lunes, 12 de abril de 2010

Fórmula-1: La victoria de Briatore

Finalmente, un acuerdo por fuera de la corte decidió que la “suspensión indefinida” del magnate Flavio Briatore quede por fin definida: tanto éste como el ex director ejecutivo de ingenieros de la escudería Renault, Pat Symonds, podrán regresar al automovilismo deportivo con la entrada del año nuevo 2013.
Con esta determinación se da carpetazo a un caso que levantó honda polémica y múltiple división de opiniones al interior y en torno a la máxima categoría del deporte motor, la Fórmula Uno.
Junto con el escándalo de espionaje McLaren-Ferrari, donde por cierto, el propio Briatore y Renault también quedaron involucrados, la F-1 tendrá un arduo trabajo por hacer para remendar lo que fue una muy turbulenta primera década del Siglo XXI.

UN GENIO INESPERADO
Poco en los primeros años de vida de Flavio Briatore podía indicar la presencia de un futuro multimillonario en ciernes. Dos veces expulsado de escuelas, fracasado restaurantero, prófugo de la ley por un escándalo de fraude y apuestas, su suerte empezó a cambiar al conocer, a finales de los 70s en Milán, a Luciano Benetton. Desde su autoexilio en las Islas Vírgenes Americanas, Briatore ayudaría a Benetton a entrar al exigente mercado de Norteamérica, ayudando a la cadena a expandirse de 5 tiendas en Estados Unidos en 1979, a más de 800 una década después, lo cual le permitió amasar una sólida fortuna.
La escudería Benetton de Fórmula-1 nació tras la temporada de 1985, luego de que la familia italiana adquiriera los activos de la escudería británica Toleran, famosa por dar su primer oportunidad en el máximo circuito, y obtener un inesperado primer punto en su historia, gracias al talento de un joven piloto brasileño llamado Ayrton Senna.
En 1986, Benetton logró su primer triunfo en el Gran Premio de México de 1986, bajo la conducción del entonces novel piloto austríaco Gerhard Berger; pero daría un giro a su historia al mover a Briatore, director comercial en los primeros años del equipo, al puesto de director general.
En 1991, luego de una breve etapa de John Barnard, Briatore dio en el clavo al contratar a Tom Walkinshaw como jefe de ingeniería, y a un joven piloto de la escudería Jordan, el alemán Michael Schumacher, como su as al volante.
Schumacher terminaría registrando 19 de las 27 victorias que la escudería Benetton logró a lo largo de su historia, 17 de ellas en el bienio 1994-95, donde Schumy se proclamó bicampeón mundial de pilotos, y su equipo alcanzó su punto más alto al lograr el título de constructores en el segundo de esos años. Desafortunadamente, luego de ese año de ensueño gran parte del personal clave de Briatore, incluído Schumacher y el destacado ingeniero Ross Brawn, fueron comprados por Ferrari.
Briatore sería despedido de la escudería en 1997, pero tres años después estaría de regreso, luego de que la marca francesa Renault anunciara su regreso al máximo circuito tras comprar los activos de la firma italiana en 120 millones de dólares.
En 2003, buscando repetir su éxito con Schumacher, Briatore efectuó el polémico movimiento de despedir a su mejor piloto de la campaña anterior, el británico Jenson Button, para abrir paso al conductor español Fernando Alonso. El movimiento pagó rápidos dividendos cuando Alonso ganó el Gran Premio de Hungría, primer bandera a cuadros en 20 años para la firma gala en el máximo circuito.
De manera muy similar a Schumacher en Benetton, Alonso dio a Renault 14 victorias en el bienio 2005-2006, años en que se agenció el título de pilotos y Renault logró los dos primeros títulos de constructores en su historia… y de modo igualmente similar, Alonso dejó a Briatore para firmar con uno de los dos grandes en la historia de la categoría, esta vez con el gigante británico McLaren.
Aquí inició el periodo más turbulento en la carrera de Flavio Briatore.

EL “SINGAPUR-GATE”
Como ya se sabe, el paso de Alonso por McLaren fue un absoluto desastre, desde sus constantes quejas de favoritismo a favor del británico Lewis Hamilton, hasta un escándalo de espionaje que estuvo a punto de costar a su poderosa escudería su existencia misma. Para diciembre de 2007, era un hecho el retorno del piloto asturiano a los brazos de Renault para la temporada 2008.
Como su coequipero aparecía el hijo de una de las máximas leyendas del automovilismo latinoamericano, Nelson Piquet Jr., pero se sabía que el vehículo estaba muy pro debajo de su nivel competitivo de los años del bicampeonato. Por ello fue toda una sorpresa cuando Fernando Alonso se llevó la victoria en el Gran Premio de Singapur, contando con un providencial choque de su coequipero Piquet, que le permitió un ahorro de combustible que resultó clave para conseguir la victoria.
Sin embargo, luego de ser despedido a mitad de la temporada 2009, Piquet Jr. soltó la “bomba” al declara que su abandono en aquel gran premio no fue en absoluto accidental, sino una órden directa dada por Briatore y Symonds para favorecer las posibilidades de Alonso. Tras una breve investigación, la Federación Internacional de Automovilismo Deportivo (FIA) acusó formalmente a Renault de amañar el resultado de aquella carrera, y esta en breve anunció el despido de Briatore y Symonds.
El ingeniero británico recibió una suspensión de 5 años de todo evento avalado por la FIA, mientras Briatore recibía una sanción similar, pero “por tiempo indefinido”, que lo vetaba de asistir a cualquier evento automovilístico, incluso como espectador.
Su despido le costó incluso el tener que vender su parte como propietario del club de futbol inglés Queen’s Park Rangers, cuya propiedad compartía con su amigo Bernie Ecclestone.
Sin embargo, Briatore apeló su caso ante la Suprema Corte de Francia y recientemente consiguió una sentencia favorable. Y la primera intención de la FIA de apelar este fallo quedó conjurada con un acuerdo entre las partes.
Si bien Briatore negó en principio todo interés de regresar a la Fórmula Uno aunque obtuviera una resolución favorable, todo indica que Ecclestone tiene gran interés en que se convierta en promotor de la máxima categoría a nivel mundial en los años siguientes a su retorno.
Así que, para mayor enojo de Max Mosley, todo indica que tendremos Briatore para rato. El tiempo dirá si es un error o no. Curioso, pues esas mismas palabras fueron las que utilizó Briatore cuando se cuestionó su decisión de cambiar a Button por Alonso…

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