miércoles, 12 de mayo de 2010

Ecuestres: Damas al arrancadero en Pimlico

Durante el último lustro, el combate al cáncer de mama se ha convertido en una de las principales prioridades para la salud pública femenina a nivel mundial, y varios deportes se han sumado al esfuerzo de crear en las mujeres conciencia sobre la importancia de la detección temprana para facilitar un tratamiento más oportuno y, en la medida de lo posible, menos agresivo.
Un esfuerzo muy especial se efectuará en unos cuantos días en el estado norteamericano de Maryland, con motivo de la edición 135 de la segunda gema en la triple corona de la hípica estadounidense, el Preakness Stakes.
Durante los eventos previos a esta carrera, se efectuará un evento muy especial en el mismo hipódromo de Pimlico, llamado “Lady Legends Race for the Cure” (Damas Legendarias corren por la cura), en la cual se ha logrado reunir a ocho de las mejores mujeres jinetes en la historia de las carreras ecuestres profesionales.
La gran ausente en esta celebración será sin duda Julie Krone, la mujer que más carreras ha ganado en la historia (3,704), la primera en ser inducida al Salón de la Fama y Museo Nacional de las Carreras de Caballos de Estados Unidos (Clase 2000), y también la única “jocketa” que ha ganado una carrera de la triple corona, al conquistar el Belmont Stakes de 1993 a bordo de Colonial Affair.
Sin embargo, entre las ocho leyendas que aceptaron la invitación hay dos para quienes esta carrera representará algo muy especial, Patti Cooksey y Mary Wiley Wagner, puesto que ellas dos saben lo que es sobrevivir a esta tan temida variedad de cáncer.

UN “FIELD” MUY ESPECIAL
Patti Cooksey tiene gratos recuerdos del hipódromo de Pimlico, ya que fue la primer mujer en correr en el Preakness, montanado a Tajawa en 1985 y terminando en la sexta posición. Es a la fecha la tercer mujer con mayor número de victorias en la historia de la hípica profesional en Estados Unidos (2,137), y en 2004 se convirtió en la primera mujer en ganar el trofeo “Memorial Mike Venezia”, que cada año se otorga al jinete que mejor encarna las cualidades de deportivismo y compromiso social dentro y fuera de los hipódromos. Este premio lo han recibido jinetes tan históricos como Billy Shoemaker, Angel Cordero, Pat Day y Laffit Pincay Jr.
Mary Wiley ganó 275 carreras entre 1983 y 1997, y como recientemente hiciera nuestra querida Lorena Ochoa, se retiró para establecer su propia familia. Actualmente vive en Ocala, Florida, y apenas el año pasado terminó su tratamiento de quimioterapia contra el cáncer de seno.
Otra gran pionera de las carreras de caballos que hará acto de presencia será la legendaria Barbara Jo Rubin, una de las primeras que abrió camino al “sexo débil” dentro de una disciplina que defendió con especial rabia su tradición como un coto exclusivamente masculino.
De hecho, Rubin no pudo iniciar su carrera profesional en Estados Unidos. Tuvo que probar fortuna en las Bahamas antes de poder incursionar en los circuitos de su propio país, ganando su primera carrera en 22 de febrero de 1969, apenas cuatro días después de obtener su licencia para competir, y siendo la segunda mujer en correr profesionalmente en los EUA por apenas dos semanas. Meses después estuvo a punto de ser la primera en montar dentro de la triple corona, pero su caballo, Picnic Fair, fue retirado de última hora del Derby de Kentucky.
Rubin, que había comenzado a montar caballos como terapia tras sufrir un leve caso de poliomielitis en la infancia, no tuvo la suficiente fortaleza en las rodillas para durar mucho en el circuito profesional, además de que su elevada estatura para un jockey, de seis pies con cinco pulgadas (1.96 metros), le hizo difícil mantenerse en un peso competitivo, por lo que en 1970 tuvo que anunciar su retiro.
Otra corredora que estará presente en Pimlico será Cheryl White, la primera mujer de raza negra que montó caballos profesionalmente en Estados Unidos, a bordo de un caballo propiedad de su madre y entrenado por su padre, para quienes ganó cinco carreras en su primer mes como amazona. White montaría en muy diversas categorías de la hípica profesional, que incluyeron caballos cuarto de milla, pura sangre y árabes. Sin embargo, la mayoría de su fama se limitó al norte de California, en hipódromos tan tradicionales como Santa Anita, pero no logró el impacto nacional del que mujeres como Krone, Rubin y Cooksey gozaron, relativamente hablando, desde luego.
Complementando el field de la Carrera por la Cura estarán Andrea Seefeldt Knight, la segunda mujer que compitió en el Preakness después de Cooksey; Mary Russ Tortora, la primera mujer en ganar una carrera grado 1; Jennifer Rowland Small, una de las primeras mujeres que obtuvo una licencia de jockey por parte del Estado de Maryland; y Gwen Jocson, quien ganó 763 carreras en una trayectoria que abarcó 11 temporadas.
Sin duda, más allá del resultado, este evento marcará un hito para el deporte femenino profesional a nivel mundial, y todo lo que pueda ayudar para ayudar a combatir el cáncer mamario será más que bienvenido.

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