jueves, 22 de abril de 2010

Atletismo: Soluciones creativas

Apenas el martes pasado empezaron a darse señales de normalización en el tráfico aéreo europeo tras la violenta erupción del volcán Eyjafjallajokull, en Islandia. Comentábamos también como las afectaciones habían alcanzado al Maratón de Boston, pero sin duda los problemas han sido particularmente importantes para otro evento entre los cinco integrantes del “Grand Slam” del gran fondo: el Maratón de Londres, que celebrará su 30ª edición el próximo domingo.
El cierre del espacio aéreo británico amenazaba con dejar el contingente para este evento casi vacío, sobre todo en la categoría élite, siempre animada por la presencia de los corredores africanos. Con el paso de los días y la proximidad del evento, la posibilidad era cada vez mayor, hasta que el comité organizador decidió que el prestigio del evento bien valía una fuerte inversión… muy cercana al cuarto de millón de dólares.
230 mil dólares, para ser exactos.
La mayoría de la inversión, 110 mil libras esterlinas, se destinó a la contratación de un jet privado para trasladar a los atletas de Kenya, Eritrea y Etiopía hasta España, para de ahí trasladarlos por vía terrestre hasta Inglaterra.
Sammy Wanjiru, campeón defensor del evento y también monarca olímpico, fue uno de los beneficiarios de este esfuerzo, así como su compatriota Abel Kirui, ganador del último campeonato mundial de atletismo celebrado en Berlín.
Sin embargo, no todos los atletas élite alcanzaron los beneficios de este plan.

LA ODISEA DE MARA
Mara Yamauchi tenía una gran ilusión por competir en el maratón londinense, luego de terminar el año pasado en el segundo sitio, con un crono de dos horas, 23 minutos y 12 segundos que el representó el segundo lugar, sólo detrás de la bicampeona germana Irina Mikitenko.
Nacida bajo el nombre de Mara Myers en Oxfordshire, Inglaterra, el 13 de agosto de 1973, adoptó su actual apellido tras casarse con Shigetoshi Yamauchi mientras trabajaba en la embajada del Reino Unido en Japón, lo que la alejó de la práctica deportiva entre 1998 y 2002. Ocupó el sexto lugar durante los Juegos Olímpicos de Beijing, pero tras su segundo lugar en Londres sólo pudo competir en un evento más antes de tener que atenderse una lesión en un pie, lo que la dejó fuera del último mundial de atletismo.
Recientemente ganó el medio maratón de Nueva York con un tiempo de 1:09:25, y para afinar su preparación tomó un campamento de altura en Albuquerque, Nuevo México. Jamás se imaginó todos los problemas que le acarrearía esta última decisión.
Según la crónica que la propia atleta ofreció a la agencia AP, en cuanto surgió la noticia de la erupción del volcán en Islandia decidió efectuar el viaje a Londres; así ella y su esposo se trasladaron a Denver para encontrarse que todos los vuelos a Europa estaban cancelados, así que tuvo que tomar uno a Nueva Jersey para de ahí tratar de hacer una conexión a Irlanda, pero tuvo que conformarse con un vuelo que llegaba a Portugal.
De ahí tuvo que rentar un auto para llegar a España, donde se encontró con que todos los Ferrys que conectaban al puerto de Portsmouth estaban saturados; así que tuvo que rentar un auto para llegar a París, y de ahí un taxi hasta Le Bouquet, donde finalmente alcanzó un avión rentado por el comité organizador del maratón para cruzar el canal de la mancha. En total, Mara tuvo que dedicar seis días a su tortuosos viaje, lo que probablemente se verá reflejado en su desempeño en Londres. Un podium sería sin duda una de las mayores hazañas deportivas, en cualquier disciplina, en todo el año.
“Fue muy duro por momentos. A veces pensé que no llegaríamos a Londres para el domingo. Otras veces pensé que sería la única persona capaz de llegar a Londres y que ganaría mi evento por más de 10 minutos”, señaló la corredora de 36 años.
El excorredor keniano Ibrahim Hussein Kipkemboi desbordó optimismo al señalar que muy probablemente se pueda romper la marca varonil para los 42,195 metros, la cual actualmente ostenta el etiope Haile Gebrselassie, con 2:03:59, implantada durante el Maratón de Berlín del 2008.
Dadas las historias de varios atletas para llegar a la capital británica, tal vez el optimismo de Kipkemboi sea exagerado, pero sin duda, las circunstancias que rodearon a esta edición del maratón londinense lo dejarán para siempre marcado como un evento inolvidable. Esperemos que nada más en lo deportivo.

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