada” a investigar el probable uso de sustancias dopantes por parte de la sudafricana. Sin embargo, tres horas antes de la final se filtró la noticia de que la IAAF estaba solicitando que Semenya se sometiera a pruebas de género; es decir, existía duda del mismo hecho de que ella fuera realmente una mujer.
La IAAF declaró, en medio de las críticas por la manera en que el asunto fue manejado, que la motivación para solicitar esas pruebas no era una “sospecha de engaño” (?), sino determinar si ella poseía una “condición médica extraña que le aportaba una ventaja competitiva desleal”. ¿Cómo asegurar que algún transexual no tendría ese tipo de ventaja, particularmente en la rama femenil?
Hace unos días, Semenya pretendió reaparecer durante un evento celebrado en Stellenbosch, Sudáfrica, pero se le pidió que pospusiera su reaparición hasta que la IAAF dé a conocer los resultados de las pruebas de género. A regañadientes la corredora aceptó, pero a la vez ha puesto más presión a la IAAF al anunciar que reaparecerá el 24 de junio durante un evento atlético en Zaragoza, España.
Pocas semanas después de su triunfo en Berlín, la prensa australiana filtró rumores de que las pruebas de género revelaron que Semenya poseía órganos genitales tanto masculinos como femeninos, es decir, que nació siendo hermafrodita. Hasta la fecha, la IAAF se ha negado a dar opinión alguna sobre esta versión, pero persiste la duda sobre qué se hará si los resultados comprueban lo anterior. ¿Se le impedirá competir en eventos femeninos?
Múltiples investigaciones efectuados por diversos medios informativos de todo el mundo, parecen llegar a la misma conclusión de que Semenya fue educada durante toda su vida como una mujer, aunque con ciertas preferencias un tanto menos femeninas de su parte en su modo de vestir y su gusto por la actividad física, pero ¿son éstos argumentos suficientes para considera que le daban una “ventaja atlética desleal”?
Será interesante ver la postura de Jacques Rogge al respecto, y en base a su anuncio del 2004. ¿Se atreverá a impedir que Caster Semenya compita en Londres 2012?

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