jueves, 6 de mayo de 2010

Beisbol: Robin Roberts y aquellos “Niños Mágicos”

Ningún equipo en la historia del beisbol profesional ha pasado más tiempo leal a su sede original como los Filis de Filadelfia. Ningún equipo en la historia del deporte profesional estadounidense, y posiblemente mundial, ha conocido más la derrota que ellos.
El 16 de julio de 2007, los Filis perdieron 10-2 ante los Cardenales de San Luis, con lo cual alcanzaron la increíble cifra de 10 mil derrotas a lo largo de su historia. Sólo imagínense lo que significa promediar 100 derrotas al año durante un siglo entero, y los Filis lo lograron en un período de apenas 125 años.
Mientras que Connie Mack hacía un conjunto legendario de sus vecinos en la Liga Americana, los Atléticos (hoy de Oakland, California), los Filis se fundaron en 1883, y durante sus primeros 67 años de vida solamente lograron un campeonato de la Liga Nacional en 1915, con el legendario Grover Alexander como uno de sus principales lanzadores.
Sin embargo, una luz de esperanza surgió para la ciudad en 1950.

SALIDOS DE LA NADA
Los Filis ligaron 16 temporadas consecutivas perdedoras entre 1933 y 1948, en las cuales no perdieron menos de 88 partidos. Desesperados por la racha, el 26 de julio de 1948 promovieron al manager de su principal sucursal en ligas menores, Eddie Sawyer, al timón del primer equipo. Con base en los Hojas de Maple de Toronto, el equipo al que manejó en clase AAA, Sawyer trajo a varios jóvenes que harían historia en la “pelota caliente” de la ciudad. Un equipo con varios jugadores de menos de 25 años de edad era toda una rareza en aquellos años, y por ello esos Filis serían conocidos como “Los Niños Mágicos” (The Whiz Kids).
Entre estos jovencitos llegarían un joven lanzador llamado Robin Roberts, quien de hecho llegó al equipo grande un mes antes que Sawyer, y fuera un destacadop lanzador y basquetbolista con los Espartanos de la Universidad Estatal de Michigan (MSU).
En 1949 los Filis tuvieron una mejoría de 15 victorias respecto del año anterior, terminando con registro de 81 triunfos por 73 derrotas, su primer marca ganadora desde 1932.
En 1950, Roberts y sus compañeros se hicieron para siempre de un nicho en el corazón del público de Filadelfia, el conquistar el campeonato de la Liga Nacional. Jim Konstanty se convertiría en el primer relevista en la historia en ser nominado Jugador Más Valioso en las Grandes Ligas, pero fue Roberts quien, luego de un desplome en septiembre que amenazó con verlos ceder el título, consiguió que ganaran el banderín con una dramática victoria de 1-0 en 10 entradas en el último partido del calendario, ante los Dodgers de Brooklyn. Ese triunfo lo convirtió en el primer pitcher ganador de 20 partidos para los Filis desde 1917 (Alexander). Roberts ligaría 6 años consecutivos alcanzando o rebasando esa cifra.
Los Filis llegaron con grandes ilusiones a la Serie Mundial de ese año, pero luego de que Sawyer sorprendiera al poner a Konstanty como abridor en el primer partido, que perdieron 1-0, los Filis serían barridos en cuatro partidos. Esa sería la última temporada ganadora de Eddie Sawyer como manager en ligas mayores.
Los Filis pasarían 30 años sin regresar a una serie mundial, pero Robin Roberts se convertiría en todo un ídolo de la afición quakera.

BRILLANDO EN EL DESPLOME
En 1952, Robin Roberts fue nominado por una de las principales revistas especializadas de los Estados Unidos como el Jugador del Año, al tener una marca de 28 triunfos por siete derrotas, siendo el primer pitcher en alcanzar 28 triunfo en la LN desde Dizzy Dean en 1935.
Permaneció con los Filis hasta 1961, cuando fue negociado a los Yankees de Nueva York y su número 36 fue retirado por su ex equipo en un juego de pretemporada entre ambas escuadras. Fue apenas la segunda vez en la historia en que un jugador en activo vio su número retirado, un honor que antes sólo había tenido el número 3 de los Yankees, en la persona de George Herman “Babe” Ruth.
Nunca jugó un partido con los Yankees, pasando cuatro temporadas con los Orioles de Baltimore antes de regresar a la liga nacional y vivir sus últimas temporadas con breves actuaciones con los Astros de Houston y Cachorros de Chicago.
Roberts es el lanzador que más cuadrangulares ha concedido en la historia de las grandes ligas, con 505, pero entre sus marcas figura un récord para los Filis de 305 partidos lanzados completos. Entre 1985 y 2009, la totalidad de los serpentineros que portaron el uniforme de Filadelfia completó solamente 300 partidos. Otra cifra que habla de su control sobre el montículo, fue que en 4,688 entradas lanzadas, apenas golpeó a 54 rivales y lanzó 33 wild pitches.
El periodista James Michener, del New York Times, escribió sobre Roberts: “Si hubiera lanzado para los Yankees, podría haber ganado 350 partidos”. Fueron 283 las victorias que Roberts logró en su carrera, una marca para los Filis hasta que Steve Carlton lo rompiera en 1982. En 1976, Roberts fue inducido al Salón de la Fama de Cooperstown.
Entre sus datos más curiosos, Robin fue el único lanzador en la historia que logró derrotar a los Bravos de Boston, a los Bravos de Milwaukee y a los Bravos de Atlanta.
Entre 1977 y 1985, Roberts fue el manager del programa de béisbol de la Universidad del Sur de Florida (USF), logrando dos campeonatos de la Conferencia del Cinto del Sol (Sun Belt) en 1981-82, cuatro nominaciones como manager del año en la conferencia y la primer aparición en la historia de los Toros dentro del torneo de la NCAA (1982).
El cinco de mayo pasado, a los 83 años de edad, Robin Roberts falleció por causas naturales en su hogar de Temple Terrace, Florida, cerrando con su partida un capítulo que, aunque demasiado breve para todo lo que prometía, sigue siendo recordado y añorado en la “Ciudad del Amor Fraternal” y por la franquicia que ya tiene dos títulos de serie mundial (1980 y 2008) con todo y sus múltiples records de futilidad: los Filis de Filadelfia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Espero sus comentarios a las notas publicadas en este blog. Eso sí, espero que todo comentario sea efectuado con el mismo respeto que ofrezco en mis columnas, ya sea para las mismas o para los comentarios de otros visitantes. ¡Gracias de antemano por su ayuda!