viernes, 28 de mayo de 2010

Atletismo: Ben Johnson hablará de nuevo

Hace poco más de 15 días, el 12 del presente mes, para ser más exactos, falleció el entrenador Charlie Francis, luego de una lucha de 5 años contra el cáncer, a los 61 años de edad.
Varios de los velocistas canadienses que fueron parte del “establo” de pupilos de Francis, le rindieron homenaje. Entre ellos estaban muchos atletas que fueron parte de la efímera “época de oro” del atletismo canadiense, como Desai Williams, Mark McCoy, Angela Issajenko y, por supuesto, el más famoso de sus discípulos, Ben Johnson.
Hace unas horas, Johnson anunció la publicación de una autobiografía para septiembre próximo, la cual llevará por título “Seoul to Soul” (Seúl al Alma) en donde promete hacer nuevas revelaciones sobre el caso de dopaje que cimbró al mundo deportivo en 1988, y que en buena medida parece ser un homenaje a las denuncias que el coach Francis hizo en su época, y que cayeron en oídos sordos del Comité Olímpico Internacional, entonces presidido por el recientemente fallecido Juan Antonio Samaranch.

LAS CONSECUENCIAS DE SEUL
Es de todos bien sabido el impacto mundial que causó la hazaña de Ben Johnson en los Juegos Olímpicos de Seúl ’88, el 24 de septiembre de ese año, cuando en la final de los 100 metros planos superó al gran favorito, el estadounidense Carl Lewis. Considerando la gran cantidad de años que costó el romper la barrera de los 10 segundos para llegar apenas al crono de 9.95, el crono del jamicano naturalizado canadiense, de 9.79 segundos, lucía del todo irreal.
Y lamentablemente, lo fue.
Dos días después, se anunció la descalificación de Johnson por dopaje positivo con una substancia llamada stanozolol. Aunque hizo varios intentos por regresar, aquel dopaje marcó de facto el final de la carrera de Johnson, y también de la de su entrenador, Charlie Francis.
Francis fue uno de los mejores velocistas canadienses de su tiempo, campeón nacional de los 100 metros planos en 1970, ’71 y ’73. Tras retirarse como atleta se convirtió en entrenador, y ya desde sus inicios denunció que las principales potencias atléticas del orbe, particularmente la hoy extinta República Democrática de Alemania (RDA), usaban de manera extensiva las substancias dopantes, y que era imposible competirles en igualdad de condiciones si no se les prohibían esas tácticas.
Francis denunció en su momento que la RDA acostumbraba el uso de barcos-laboratorio para desarrollar sus prácticas de dopaje, incluidos los Juegos de Montreal ’76. En su momento, sus acusaciones levantaron desdén, cuando no burla, pero documentos dados a conocer en 2009 revelaron que altos funcionarios de la delegación de la RDA arrojaron sueros y jeringas al rio St. Lawrence durante dichos juegos.
Su comentario sobre el uso extenso de dopantes en el atletismo de élite fue confirmado con el paso del tiempo. Hoy se sabe que prácticamente todos los atletas participantes en la gran final de los 100 metros en Seúl ’88, incluído el propio Carl Lewis, usaron Substancias Mejoradotas del Desempeño (PEDs) a lo largo de sus carreras.
Por supuesto, ello no justifica las numerosas reincidencias de Johnson a lo largo de los años, que han terminado por confirmar la justicia de su descalificación, pero tampoco justifican la mano laxa que en su momento demostró el COI, y que solamente ha logrado que la industria del dopaje esté, el día de hoy, fuera de control.
Tal vez también sea bueno reivindicar un poco la imagen personal de Francis, a quien varios de sus ex pupilos han reconocido como un gran amigo, más allá de su calidad como entrenador. Issajenko, sin duda el mejor producto femenil de su escuela, lo eligió como padrino de bautizo de la menor de sus hijas. “Charlie era capaz de despojarse de su última camisa por ti. Siempre se preocupaba por nosotros. Nunca quise separarme de su tutela, ni siquiera cuando recibí la beca en [la Universidad de] Arizona, comentó la velocista.
Se estima que los atletas bajo la dirección de Francis acumularon 250 records nacionales de Canadá, 32 records mundiales y 9 medallas olímpicas.
“Yo mismo cometí mis errores en mi momento, pero mi entrenador y yo decidimos que si se permitía a los alemanes del este hacer lo que estaban haciendo, no se estaba cuidando de ofrecer una competencia justa”.
Hasta la fecha, Johnson sigue negando que las substancias dopantes que consumió mejoren el desempeño, aunque las evidencias sin duda demuestren lo contrario.

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