domingo, 2 de mayo de 2010

Golf: El mágico 58

Desde que el sudafricano Bobby Locke se convirtió en el primer golfista no americano ni europeo en ganar un torneo del Grand Slam del Golf (el Abierto Británico de 1949), tuvieron que pasar otros 60 años para que finalmente un golfista asiático inscribiera su nombre como ganador de uno de estos eventos.
Tres golfistas, el japonés Isao Aoki y los taiwanenses Lu Liang-Huan y Chen Tze-Chun estuvieron cerca pero al final se quedaron cortos, hasta que en la 91ª edición del Campeonato de la PGA, apenas el 16 de agosto pasado, el coreano Yang Yong-eun se convirtió en el ganador de un major para su continente, superando la presión de jugar al lado de Tiger Woods para vencerlo por tres golpes, en lo que fue además la primera vez en toda su carrera que “El Tigre de Orlando” perdió un torneo de Grand Slam tras llegar como líder o colíder a la última ronda.
Hoy todos se preguntan si este hecho no marcará el inicio de una invasión asiática al Tour de la PGA, como la que han encabezado las golfistas sudcoreanas en el Tour de la LPGA desde la irrupción de Se Ri Pak en 1997.
Bueno, pues además de Choi Kyung-Ju (mejor conocido en Estados Unidos como K.J. Choi), Yang y el japonés Shingo Katayama, tal vez hoy podamos sumar el nombre del nipón Ryo Ishikawa a la lista de estrellas del golf asiático.

LA TEORIA DE LA PERFECCION
Una de las grandes metas jamás alcanzadas en la historia del deporte profesional, es la “ronda perfecta” en un evento de golf.
Esta hazaña consiste en promediar un golpe bajo par en cada uno de los 18 hoyos de que consta una ronda profesional; es decir, conquistar una ronda de 18 golpes bajo par. En el par 72, que suele el recorrido más común en el golf, esto implicaría firmar una tarjeta de 54 golpes.
¿Cuántos golfistas han logrado, desde 1860 que se jugó el Abierto Británico de Golf hasta la fecha, una ronda de -18? La respuesta es CERO.
De hecho, hasta ayer únicamente 10 hombres y una mujer habían logrado concretar rondas por debajo de los 60 golpes en giras profesionalmente avaladas, siendo el primero de ellos el sudafricano Gary Player, en el Abierto de Brasil de 1974. Otro golfista destacado en lograrlo, fue el estadounidense David Duval, en el Bob Hoipe Classic de 1999, compartiendo la marca del PGA Tour con Al Gieberger (1977) y Chip Beck (1991).
La única mujer que lo ha logrado fue la sueca Annika Sorenstam, en el Standard Register PING Tournament de 2001. Como verán hasta la fecha jamás se ha registrado una tarjeta por debajo de los 60 golpes en un evento del Grand Slam.
Eso hasta ayer domingo, cuando Ryo Ishikawa logró una ronda de 58 golpes, 12 bajo par, en el Nagoya Golf Club, para ganar el torneo “The Crowns” dentro del Tour Profesional japonés.
Ishikawa, quien entró a la última ronda con una desventaja de 6 golpes ante Shigeki Maruyama, terminó superando por 5 golpes a Hiroyuki Fujita y al australiano Paul Sheehan. Incluso estuvo a punto de registrar una tarjeta de 57, pero su intento de birdie en el hoyo 18 pasó a escasos centímetros de la copa para que tuviera que conformarse con un par.
Hace unas semanas, Ishikawa se quedó corto por un golpe de pasar el corte para participar en las últimas dos rondas del Masters de Augusta. La pregunta ahora es: ¿Este 58 le dará la motivación necesaria para convertirse en figura del golf profesional?, o por el contrario, ¿padecerá el “Síndrome de Johnny Van der Meer” y jamás volverá a jugar a este nivel?
Por lo pronto, el primer 58 en la historia del golf profesional hoy es una realidad, un escalón más en la búsqueda del mítico 18 bajo par.

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