Hace unos cuantos años, un joven corredor del equipo de futbol americano de la Universidad Estatal de Ohio, Maurice Clarett, maravillaba al mundo entero tras guiar a su equipo al título nacional de la temporada 2002, apenas en su primer año.
En 2006, luego de tratar de obligar a la NFL a draftearlo antes de tiempo, sin éxito, y de ser una decepción tan grande para los Broncos de Denver que lo cortaron de su campo de entrenamiento sin siquiera alcanzar a jugar un partido de temporada regular, el mismo Clarett era arrestado por poseer un arsenal de armas de alto calibre, tratar de asesinar a una persona y oponer severa resistencia al arresto.
Y no faltó en los Estados Unidos el columnista, y debo decir que un columnista sumamente destacado, cuyo nombre prefiero no citar por respeto a su trayectoria, escribió que la NFL y nosotros –sí, usted, yo y todos los aficionados al futbol americano- habíamos tenido la culpa de su caída por haberle negado en su momento el acceso a las grandes bolsas de la NFL.
Como si ese dinero fuera a darle la educación que, a la luz de los hechos, ni su familia ni el aparato educativo del más poderoso sistema atlético-educativo del mundo, fueron capaz de darle.
Y es en este hecho en el que quiero detenerme a platicar con ustedes, antes de que hechos así proliferen en nuestro país. ¿Realmente las universidades en los Estados Unidos están fomentando la formación integral del estudiante-atleta, o por el contrario, están separando cada vez más al estudiante del atleta en aras de las victorias y el dinero que éstas atraen?
TRAGEDIA EN EL LACROSSE
El pasado 3 de mayo, un nuevo hecho de violencia sacudió a una institución educativa de los Estados Unidos, cuando una joven estudiante y jugadora de Lacrosse de la Universidad de Virginia, llamada Yeardley Love, fue asesinada en su propio departamento, y todo indica que el asesino fue un exnovio, miembro del equipo de lacrosse varonil de la misma institución, llamado George Huguely, de apenas 22 años de edad.
Hoy se sabe que la policía del estado tuvo que aplicar a Huguely una descarga eléctrica por resistirse a un arresto en estado de ebriedad en 2008, y también que en una ocasión había amenazado a la hoy occisa delante de sus propios compañeros de equipo, quienes tuvieron que contenerlo para evitar que atacara físicamente a Love.
¿Qué hizo la institución ante estos hechos? Nada. Después de todo, el equipo de lacrosse varonil de la institución marchaba en el lugar número uno del ranking de la NCAA al momento del incidente. ¿Para qué agregar perturbaciones a un programa que tanto prestigio y victorias estaba dando a la institución?
Tal vez para evitar una tragedia como la que la propia institución está viviendo hoy.
Apenas en marzo de 2006, el equipo de Lacrosse de la Universidad de Duke en pleno fue acusado de violación en pandilla contra una bailarina, que resultó ser estudiante de otra universidad de Carolina del Norte, North Carolina Central (NCCU). Toda la prensa aplaudió cuando los jugadores fueron declarados inocentes, esperando un castigo ejemplar para la “calumniadora”. Nadie se preguntó qué hacían estudiantes-deportistas buscando los servicios de una bailarina exótica en primer lugar.
Está también el caso de una joven, llamada Katie Hnida, quien buscó un sitio como pateadora en el equipo de futbol americano de la Universidad de Colorado en 1999, y que acusó a varios de sus compañeros de haberla acosado sexualmente, motivando su petición de traslado a la Universidad de Nuevo México, donde sería la primer mujer en ver acción en un partido oficial de la entonces llamada División 1-A. La reacción de su coach, Gary Barnett, fue decir que ella era “una pésima pateadora”.
¿Este hecho le costó el trabajo al entrenador? No, fue una humillante derrota ante la Universidad de Texas en el juego de campeonato de la Conferencia de los 12-Grandes en 2005 (70-3) la que lo hizo, en medio de uno de los mayores escándalos sexuales en la historia del deporte universitario, cuando se demostró que el uso de “strippers” y bebidas alcohólicas para convencer a jóvenes preparatorianos de sumarse a sus filas era una práctica cotidiana en el futbol americano de la UC.
Lo más lamentable es que nadie está llamando a cuentas a las autoridades de las más poderosas –deportivamente hablando- universidades de los Estados Unidos para rendir cuentas de una serie de hechos que indudablemente están erosionando el prestigio de sus propias instituciones y de todo el sistema educativo de la Unión Americana, aunque eso sí, han aportado enormes sumas de dinero a las propias instituciones.
Y ya sabemos que, por lo general, las directrices que se implantan en las instituciones de este país, no tardan en trascender sobre muchos de los sistemas educativos del, por ellos mismos llamado, “mundo libre”.
Yo me considero un admirador de todo lo que ha logrado la NCAA a lo largo de los años, y no sólo en el futbol americano, el deporte que le dio origen, sino en todas las disciplinas deportivas. Es por ello que desearía que retomara un elemento que hoy se está perdiendo en la formación integral que sabemos que el deporte aporta a la vida de toda persona: la honorabilidad.
La NCAA está olvidando inculcar en sus atletas-estudiantes el precepto más básico que debe regir a toda sociedad civilizada.
“Tu libertad termina donde empieza la de los demás”.
sábado, 8 de mayo de 2010
Lacrosse: La NCAA sigue fallando
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no me late la pagina me dieron el volante pero le faltan cosas como imagenes. una buena presentacion lleva demaciadas imagenes y poca informacion para atraer la atencion, deberias ponerle mas imagenes
ResponderEliminarEn verdad te agadezco muchísimo tu comentario, y créeme que lo entiendo. Yo también quisiera poder incluír imágenes para ilustrar los textos, pero por el momento esta página es enteramente amateur. Espero que a futuro, con las visitas de ustedes, los lectores, pueda pagar por algún buen archivo fotográfico para conseguir las imágenes sin incurrir en "piratería".
ResponderEliminarPor el lado de la información, fue una de las grandes frustraciones de mi vida profesional en medios impresos, pues mis patrones así me lo dijeron alguna vez, "No te preocupes por lo que escribes, al fin que la gente no lee". Yo me quedé pensando, ¿qué clase de zapatos puedes esperar de un zapatero que trabaja con la plena convicción de que la gente prefiere andar descalza? Yo confío en que la gente espera la oportunidad para leer algo que sea interesante y busque fomentar valores que la "vida práctica" nos ha ido quitando, y ese es uno de los principales objetivos de esta página.
¡Mil gracias por tu comentario, el primero que este blog recibe! Ojalá, aún con la falta de imágenes, puedas seguir visitando este espacio y enriquecerlo con tus valiosas opiniones.