viernes, 9 de abril de 2010

Zoltan Varga: Otro húngaro caído en el campo

Parece mentira que hayan pasado más de 6 años desde que el mundo entero se cimbrara con la muerte del futbolista húngaro Miklos Feher, en pleno partido de la liga portuguesa en que su equipo, el histórico Benfica de Lisboa, visitaba al Vitoria de Guimaraes.
El día de hoy otro futbolista húngaro, quien viviera su máximo esplendor 40 años antes que Feher, falleció igualmente en pleno campo de juego en un partido de una modesta liga de veteranos en su natal Budapest, luego de batallar durante varios años buscando un nuevo empleo dentro de algún equipo, el cual nunca llegó en sus últimos siete años de vida.

SIETE AÑOS DE ESPLENDOR
Zoltan Varga nació el primero de enero de 1945 en Val, Hungría, y debutó en 1961 con el Ferencvaros, con el cual permaneció hasta 1968, anotando 53 goles en 135 partidos disputados, logrando cuatro campeonatos nacionales (1963, ’64, ’67 y ’68) y alcanzando las mayores satisfacciones de su carrera.
La primera de ellas fue la nominación a la selección magyar que disputó los Juegos Olímpicos de Tokio 1964. En la primera ronda derrotaron 6-0 a Marruecos, juego que pasó a la historia porque Ferenc Bene logró las seis anotaciones del conjunto europeo. Posteriormente superaron en un dramático encuentro a Yugoslavia, 6-5. En cuartos de final derrotaron 2-0 a Rumania; en semifinales dieron cuenta de la República Árabe Unida (Egipto) por 6-0, y en el duelo por la medalla de oro derrotaron 2-1 a Checoslovaquia. Varga solo vio acción en el primer cotejo, siendo reemplazado durante el resto del torneo por Tibor Csernai. No olvidemos que los cambios durante el partido no entrarían en vigor hasta 1970.
Ese mismo año fue parte de la selección que conquistó el tercer lugar en la II Eurocopa de Naciones, cayendo en una dramática semifinal 2-1 ante España en el Estadio “Santiago Bernabeu”, y derrotando a Dinamarca por 3-1 en la final de consolación.
Al año siguiente, Varga fue protagonista del primer gran éxito continental del balompié de Europa del Este, cuando el Ferencvaros sorprendentemente eliminó en semifinales de la VII Copa Europea de Ciudades de Ferias al Manchester United. Con todo en contra, fueron al mismísimo estadio Comunale de Turín a enfrentar a la “vecchia signora d’il calcio”, la Juventus de Turín, y con un histórico gol de Mate Fenyvesi, a pase precisamente de Zoltan Varga, los húngaros se llevaron la victoria por 1-0 y el trofeo de la que más tarde sería conocida como la Copa UEFA.
Tres años después el cuadro verdiblanco regresó a la final del mismo torneo, pero esta vez cayeron con marcador global de 1-0 ante el Leeds United de Inglaterra. Poco después de esta final, Zoltan emigró de su país para jugar con el Standard de Lieja en Bélgica. Fue uno de los últimos estandartes de la última época brillante del balompié magyar, que hasta la fecha sigue añorando al “Equipo de Oro” de la década de los 50s, y quizás por lo mismo no apreció como se debía a la generación de los 60s, que incluyó jugadores tan brillantes como Ferenc Bene, Florian Albert, Dezso Novak y el propio Varga.

UN TORTUOSO PEREGRINAR.
Nuestro personaje, Lugo de una temporada en Bélgica, llegó a la Bundesliga con el Hertha Berlín, en donde consiguió 9 goles en 34 partidos pero salió por la puerta trasera, luego de ser involucrado en un escándalo de sobornos que le costó una suspensión de dos años.
Durante ese tiempo, para su buena suerte, el entrenador Jimmy Bonthrone lo contrató por 40 mil libras esterlinas para el Aberdeen de Escocia, y en apenas 31 partidos Varga se labró un lugar histórico en el cuadro rojo, anotando 9 goles y maravillando al público con su estilo de juego y con su singular cábala de no tocar un balón en día de juego hasta el arranque del mismo, ni siquiera en los calentamientos previos. En su libro sobre el centenario del Aberdeen, el escritor Jack Webster escribió sobre Varga: “Si el futbol fuera vino, aquí estaba el champaña añejado”.
Luego de esos 31 partidos, fue levantada su sanción y fue requerido por el Hertha, quien lo negoció al Ajax de Ámsterdam porque éste buscaba un jugador para remplazar ni más ni menos que a Johann Cruyff, quien acababa de ser firmado por el Barcelona de España. Lamentablemente, Zoltan sólo anotó dos goles en 12 partidos con el cuadro holandés en la campaña 1973-74, antes de regresar a la Bundesliga con el Borussia Dortmund. En 1977 llegó a su final la carrera profesional de Zoltan Varga, de regreso en Bélgica con el Ghent.
Luego de una breve prueba en 1981, a partir de 1996 Varga probó fortuna como entrenador en su país natal, dirigiendo al Ferencvaros en su campaña en la Copa UEFA de 1996-97.
Irónicamente, el último equipo al que dirigió Varga fue el Gyori ETO FC… precisamente el equipo que dio su primer oportunidad como profesional a Miklos Feher.
Esperemos que la muerte de Varga, quien desde su divorcio en 1992 vivió una muy dura vejez, nos permita reflexionar sobre la importancia de reconocer y ayudar a las personas de la tercera edad, que tantas satisfacciones nos dieran en sus años mozos, a tener una vejez digna, no sólo en el ámbito del deporte, sino en cualquier medio profesional.
Descansen en paz, tanto Miklos Feher como Zoltan Varga, y ojalá el balompié de Hungría algún día vuelva a ser lo que fue en su momento: un gran animador a nivel mundial.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Espero sus comentarios a las notas publicadas en este blog. Eso sí, espero que todo comentario sea efectuado con el mismo respeto que ofrezco en mis columnas, ya sea para las mismas o para los comentarios de otros visitantes. ¡Gracias de antemano por su ayuda!