Hace 17 años, el Olympique de Marsella entró para siempre en la historia del futbol francés por la puerta grande… y también por la puerta falsa.
En 1993, el Olympique se convirtió en el primer equipo de Francia, y todavía hasta la fecha el único, que conquistó la Liga de Campeones de Europa, derrotando en la gran final al A.C. Milán de Italia.
También en ese año, el título de liga les fue retirado, luego de comprobarse un escándalo de soborno por parte de su dueño, el empresario Bernard Tapie.
Ayer, luego de 18 años de espera, el OM obtuvo su primer campeonato oficial de la Ligue-1 desde la campaña 1991-92, tras derrotar por 3-1 al Stade Rennes y tener una ventaja inalcanzable para sus perseguidores, el Lille, a dos jornadas de que termine la temporada.
DE BEN BAREK A SKOBLAR
El Olympique Marseille fue creado en 1892, pero sería hasta 1899 cuando se fundó oficialmente y se inició en la práctica del futbol, pues en sus primeros años fue el rugby la principal disciplina que se practicó en sus instalaciones.
Este club es el máximo ganador de títulos de Copa en la historia de la primera división gala, logrando el primero de los 10 que ostenta en la temporada 1923-24. Su primer título de liga lo lograron en la campaña 1936-37, contando entre sus filas con el primer futbolista africano que alcanzó el status de figura mundial, el marroquí Larbi Ben Barek. El obtenido el día de ayer es el noveno campeonato de liga en su palmarés.
En las temporadas 1970-71 y 1971-72 el Olympique se proclamó bicampeón, contando como su gran figura con el yugoslavo Josip Skoblar, quien en el primero de esos torneos impuso un récord todavía vigente para la liga francesa, al anotar 44 goles en una sola temporada, cifra que le valió además ganar el premio “Botín de Oro” de Europa.
Lamentablemente, el equipo cayó en una crisis que le costó militar en la segunda división de 1976 a 1984.
LOS MUCHACHOS DE TAPIE
Con el apoyo del entonces alcalde de Marsella, Gaston Defferre, el empresario Bernard Tapie logró comprar al Olympique el 12 de abril de 1986. Anteriormente, Tapie estableció una poderosa cada de tiendas de artículos nutricionales, cuyo nombre, La Vie Claire, patrocinó a uno de los más poderosos equipos ciclistas de su época, el cual llegó a reunir a los astros franceses Laurent Fignon y Bernard Hinault, así como al estadounidense Greg LeMond, todos ellos en su momento campeones del Tour de Francia.
Apenas terminado el mundial de México ’86, Tapie adquirió los servicios del astro francés Alain Giresse y del alemán Kart-Heinz Förster. Con el paso de los años, Tapie contrataría a grandes figuras del balompié con el claro objetivo de llevar el título de la Copa Europea de Campeones de Liga a Francia. Entre éstos figuraron astros locales como Fabien Barthez, Marcel Desailly, Didier Deschamps, Jocelyn Angloma, Eric Cantoná y Jean-Pierre Papin, así como talentos internacionales de la talla de Enzo Francescoli (Uruguay), el futuro americanista Francois Omam-Biyik (Camerún), Chris Waddle (Inglaterra), Klaus Allofs y Rudi Völler (Alemania), Martín Vázquez (España), Abedi Pelé (Ghana) y Basile Boli (Costa de Marfil).
Así, el OM se proclamó pentacampeón galo entre 1988-89 y 1992-93, antes de que le fuera retirado este último cetro.
En la campaña 1992-93, por primera vez la Copa de Campeones de Liga cambió su formato original, que solo permitía la participación de los monarcas de liga y el defensor del torneo anterior, por el actual formato de fase de grupos.
En este primer experimento, El Olympique entró a la novedosa fase tras masacrar por global de 8-0 al Glentoran, campeón de Irlanda del Norte, y posteriormente vencer 2-0 al Dínamo de Bucarest (Rumania).
Dentro del grupo “A”, el OM tuvo que superar a los equipos Rangers de Escocia, Brujas de Bélgica y CSKA Moscú de Rusia (este último victimario del Barcelona en la fase anterior). Por un solo punto, los galos superaron al conjunto francés y obtuvieron el derecho de enfrentar al líder del grupo “A”, el Milán de Italia, que en su grupo superó con paso perfecto al IFK Gotemburgo de Suecia, el Porto de Portugal y el PSV Eindhoven de Holanda.
La gran final se disputó el 26 de mayo de 1993 en el Estadio Olímpico de Munich, Alemania, y con solitario gol del marfileño Basile Boli, el Olympique dio su máxima gloria al balompiés francés al conquistar la UEFA Champions League. Didier Deschamps se convirtió en el más jóven capitán en la historia en recibir el trofeo, y este juego marcaría la despedida, por parte del cuadro italiano, del astro holandés Marco van Basten.
Sin embargo, el gozo se fue al pozo unos meses después, cuando se comprobó que el Olympique pagó a varios jugadores del modesto club Valenciennes para perder y no lesionar a ningún elemento de su equipo, en vísperas de la final continental. Como resultado, el Olympique fue despojado de su campeonato 1992-93, de su derecho de defender el título de la UEFACL y de participar en la Supercopa de Europa y en la Copa Intercontinental de 1993. Una larga cadena de anomalías financieras detectadas bajo la administración de Tapie, le costarían más adelante el castigo de ser relegados a la segunda división en 1994.
LA ERA LOUIS-DREYFUS
El equipo regresó al máximo circuito galo en 1996, de la mano del empresario franco-suizo Robert Louis-Dreyfus, dueño de una de las principales marcas de artículos deportivos a nivel mundial. Se volvió a ensamblar otra escuadra de grandes figuras, pero simplemente parecía pesar una maldición sobre el equipo, que a nivel local tuvo tres subcampeonatos de liga y dos de Copa, y a nivel continental fue dos veces subcampeón de la Copa UEFA, perdiendo las finales de 1999 ante el Parma de Italia, y de 2004 ante el Valencia de España.
Finalmente, ayer terminó la malaria y el Olympique de Marsella regresó a lo más alto del futbol francés. Y Didier Deschamps, quien alzara la primer Copa de Europa para este club, y también la primer Copa del Mundo para la selección azul en 1998, hoy es el entrenador que ha guiado a su equipo de vuelta al pináculo de su país, sin las figuras relumbrantes de otras etapas pero con un plantel sólido que incluye a los astros locales Edouard Cissé y Harem Ben Arfa, así como los extranjeros Mamadou Niang (Senegal), Gabriel Heinze y Lucho González (Argentina), Bakari Koné (Costa de Marfil) y el veteranazo Fernando Morientes (España).
Tal vez sea el OM el equipo destinado a dar al futbol francés ese segundo título de Europa, del cual sólo se han quedado cerca equipos como el Mónaco o el Olympique de Lyon. Esperemos que esta vez no haya sobornos ni otras prácticas desleales de por medio.
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