martes, 4 de mayo de 2010

Futbol: Un giro inesperado de la ley

A raíz de la gran cantidad de naturalizados que tomaron parte en el Mundial de Chile 1962, durante años se discutieron medidas para regular la nacionalidad de un futbolista. El resultado fue una disposición por medio de la cual, una vez que un jugador representaba a un país en cualquier torneo oficial avalado por FIFA, ese jugador ya no era elegible para representar a otra nación.
En el 2004, la FIFA presentó nuevas disposiciones a sus regulaciones sobre la nacionalidad, las cuales permitían que un jugador que hubiera representado a un país hasta antes de cumplir 21 años de edad, pudiera representar a otro, de manera definitiva, previa solicitud ante el magno organismo del futbol mundial.
En un principio, podía parecer que la medida tendía a lograr que las grandes potencias de Europa pudieran fortalecerse por medio de los talentos juveniles que a temprana edad reclutaban sus clubes para jugar en ligas del viejo continente. Casos notables en ese momento eran los del ghanés Gerald Asamoah y el nigeriano Emmanuel Olisadebe, quienes representaban a Alemania y Polonia, respectivamente.
Sin embargo, la medida ha resultado exactamente en el efecto contrario. Varios jugadores descendientes de africanos decidieron aplicar para representar a los países de sus padres, dejando de lado el desarrollo que recibieron en clubes europeos; y sin duda, hasta la fecha, Francia ha resultado el gran perdedor con esta medida.
Un nuevo golpe confirmó esto ayer, cuando la selección de Argelia convocó en su lista preliminar para el próximo mundial a tres ex seleccionados Sub-21 franceses: Carl Medjani (quien incluso fuera capitán del equipo galo juvenil), Habib Belaid y Riad Boudebouz.
Argelia participará en la fase final de Sudáfrica 2010 dentro del Grupo “C”, el cual comparte con Inglaterra, Estados Unidos y Eslovenia.

HISTORIAL DE DESERCIONES
A lo largo de los años, muchos jóvenes africanos buscaron la consolidación en ligas de Europa, algunos de ellos llegaron a representar a sus países adoptivos en torneos con límite de edad, pero de esos, muy pocos alcanzaron la convocatoria a selecciones mayores europeas, por lo que su decisión prácticamente truncó sus esperanzas de participar en una Copa del Mundo.
Al darse la nueva legislación de FIFA, fueron muchos los jugadores que decidieron dar el brinco a selecciones africanas, y en ningún caso el éxodo ha sido más dramático que con el combinado galo.
Uno de los casos más famosos es sin duda el de Frederic Kanoute. El mediocampista, hoy toda una estrella consolidada con el Sevilla de España, optó por solicitar a FIFA el permiso para representar a nivel mayor a Mali en vez de Francia, y a él se sumaron jugadores muy prometedores para el futuro de “Les Bleus”, como Kaba Diawara (Guinea), Mohamed Lamine Sissoko (Mali), Antar Yahia y Samir Beloufa (Argelia). Ello provocó que varios jugadores que dieron el título mundial a Francia en 1998 y que ya habían anunciado su retiro de la Selección, como fue el caso del mismísimo Zinedine Zidane, regresaran a rescatar al país del borde de la eliminación rumbo a Alemania 2006, donde levantaron al equipo hasta alcanzar el subcampeonato, pero ello no ha frenado la sangría de sus talentos juveniles hacia selecciones africanas.
Casos más recientes incluyen los de los argelinos Mourad Meghni y Hassan Yebda, el senegalés Issiar Dia y el camerunés Sebastien Bassong.
Sin duda todos estos son nombres que mejoran las posibilidades de México en el próximo mundial, al no formar parte del combinado galo que dirige Raymond Domenech. La pregunta es qué hará finalmente la Federación Francesa para que sus mejores futbolistas juveniles no sigan dando el brinco a representativos de Africa, que sin duda han llevado al continente negro al lugar destacado que hoy posee, y al que sólo le falta conquistar un mundial a nivel mayor para demostrar que puede ser un rival de respeto para los poderosos equipos de Europa y Sudamérica.
Como bien dicen en mi pueblo, “nadie sabe para quién trabaja”.

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